Y se acordó Dios, ¿Qué quiere decir la biblia con esa frase

La biblia menciona en numerosas ocasiones la frase: ‘Dios se acordó’ o ‘Y se acordó Dios’.

Génesis 8:1 “Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales…”

Génesis 19:29 “Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham...”

Génesis 30:22 “Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios…”

1 Samuel 1:19 “…Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.”

Éxodo 2:24 “… y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.”

Estas son unas cuantas citas en las que se hace referencia a Dios recordando algo

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y si eres una persona analítica, quizás te has puesto a pensar “¿Como así que se acordó? ¿O sea que se le había olvidado?”

La biblia dice en Isaías 49:15 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.”

O sea que no es posible que el mismo Dios que me dijo que nunca se olvidará de mí, dé muestras de amnesia…

Cada vez que la biblia se refiere a Dios acordándose de algo o de alguien, hace uso de lo que se llama un antropomorfismo, que es el uso de una figura no literal para explicar las acciones de Dios en términos humanos que podamos entender.

Ciertamente, Dios no olvida a su pueblo, sus pactos o sus promesas.  Números 23:19 dice “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”

En la biblia, el uso del término “Y se acordó Dios” más bien apunta a Dios volviendo su atención activa, lista para la acción.

Dios vuelve su atención hacia su pueblo, hacia ti y hacia mi… para favorecernos; y no porque nosotros seamos buenos, sino porque Él tiene una relación de pacto con los que hemos sido redimidos por la sangre de Cristo.

Y es importante que en el paso del tiempo en el cual a veces nos desanimamos esperando por el cumplimiento de las promesas de Dios, esperando por la respuesta a una oración, esperando por eso tan anhelado por nuestro corazón… tengamos claro que Dios no se olvida y que siempre contesta, no siempre a lo que queremos pero siempre a lo que necesitamos.

A menudo nos enfocamos tanto en lo que materialmente queremos/necesitamos que nuestro enfoque en lo espiritual se pierde y ya no somos capaces de ver la respuesta de Dios a nuestra petición porque esa respuesta quizás estaba escondida detrás de la prueba dolorosa, detrás de las lágrimas y la preocupación.

Cuando nuestra vida no parece ir de la forma que nosotros pensamos que debería de ir, es fácil creer que Dios se ha olvidado de nosotros y que no está interesado en nuestro dilema… No alcanzamos a ver que se acordó Dios, y actuó a nuestro favor, y solo el tiempo nos permitirá comprender la enseñanza, solo el tiempo nos permitirá distinguir como nuestro carácter fue transformado, como nuestra fe fue fortalecida.

Y podremos decir: Y se acordó Dios…

Dios escucha nuestras oraciones y pone atención a nuestras necesidades.