Yo en Texto, Texto en Yo (Parte 5) – Estudio Bíblico

V

Mientras el verdadero significado del texto debe ubicarse en el desciframiento de su Sitz im Leben original o en la intencionalidad conceptual de su redactor final, el significado permanece dentro del mundo humano y es accesible al análisis y control humanos.

Esta accesibilidad al análisis humano defiende a una comunidad interpretativa humana contra afirmaciones previas afirmadas por interpretaciones dogmáticas de textos religiosos de instituciones religiosas, y también proporciona una de las defensas más fuertes posibles del yo del crítico que funciona como un «lector ideal». El desvelamiento del sentido histórico del texto bíblico es como el desvelamiento psicoanalítico de la verdad del psiquismo. Ambos son claramente proyectos de la Ilustración en los que el control permanece en manos del crítico o analista. En ambos casos, la eliminación de las defensas acumuladas (de interpretaciones “no científicas” previas) crea un nuevo texto/yo. Roy Schafer ha descrito este proceso de desmembramiento-creación en el proceso psicoanalítico:

Las personas que pasan por el psicoanálisis, los analizandos, le cuentan al analista sobre ellos mismos y sobre otros en el pasado y el presente. Al hacer interpretaciones, el analista vuelve a contar estas historias. En el recuento, se acentúan ciertas características mientras que otras se colocan entre paréntesis; ciertas características se relacionan con otras de formas nuevas o por primera vez; algunas características se desarrollan más, quizás con mayor extensión.

Este recuento se hace siguiendo líneas psicoanalíticas… en el curso del análisis, se desarrolla un grupo de nuevas narraciones más o menos coordinadas, cada una de las cuales corresponde a períodos de intenso trabajo analítico sobre ciertas cuestiones principales… el diálogo psicoanalítico se caracteriza sobre todo por su organización en términos del aquí y ahora de la relación psicoanalítica. Es fundamentalmente un diálogo sobre el momento presente de transferencia y resistencia. (Schafer en Mitchell, 1981: 31)

Si se sustituye la palabra “texto” por persona o analizando, y las palabras “métodos histórico-críticos” por psicoanálisis, los paralelismos son evidentes. Los textos que pasan por un análisis histórico-crítico “cuentan” al crítico sobre sí mismos y sobre otros en el pasado y el presente.

Al hacer interpretaciones, el crítico vuelve a contar esas historias. Y el proceso se organiza en torno a los horizontes de precomprensión que configuran el presente del intérprete. No es sólo el universo de «tres niveles» de la mitología el que necesita una defensa desmitologizada si el texto quiere sobrevivir como una fuerza viable; también es la creencia del intérprete moderno que su método entrega la verdad.

La seguridad de lo moderno frente a lo tradicional se defiende con tales medidas. Lo moderno aquí incluye una comprensión del yo del intérprete dentro de una comunidad de interpretación como el lugar principal de autoridad y valor. La rabia ilustrada por el orden también se hace evidente en la preocupación del siglo XVIII por las teodiceas en las que surge la sospecha de que el orden natural y el yo natural no son ni pueden ser centros de valor benévolos: es el yo cultural y el orden cultural, creado en parte por métodos de interpretación, que ahora sirven como centros de creencia y valor.

3. El retorno de lo reprimido: estructuralismo contra la historia/posestructuralismo contra el sujeto
Con el paradigma histórico-crítico de la interpretación, se dice que la autoridad última está fuera del intérprete y del texto. La verdad yace en lo que representa el texto, aunque esto es, en el mejor de los casos, una verdad parcial a la luz de nuestra discusión sobre el control.

Aun así, dentro de los supuestos que caracterizan la perspectiva histórico-crítica, ya sea que se centre en la representación de un acontecimiento, de un horizonte de sentido, de la intención de un autor o redactor, etc., el sentido se encuentra fuera de la díada texto-intérprete; al igual que en el análisis, el significado se encuentra dentro de la dinámica de la psique.

En ambos casos, hay una especie de soberbia más allá de la cual la interpretación no puede aventurarse y por la misma razón: el ello permanece desconocido como se desconoce la plena actualidad del hecho histórico que relata el texto o las intenciones del autor del texto. Todos son mediados y necesariamente transformados a través de los métodos en cuestión.

Lo que se reprime en la lectura histórico-crítica es la cuestión de la verdad y el método. Porque el método que pretende ofrecer una verdad más alta que las tradiciones anteriores de alegoría o interpretación dogmática no puede pretender haber localizado la verdad única y final del texto o del yo en cualquier interpretación dada. Las disertaciones doctorales, como el análisis, son interminables como clase, aunque los análisis y las disertaciones individuales terminan.

El estructuralismo es una defensa contra esta laguna en el método histórico-crítico. Al menos en algunas versiones, el estructuralismo afirma haber ubicado el(los) significado(s) de un texto únicamente dentro de las fuerzas que actúan dentro del texto reconstituido producido por el análisis estructural: “Para ser verdaderamente ‘estructural’, el sistema de texto debe ser exclusivamente relacional.

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