Un metamodelo para la narración polivalente (Parte 9) – Estudio Bíblico

IX

Por supuesto, esto no es más que una descripción semiótica técnica de lo que comúnmente se llama la tiranía de la moda.

Piénsese, por otro lado, en cómo el payaso no sólo enfatiza el juego de la ropa, sino que empuja este juego constantemente hacia su [caótico] descubrimientos Por ejemplo, en su excelente estudio de The Fool and His Sceptre, William Willeford recuerda (18-19) cómo,

“La deformidad de los enanos, jorobados y otros grotescos se refleja en la vestimenta del tonto, que característicamente contiene elementos caóticos y desproporcionados…. En su espectáculo, el tonto expresa tanto el surgimiento de la forma y el significado del caos como su reversión a él; esta reversión también ha tenido lugar en la historia del vestido tonto”.

De paso, resulta fascinante comparar la interpretación de Willeford con la de otro clásico sobre el mismo tema escrito por Enid Welsford (quien también escribió un prefacio para su estudio) más de treinta años antes. Mientras que ella sostiene (52) que “los hechos de la vida son trágicos, y el corazón humano está a prueba del espíritu cómico”, él concluye (235) que,

“El tonto entre nosotros es un vínculo perpetuo con la luz y la vida en la oscuridad. La oscuridad en la que la luz y la vida son una semilla escondida es tan esencial que debe compartir el valor de lo que es más importante para nosotros: si el rey ama su cetro, debe amar al necio que se lo quite. La locura es, pues, una de nuestras necesidades más profundas.”

5.3 La visión irracional

Este último contraste nos recuerda cuántas veces se ha equiparado la comedia con la ironía y la sátira y éstas han colapsado luego en formas de rearme moral. Como si el objetivo principal y el efecto principal de las obras de Aristófanes fueran reformar Atenas o resolver la Guerra del Peloponeso. Si tal fuera su propósito, cuán triste sería su fracaso. Pero Old Comedy era un material mucho más severo que New Comedy.

Aristófanes nos mostró la lógica y el lenguaje riéndose de sí mismos y dejó a Menandro la burla de las costumbres, las costumbres y la moral. Lógica: ¿no es más lógico ascender al cielo en el escarabajo coprófago de Trygeus que en el corcel de Belerofonte, ya que este último requiere transportar comida para el jinete y forraje para el caballo, mientras que el primero solo necesita provisiones para el jinete… (Paz 137– 139). Lenguaje: nótese la serena ambigüedad de esa línea que podría ser el lema de todas sus obras: “Por las palabras, todos los hombres tienen alas” (Birds 1438-1439).

En este contexto, es refrescante y alentador encontrar a Morton Gurewitch subtitulando su reciente estudio de comedia, «La visión irracional», y leer su propósito explícito (233-234):

“El presente trabajo no se ocupa de la capacidad de la comedia para funcionar como erradicador del error, sino de su capacidad para utilizar e incluso glorificar la libertad irracional. He subrayado, no la sátira, sino la farsa, que como la sátira sabotea las limitaciones, pero no al servicio de un ideal lógico.”

Y aunque insiste en una cuádruple división de la comedia en sátira, humor, farsa e ironía (2, 9, 232), las estudia todas como manifestaciones de “la visión irracional” o, como diría yo, revelaciones de las fronteras y relaciones del caos y el juego.

II. Juega y trama

De aquí en adelante presumiré la validez de este metamodelo de juego propuesto y consideraré una corriente específica dentro del continuo del juego semiótico cuyas fronteras fluidas son constantemente probadas y reveladas por la comedia y el arte.
Cada sección que sigue representará una reducción gradual del enfoque: de la semiosis al lenguaje, del lenguaje a la historia, de la historia a la alegoría y de la alegoría a la parábola. Pero todo esto se entenderá dentro del continuo de juego sugerido.

6. Literatura

«Nada es simple, pero
deberíamos agregar
complejidad verbal?

hay una oscuridad
las palabras oscuras deberían
¿imitar?»
AR Ammons (1965b: 6)

6.1 De la Semiótica a la Lingüística

No quiero involucrarme demasiado profundamente en la relación del lenguaje y la semiosis en este momento. Estemos o no de acuerdo en que “de todos los elementos de la conciencia y de la vida social, el lenguaje parece gozar de una prioridad ontológica incomparable, de un tipo aún por determinar” (Jameson: vii), deberíamos al menos tener la gracia de reconozcan que tal discusión sobre el lenguaje se lleva a cabo en y por el lenguaje y no por ningún otro sistema de signos.

Dos ejemplos. Leon Trotsky anunció (183) la prioridad genética de la acción sobre la palabra al afirmar que,
“Los formalistas muestran una religiosidad de rápida maduración. Son seguidores de San Juan. Ellos creen que ‘En el principio era la Palabra’. Pero nosotros creemos que en el principio era la obra. La palabra siguió, como su sombra fonética.”

Y un autor muy diferente, Hermann Hesse, hizo proclamar a Siddhartha (118) que,
“No diferencio mucho entre pensamientos y palabras. Francamente, tampoco le doy gran importancia a los pensamientos. Le doy más importancia a las cosas”.

Ninguno de los autores parece en absoluto disuadido o incluso consciente de la paradoja irónica de negar el lenguaje en el lenguaje. Pero ya sea que decidamos que el lenguaje es simplemente un sistema de signos entre muchos, es primus inter pares o es de alguna manera un sistema semiótico normativo, al menos deberíamos considerar por qué estamos debatiendo la cuestión del lenguaje en y por el lenguaje.

Publicada el
Categorizado como Estudios