Supra e infralapsarianismo (Parte 3) – Estudio Bíblico

III

En la posición supra, el primer decreto es el de la predestinación, que se cree que precede al decreto de la creación y la caída. Los decretos posteriores de Dios (la creación y la caída) quedan subsumidos bajo este primer decreto de Dios. Forman, por así decirlo, los medios por los cuales se decreta esa predestinación primaria se realiza. El decreto de elección y rechazo precede a todos los demás decretos. En este decreto el hombre todavía no figura como hombre caído, por lo que el objetivo principal de Dios no está relacionado con el pecado.

Sin duda, en esta posición también hay una conexión entre el pecado y el rechazo final (el juicio), pero esto sucede en el tiempo, en la historia, y el pecado no juega ningún papel en el decreto a priori. Por tanto, el rechazo es, en el consejo de Dios, más un acto de la soberanía de Dios que de su justicia. El plan primario de Dios, Su primer decreto a priori —también como decreto al rechazo— es un decreto de Su eterno placer.
En la posición infra la situación es diferente, especialmente la conexión entre el decreto de rechazo y el de creación y caída. En esta posición, la relación entre el pecado y el juicio (en la tierra) se considera parte del consejo de Dios.

De acuerdo con esta posición, el decreto de creación y caída precede lógicamente al decreto de rechazo y elección, de modo que en el consejo de Dios el rechazo presupone una humanidad caída. Este rechazo cambia entonces de naturaleza, y es más un acto de su justicia que de su soberanía. Esto no implica que la infra posición niegue la soberanía de Dios, pero en ella la idea de la ira y reacción de Dios (la justicia de Dios) es dominante y central así como la misericordia de Dios lo es en la elección.

Bavinck ha señalado que la presentación supralapsariana “no ha sido incorporada en una sola Confesión Reformada” 8 , pero que la posición infra ha recibido un lugar oficial en las Confesiones de las iglesias. 9 No es difícil entender lo que Bavinck significa cuando recordamos que en las Confesiones Reformadas la predestinación se ejerce continuamente sobre la raza humana caída.

Leemos en el Día del Señor 21 del Catecismo de Heidelberg, por ejemplo, que el Hijo de Dios ha elegido una Iglesia para la vida eterna fuera de la raza humana, y en el Artículo 16 de la Confesión Belga que Dios preserva de la perdición a todos los que Él en Su el consejo eterno e inmutable por mera bondad ha elegido. Sin duda, aquí se menciona la salvación de la perdición como el acto de Dios que se refiere a los elegidos, pero la posición infra es evidente por el énfasis en la elección misericordiosa de Dios.

Nada se dice de un decreto separado de predestinación que precede a otros decretos, por ejemplo, los de creación y caída. Lo mismo notamos en otras Confesiones, por ejemplo, en la Confessio Helvetica Posterior, donde leemos de la predestinación soberana de Dios por mera gracia,10 y en la Confessio Gallicana, que habla de la bondad y misericordia de Dios por la cual Dios elige y salva de la corrupción y de la condenación.”11 También otras Confesiones hablan de la misma manera.12

En sí, sin embargo, esto todavía no implica una presentación decididamente infralapsariana, porque generalmente no se menciona en absoluto ninguna sucesión en los decretos de Dios, sino que la elección se presenta más bien como relacionada con la perdición de la que Dios salva. Dijk ha señalado esto continuamente y correctamente, 13 aunque hay excepciones cuando la posición infra pasa más explícitamente al primer plano. 14

Pero con eso nos enfrentamos a un estado de cosas muy peculiar, a saber, que las Confesiones Reformadas se llaman infra (siguen la presentación infra), pero no pretenden excluir por completo a las supra. ¿Qué quiso decir el Sínodo de Utrecht en 1905 al decir que no es permisible presentar la visión supralapsariana como la doctrina de las Iglesias Reformadas, cuando no añadió que la infra es la doctrina de las Iglesias, aunque esta visión parece ser encuentra en las Confesiones? ¿Nos enfrentamos aquí a un compromiso imposible, o existe un motivo puro y responsable para el propósito de mantener la paz?

La complejidad de la situación se acentúa aún más cuando leemos lo que dice Bavinck, a saber, que la posición infra ha sido oficialmente adoptada en la confesión de la Iglesia,15 mientras que más adelante en su análisis de supra e infra dice que cada ver errores en un punto determinado. Ambos son culpables de unilateralidad y ninguno de los dos es del todo satisfactorio.

En ninguna parte del campo de la simbólica y la dogmática nos enfrentamos a tales problemas con respecto a la formulación oficial de la Iglesia como lo estamos con respecto a supra e infra. Uno se pregunta si es posible arrojar alguna luz sobre estas notables complicaciones.17

Para ello, primero debemos investigar por qué los que realmente se inclinan por uno u otro punto de vista a veces hacen afirmaciones tan vagas. Bavinck ha intentado mostrar que los dos puntos de vista no son completamente contrarios entre sí, y Dijk escribe: “Aunque la presentación supra es la de la Reforma, nadie sostendrá que la presentación infra es contraria a las enseñanzas de Calvino”. 18

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