Una crítica semiótica: con énfasis en el lugar de la sabiduría de Salomón en la literatura de persuasión (Parte 2) – Estudio Bíblico

II

Aristóteles estaba siguiendo “el ejemplo más antiguo de un típico protréptico conservado hasta nosotros”, a saber, Platón, Euthydemus 278e–282d (Düring: 19).

El juicio de Düring sobre el Eutidemo de Platón como protréptico necesita ser matizado en dos aspectos. 1) Aunque Sócrates en este diálogo elogia la búsqueda de la sabiduría por medios distintos a los defendidos por los sofistas, este diálogo tiene una forma muy satírica y dramática, ninguna de las cuales constituye un aspecto esencial de la protréptica. 2) En defensa de su designación del Eutidemo como protréptico, Düring está telescopando la historia porque Platón había experimentado con temas protrépticos a lo largo de su vida. De hecho, “toda la filosofía de Platón puede llamarse una ‘exhortación a la sabiduría’, es decir, a la determinación y la práctica de esa ciencia llamada virtud” (Festugière, 1973: 11).

El origen de este tipo de discurso se suele atribuir al orador ático Isócrates en sus discursos chipriotas dirigidos al príncipe Temison. Aristóteles transformó el método de demostración al combinar “el razonamiento demostrativo con argumentos dialécticos y retóricos, añadiendo una pizca de poesía filosófica” (Düring: 32). El tipo de razonamiento practicado en el Protréptico de Aristóteles no era abstracto; insistió en que la sabiduría no podía separarse de hacer el bien. La vida dedicada a la filosofía no solo conduce a la reforma del estado, sino que solo trae placer y felicidad (Düring: 15-16).

2.4 Anton Chroust, el otro reconstructor reciente de la obra de Aristóteles, no es tan optimista sobre la fidelidad de la edición de Jámblico al texto original y la secuencia del Protréptico. Sin embargo, confía en que es posible recuperar el método de «aproximación sucesiva» de Aristóteles, es decir, sacar gradualmente una serie de conclusiones tentativas hasta lograr el objetivo final de su argumento (Chroust: xii).

Está claro que el objetivo de Protreptic era instar a los lectores a seguir la filosofía, que se identificaba con la práctica de la sabiduría prudencial (phronēsis). La continuidad con la insistencia de Aristóteles en el papel práctico de la sabiduría para guiar a los ciudadanos a una vida moral impregna la Sabiduría de Salomón. La Señora Sabiduría es la dadora de todas aquellas cualidades que hacen de la vida un viaje que valga la pena, incluidas las cuatro virtudes básicas de la tradición platónica: sabiduría prudencial (phronēsis), justicia, coraje, dominio propio (Sabiduría 8:7).

2.5 Conviene añadir aquí que la gran diferencia de forma y contenido entre la Protréptica de Aristóteles y la Sabiduría de Salomón no impide que posean una continuidad literaria. Como se explicará más adelante, la semiótica propone una continuidad dinámica en las definiciones que prevé el crecimiento orgánico y la creatividad. El período entre el 200 y el 50 a. fue una época de nivelación de la diversidad entre segmentos dentro de la cultura helenística. Después de eso, desde la época de Cicerón, surgió una época de dogmatismo religioso y eclecticismo filosófico.

La cultura helenística se había difundido pero su fuerza también se había disipado, como lo demuestra la multiplicación de manuales o “Introducciones”. Estos mostraron un sincretismo que redujo las filosofías clásicas distintivas a una cultura en la que las demarcaciones anteriores se habían mezclado y desdibujado (Festugière, 1949: 341-50). Los judíos cultos no escaparon a esta influencia, como puede verse en los escritos del prolífico y ecléctico Filón.

Da testimonio de la amplia influencia del helenismo en las muchas alusiones a exhortaciones filosóficas que se encuentran en los lugares comunes que llenan sus escritos (Festugière, 1949: 519-54).

2.6 En vista del gran número de tratados titulados Protreptic, y especialmente de la enorme influencia del de Aristóteles, uno puede preguntarse por qué sobrevivieron tan pocos. La razón es sin duda la superficialidad de su contenido. Esto también explica el hecho de que el protréptico nunca fue estudiado en profundidad como género literario por ningún gramático antiguo. Los protrépticos cubrieron aspectos exhortatorios de la literatura edificante que estaban demasiado ligados a situaciones específicas para ser de mucho interés más adelante (Fiore: 39).

La erudición moderna “no siempre ha evitado el peligro de dar una idea demasiado estática a algo que era esencialmente fluido en su forma” (Marrou: 410). Para llegar a una mejor comprensión de esta dimensión de la literatura helenística, entonces, es necesario volver a la literatura epidíctica, que es una de las tres divisiones de la retórica de Aristóteles.

3 Valor de un enfoque semiótico

3.1 Antes de hacer algunas observaciones sobre la literatura epidíctica, quiero explicar el valor de abordar esta cuestión desde una perspectiva semiótica. George A. Kennedy habla de la retórica como “aquella cualidad del discurso mediante la cual un orador o escritor busca lograr sus propósitos” (Kennedy, 1984: 3). Podemos tomar esa declaración como una definición y tratarla desde un punto de vista semiótico.

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