Una crítica semiótica: con énfasis en el lugar de la sabiduría de Salomón en la literatura de persuasión (Parte 4) – Estudio Bíblico

IV

Está claro que esta división muy específica de la retórica creció de la situación histórica y cultural de Aristóteles. Si hubiera vivido en otra civilización, la división habría sido diferente. De ninguna manera esta división proporciona una base teórica sustancial para desarrollar una teoría universal de los géneros literarios. De hecho, estas divisiones no son mutuamente excluyentes (Kennedy, 1980: 73–75). A medida que la situación política cambió, no fue en la arena pública donde crecieron las teorías de la retórica. Más bien, el desarrollo tuvo lugar en los sistemas de educación, especialmente en las escuelas filosóficas.

4.5 Comprensión de la literatura epidéctica en términos modernos y de Aristóteles. El estudio general de la retórica epidéctica realizado por Burgess en 1902 todavía contiene información valiosa sobre varias escuelas filosóficas. Advierte que el término epideíctica abarcó una variedad de significados no solo en diferentes momentos sino incluso al mismo tiempo entre diferentes grupos.

Es decir, las escuelas rivales utilizaron el término epidéctico para describir una amplia gama de discursos que buscaban dar placer y apelar a las emociones (Burgess: 93–94). En muchos sentidos, el campo de la retórica epidéctica corresponde a los discursos de «desecharse» que son obligatorios en nuestra sociedad en eventos de recaudación de fondos, banquetes deportivos y similares.

Algunos de los subtipos enumerados por los gramáticos antiguos son: discurso de cumpleaños, discurso de despedida, elogio de una ciudad, discurso de un general antes de la batalla. De los cuatro tipos enumerados por Aristóteles —oración fúnebre, panegírico, elogio y elogio paradójico (para que lo peor parezca mejor)—, los oradores añadieron otros tipos. Algunos de ellos fueron, como señala Nida, “de transición”. Menandro da reglas para 23 variedades en el siglo III a.E.C. (Burgess: 105–112). Su uso se multiplicó tanto que Burgess afirma que se registran más de 150 escritores de epidéctica desde Ion (450 a. C.) hasta Ioannes Argyropulus (1450 d. C.) (Burgess: 254).

Burgess describe epideictic como «un estilo de prosa en el que se introduce la ornamentación en un esfuerzo consciente por complacer» (215). Entre sus temas más frecuentes están la virtud, la justicia, la amistad, la piedad, el placer, la riqueza y el alma (Burgess 247). Evidentemente, el primer tratado importante dedicado a la epidéctica fue el atribuido a Dionisio de Halicarnaso en el siglo I a.E.C. Sin duda se trató en otros lugares, pero esos tratados no sobrevivieron porque eran parte de manuales de ejercicios insignificantes para estudiantes (Burgess 106-9).

El trabajo de Burgess influyó en animar a Robert Jewett a ubicar la Carta de Pablo a los Romanos en el subtipo de “carta del embajador” y analizarla como una composición retórica (Jewett: 10–12). Tal extrapolación es peligrosa porque concibe a los antiguos siguiendo categorías rígidas de géneros literarios fijos. Los modernos que imponen roles prescriptivos a las categorías que se encuentran en las gramáticas griega y romana para describir las composiciones existentes de oradores y filósofos famosos pierden de vista su flexibilidad creativa y la variedad que prevalece entre los escritores helenísticos (Kee: 133).

Conocer el origen de una forma dada no es equivalente a conocer su naturaleza y uso perdurables, incluso por parte de miembros de la misma tradición. Jewett otorga demasiada autoridad al estudio que el mismo Burgess llama un «reconocimiento general dentro de los límites» cuando lo trata como «el estudio definitivo de la literatura epidíctica y la oratoria», y confía en él como autoridad para fijar la naturaleza de una carta paulina ( Jewett: 7).

Del mismo modo, debido a que existían formas de expresión asociadas con la epideíctica en una variedad de géneros literarios, la existencia de una comparación literaria (sincrisis) en la Sabiduría de Salomón no tiene suficiente importancia para concluir que pertenece al área de la epideíctica (ver Burgess: 125). ).

La sincrisis fue uno de los lugares comunes (topoi) que aparecieron en muchas formas de escritos retóricos y filosóficos disponibles para cualquier escritor informado durante la última mitad del primer siglo a.E.C. (Burgess: 211). Su aparición en una obra no es determinante para fijar el género literario.

5 Modificaciones de las Categorías Clásicas en la Retórica Helenística y la Ubicación de la Sabiduría de Salomón
5.1 Lo que estaba sucediendo entre la Retórica de Aristóteles y la escritura de la Sabiduría de Salomón fue la expansión de los temas tratados originalmente bajo la filosofía al dominio de la epidéctica.

A medida que la filosofía interactuaba con la tradición retórica, tuvo lugar una mezcla que fue “primero perceptible en una unión de los elementos paraenéticos y epidiícticos” (Burgess: 277). Las composiciones sincréticas resultantes se denominaron tanto paraenéticas como protrépticas. Aquí nuevamente la terminología fue flexible, porque los dos tipos fueron distinguidos por Séneca pero identificados por Jámblico (Burgess: 229).

Obviamente, la calidad de estas obras oratorias varió; muchos eran simplemente reproducciones de creaciones de pensadores originales. Varias formas populares impactaron en la Sabiduría de Salomón: tratados de realeza, encomio, diatriba, paraenesis y protréptica.

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