Temas importantes: Nunca un hombre llegó al cielo por la ley (Parte 2) (Gálatas 2:21) – Sermón Bíblico

II

Ahora consideremos lo que este pecado hace con respecto a Dios; y aquí debemos tomar alguna cuenta de Dios, de acuerdo con la revelación del evangelio de él: porque así como Jesucristo no es revelado por la ley, tampoco lo es el pecado de representando su muerte o sea en vano, agravado por la ley, como lo es por los descubrimientos hechos de Dios en el evangelio. Es un pecado contra Dios Padre, y contra Dios Hijo, y contra Dios Espíritu Santo.

(1.) Para hacer que este pecado aparezca en su grandeza, primero, es lamentablemente contra Dios el Padre. El artificio más grande que jamás tuvo el Dios infinitamente sabio, para la gloria de su nombre, fue la realización de la redención eterna, por la muerte de su propio Hijo, para una compañía de pecadores perdidos. Este es el principal de los caminos de Dios: todas las cosas reveladas de él, y de su consejo, y de su propósito, y de sus acciones, son todas menos bajas con respecto a esto; todos los demás están subordinados a este acto de la Divina Providencia: este es el principal de los caminos de Dios.

Veamos de qué tesoros de su gloria se trata.
[1.] Hay una sabiduría infinita en idear un camino, que el entendimiento de los ángeles y los hombres no podría descubrir, y cuando se revela, no se puede conocer completamente. Se dice acerca de los ángeles, que desean entrometerse en esas cosas; en lo que el Espíritu revela acerca de los sufrimientos de Cristo y la gloria que le seguirá, 1 Ped. 1:11, 12. Ahora bien, si los ángeles glorificados en el cielo son estudiantes de Jesucristo, y de la gloria de sus padecimientos, y de la gloria que es el fruto de ellos, ¡cuánto más deberían hacerlo los hombres! Hay una multiforme sabiduría de Dios que resplandece en ellos, y es percibida por ellos y dada a conocer. Ef. 3:10.

A fin de que ahora se dé a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, la multiforme sabiduría de Dios, según el propósito eterno que se propuso en Cristo Jesús Señor nuestro. Ahora, en lo que se refiere tanto a la sabiduría de Dios, juzguen qué provocación debe ser necesaria, cuando el hombre necio hace todo lo posible para derrotar esta sabiduría. Cristo como crucificado, es llamado sabiduría de Dios, y poder de Dios; mas para el pobre ignorante es locura y debilidad, 1 Cor. 1:23, 24.

[2.] En esta forma de salvarnos por la muerte de Cristo, existe la gran gracia y misericordia de Dios, que él magnificaría. Ahora bien, ¿qué gran pecado debe ser considerar todo esto en vano? De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna, Juan 3:16. Dios muestra su amor por nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros, Rom. 5:8. ¿Y este amor será tan despreciado que un hombre se esforzará por hacerlo en vano?

[3.] Esta es una invención, también, para magnificar la santa ley de Dios. El Señor es tan celoso de su ley, que no se apartará de ella por causa de nadie. Él no disminuirá ni un as del rigor de su ley, para la salvación del mundo: pero ha encontrado una manera de darle a la ley todo lo que le corresponde, y al mismo tiempo dar al pobre pecador todo lo que necesita. Es maravilloso que la ley obtenga toda la justicia que exige, y el pecador obtenga toda la justificación que necesita: la ley será honrada, y la justicia satisfecha, y el pecador será salvo, y no destruido: Dios es justo, y el que justifica al que cree en Jesucristo, Rom. 3:26.

(2.) Este pecado también se agrava, ya que es contra Dios el Hijo. Consideremos lo que fue la muerte de Cristo; era la mayor preocupación de una persona divina. Era mucho mejor decir que todos los mártires murieron en vano: sería mucho menos pecado decir, como hace el mundo impío, “Que ellos tiraron sus vidas, con su locura y precisión, cuando podrían haberla salvado”. ellos con una palabra, o una reverencia, o una humillación, a los ídolos de las naciones.” Sería un gran pecado decir para que sepáis cómo el apóstol agrava esto como un gran absurdo, en cuanto a la doctrina de la resurrección: Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron, 1 Cor. 15:18. Pero ese fue un asunto menor, en cuanto a hacer que la muerte de Cristo fuera en vano, que era una preocupación especial de una persona divina.

La sangre derramada, fue la sangre de Dios, Hechos 20:28. ¿Y la sangre de Dios puede ser derramada en vano? Fue el paso más bajo y el acto culminante de los sufrimientos de Cristo: todo lo que pasó antes no serviría; el bajo estado en que nació, y las múltiples aflicciones en que vivió; el ser apresado en la noche con soldados y linternas, como un ladrón; su ser atado, su ser azotado, su ser clavado en la cruz en tormento, esto no servirá de nada. El acto de coronación y salvación de nuestro Señor Jesucristo fue su muerte.

Fue también la gran prenda del amor de nuestro Señor, el gran descubrimiento, la gran prueba de su amor a su pueblo. Amó a su iglesia y se entregó a sí mismo por ella, Ef. 5:25. Él nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su propia sangre, Apocalipsis 1:5.

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