Una respuesta al jobling: la necesidad de estar “fuera” (Parte 10) – Estudio Bíblico

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El análisis avanza en nuestra comprensión de las posibilidades abiertas por el enfoque estructural, particularmente por la forma en que el intérprete estructural puede pasar de este análisis al ámbito de los valores simbólicos.

Por supuesto, el estudio es breve, se basa principalmente en la traducción al inglés del texto; y se centra en el aspecto semántico más que en la estructura narrativa. No obstante, es un estudio de sondeo, que busca penetrar hasta las raíces del texto y descubrir el sistema de significación que controla el texto desde su nivel más profundo.

1.1 Los Niveles Narrativos. Centrándose en la interacción entre el nivel narrativo primario y el nivel narrativo interpretativo, Parker y Patte indican cuán complicada es realmente la relación. La relación entre lo que Greimas ha llamado las dimensiones pragmática y cognitiva de un texto en la semiótica literaria no es simplemente uno a uno (Greimas & Courtès, 1979, 40, 288).

Los pasajes que pertenecen específicamente a la dimensión cognitiva, como Génesis 2: 15-17, no solo interpretan lo que ha precedido, sino que también los programas narrativos que siguen y que forman narraciones completas en sí mismos se suman a la comprensión del significado de los eventos. o programas narrativos anteriores.

En esta interacción compleja, una narración eventualmente puede llevar la historia de vuelta al nivel primario, como lo hace Génesis 3:22–24 en relación con Génesis 2:5–6. Por la acumulación gradual de conocimiento, incluso sobre la base de una interpretación dada por un personaje en el drama, los programas e interpretaciones narrativas sucesivas reevalúan continuamente lo que ha precedido, completando así el significado global del texto.

1.2 El Sistema Simbólico. El análisis de este sistema simbólico del texto en este estudio es paradigmático, estructurando los dos capítulos según las pertinentes oposiciones que aparecen en las funciones. Lo que importa observar es la forma en que Patte y Parker reducen el contenido figurativo del texto, en toda su multiplicidad, a categorías abstractas. Así, el sistema simbólico gira en torno a las categorías /dividido/ vs /indiviso/ o /diferenciado/ vs /indiferenciado/. El parentesco del método con el enfoque de Lévi-Strauss es evidente en este punto (Lévi-Strauss, 1967: 207-227).

1.3 Una sola isotopía. La sugerencia de que los capítulos introductorios de Génesis están vinculados (3 ֶ 2 ֶ 1) y que los capítulos 2 y 3 presentan una sola isotopía relacionada con lo dividido y lo indiviso es similar a los estudios que se han centrado en la creación como división en Génesis 1 (Beauchamp, 1969). Esto sugiere que los tres capítulos, tan diferentes como son en contenido y forma, tienen la misma isotopía subyacente al nivel de la estructura profunda.

Si es así, ¿qué dice esto sobre el uso de esta categoría redundante desde la creación hasta la caída y sobre los patrones de estructuración del texto hebreo con respecto a la mentalidad hebrea? ¿Puede esta isotopía extenderse para incluir otros textos antiguos del Nuevo Oriente o es distintiva, perteneciendo solo a este texto o aquellas narrativas en el AT que tratan sobre la creación?

1.41 Los valores profundos. Mediante la manipulación de estos elementos semánticos, los autores sugieren que el sistema simbólico puede influir en la decisión que enfrentaron Adán y Eva en Génesis 3. El lugar del hombre y la mujer en el mundo está determinado por la mediación de dos isotopías. Entre el primero, que es el poder basado en la habilidad de separar lo humano y lo divino y la falta de poder dentro de la realidad indiferenciada, y el segundo, que enfatiza el hecho de que el hombre está relacionado con Dios, es el versículo bisagra (2:22) que afirma lo siguiente: la existencia humana está basada y definida por el poder de Yahvé.

El poder del hombre es relacional; se deriva del hecho de que está relacionado con Dios y no es ni un dios ni una criatura de la tierra solamente. Esto forma la base del mandamiento concerniente al árbol del conocimiento del bien y del mal: el hombre no debe participar de él porque no es parte del jardín en un sentido integral. Es ilegítimo que el hombre trate de determinar su relación con el mundo eligiendo la naturaleza o los dioses, porque es Yahvé quien determina su naturaleza.

1.42 Esta conclusión sobre la relación entre el hombre y Dios va más allá de las categorías puramente abstractas que componen la estructura categórica subyacente a un tipo específico de investidura del texto con un sistema de valores simbólicos. Lo que hay que subrayar en este punto es que esta conclusión no es una verdad moral ni un axioma teológico. De hecho, esto no es en lo que se enfoca el texto. Más bien, es la visión del texto, lo que enfoca el texto sobre otra cosa.

Es este sistema simbólico controlador el que permite que el texto realice el significado en el nivel figurativo, lo que organiza y crea el significado que aparece en la manifestación textual. Estas categorías, articuladas en el sistema estructurante, conforman los valores simbólicos que controlan el contenido figurativo aunque deban derivarse de este contenido.

En este punto se presenta a los autores una dificultad especial, a saber, dotar a estas categorías de un contenido semántico de manera que conserven su integridad como elementos estructurantes y no se confundan con el contenido figurativo del texto. El éxito que hayan tenido depende hasta cierto punto del cuidado con el que el lector aprehenda estos elementos como forma y no como contenido.

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