Templo Celestial y Escatología en la Carta a los Hebreos (Parte 7) – Estudio Bíblico

VII

Sin pretender ningún significado técnico para los términos usados, me gustaría llamar a πίστις en Hebreos “percepción del mundo celestial”. Su relación con la esperanza queda bastante clara en la definición (o cuasi-definición, si se prefiere) en 11:1: “La fe es la realidad (no la “seguridad”: Koester: 585–87) de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven.” Pero homiléticamente, esta realidad funciona como la seguridad sobre la cual puede descansar la esperanza.

6.5 Debido a que los héroes del Antiguo Testamento poseían tal percepción del mundo celestial de Dios (nótese nuevamente la ausencia de afirmaciones cristológicas en relación con la fe), pueden funcionar como modelos para el comportamiento cristiano, pero en última instancia solo cuando los cristianos pueden mirar a Jesús. como el ἀρχηγὸς καὶ τελειωτὴς τῆς πίστεως (12:2).

Jesús no es el objeto de la fe, sino el modelo supremo de la misma. Sin embargo, es significativo que el primer uso de πίστει en el cap. 11 (v 3) está fuera de la serie en que se relaciona con el sujeto «nosotros» en lugar de una figura del Antiguo Testamento.

Al afirmar que es por la fe que conocemos (“percibimos”) la creación del mundo por la palabra de Dios (conocida por las Escrituras), el autor ilustra lo que pretende establecer con sus ejemplos de fe. Es solo por la fe en la realidad divina invisible que se puede sostener la esperanza apocalíptica (ver la aplicación en 12:3ff.). La esperanza es la meta natural de los destinatarios apocalípticos de Hebreos; la fe es el peculiar argumento del autor para reforzar, no alterar, esa esperanza.

6.6 Puede encontrarse un sorprendente paralelo con esta relación de fe y esperanza en 1 Pedro 1:3–25, especialmente si se sigue la interpretación de W. J. Dalton. A menudo se ha comparado Hebreos y Primera de Pedro (Grässer: 149–54; Montefiore: 5). Para nuestros propósitos presentes, podemos señalar que tienen en común un género homilético con pasajes elaboradamente construidos (Vanhoye, Dalton), un contexto de escatología futurista y referencias a la persecución de los cristianos.

Y en ambos casos hay una exhortación a la esperanza para la cual la fe sirve como medio a cultivar (Grässer: 153): “Para que vuestra fe sea también vuestra esperanza en Dios” (1,21; Dalton). Es la fe tal como la entiende el autor —sin, en 1 Pedro, el contexto claramente alejandrino— la que apuntala la esperanza en el escenario apocalíptico.

7. Conclusión

7.1 Puede parecer que nos hemos desviado mucho de la discusión de las diferentes formas del simbolismo del templo en Hebreos, pero el itinerario no ha sido realmente fortuito. Fue el reconocimiento de imágenes aparentemente contradictorias del templo o santuario celestial en el texto de Hebreos lo que nos llevó a descubrir actitudes escatológicas análogamente contradictorias, y luego a evaluar la relación de la fe con la esperanza en la homilía. La clave, hemos argumentado, es el género literario.

La homilía exige, o al menos permite, una situación en la que los presupuestos del predicador y los de la congregación no son necesariamente idénticos. Ante los puntos de vista ostensiblemente irreconciliables de parte de los intérpretes modernos de Hebreos, hemos argumentado que en las congregaciones mixtas de la iglesia primitiva no es improbable que un predicador con antecedentes alejandrinos se dirija a una comunidad judeocristiana de orientación apocalíptica, no con miras a destruir su escatología futurista, pero con miras a apuntalarla con su propia perspectiva filónica.

Su forma más concreta de hacerlo fue animando la perseverancia en la esperanza, frente a la persecución y la desesperación, con su concepto de fe como visión del mundo celestial de lo divino. Dado que eligió el vehículo del sacerdocio celestial y la liturgia de su interpretación soteriológica específica de Cristo, mezcló su simbolismo del templo alejandrino con el del pensamiento apocalíptico. La inconsistencia bien puede estar en nuestra mente más que en la suya.

7.2 No tengo ninguna sugerencia concreta que ofrecer con respecto a la procedencia del autor o el destino de su homilía literaria, pero me gustaría recomendar la distinción entre los dos como una herramienta interpretativa útil.

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