Supra e infralapsarianismo (Parte 8) – Estudio Bíblico

VIII

Todo lo que pretende rechazar es una construcción antropológica de la doctrina de la salvación que cambiaría la doctrina de la predestinación del locus de Deo al locus de salute. También en el locus de Deo cree posible hablar responsablemente de predestinación sin caer en la abstracción.39

Todo depende de cómo se discuta la predestinación. El término a priori (en oposición a a posteriori) puede dar la impresión de abstracción y especulación. Pero puede, y también quiere decir, que los actos de Dios, sus obras soberanas y misericordiosas, se discuten, por supuesto, desde el punto de vista del hombre. Y ahora vemos que la presentación infra tampoco es menos apriori que la supra, en cuanto procede de la revelación sobre los decretos de Dios.

Ambos quieren proceder de la revelación de Dios. Es comprensible, sin embargo, que frecuentemente la presentación supra se haya conectado con el enfoque a priori porque coloca el precedente decreto de predestinación por sí mismo y no lo conecta con la redención del pecado y la perdición hasta después. Así, la posición supra adquiere, en efecto, rasgos específicamente a priori, aun cuando pretende que este decreto primario preceda lógicamente, no temporalmente, a los demás decretos.

Estos rasgos a priori abren el camino a la especulación de los epígonos, y se habla a veces de elección y rechazo de una manera apenas distinguible del determinismo. La oposición de los infra adherentes no tiene que ver con una preferencia por una doctrina a priori, sino con una defensa contra la posibilidad de abstracción y una defensa de la relación original del consejo de Dios con la salvación y la redención.

Sólo así puede entenderse la controversia.41 El punto en cuestión en esta controversia es la aprioridad como tal. La diferencia se vuelve transparente tan pronto como se considera un decreto independientemente y aparte del otro. Porque en la medida en que supra o infra hacen que un decreto sea primario, se ven envueltos en problemas que generan motivos a priori y a posteriori.

Cuando el Sínodo de Utrecht en 1905 señaló enfáticamente y advirtió contra la absolutización de la infra, hizo una contribución a la paz sin propagar un compromiso.

Es necesario prestar atención al extenso análisis de la controversia de Karl Barth.43 Primero indica lo que él piensa que es común a las dos presentaciones, a saber, que enfatizan la libertad de la gracia de Dios sobre el individuo, y consideran la predestinación como un sistema estable que luego se realiza en la historia a través del equilibrio simétrico entre elección y rechazo, que parte y se da con el decretum absolutum.

Hasta cierto punto, Barth aprecia tanto los motivos supra como los infra. Supra no es tan especulativo como puede parecer a primera vista. Si uno quiere llamar a sus adherentes «monistas teístas», entonces es en todo caso «un monismo bíblico-cristiano» al que se adhieren. Se ocupan de la contemplación de las obras de Dios. Supra no quiere hacerla dependiente de otros decretos y ordenanzas, y por eso sirve más que infra a “la glorificación de la gracia gratuita”.

Pero infra también puede reclamar reconocimiento, especialmente con respecto a “su mayor reserva en cuanto a la realidad de la caída y la presencia del mal en el mundo”, como se hace evidente de la referencia a un decreto para “permitir” el mal, y de la tesis de que el pecado no es simplemente un “medio” para realizar el decreto de la predestinación. Infra quiere evitar el peligro de supra dejando sin resolver el misterio del mal y no haciéndolo parte integrante, una necesidad de la naturaleza. Infra reconoce el mal en su carácter enigmático y oscuro, más que supra.

Podríamos resumir la visión de Barth así: supra reconoce e indica el peligro del dualismo; infra el peligro del monismo. Pero Barth no aboga por la neutralidad, ni defiende la elección según las preferencias personales; él es de la opinión de que supra es relativamente más correcto. La crítica de supra no es más que una indicación de sus peligros, sin por ello probar que supra es inaceptable como tal.

Además, dice Barth, todos estos peligros están realmente conectados con los presupuestos mutuos tanto de supra como de infra (el sistema estable de elección y rechazo del individuo). Al aceptar un decretum absolutum, la tesis supra se vuelve ciertamente peligrosa e incluso insostenible.

Pero si supra se separa de estas suposiciones y la doctrina de la elección se entiende cristológicamente y se ve en relación con el primer decreto de Dios en Jesucristo, el triunfo de la luz sobre las tinieblas, entonces supra debe preferirse a infra. Pues entonces Jesucristo se convierte en el objeto real de la predestinación, y se puede realizar el objeto de la supra presentación: la predestinación en la elección y rechazo de Cristo como la “suma del evangelio”.

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