Su historia versus su historia: genealogía masculina y estrategia femenina en el ciclo de Jacob (Parte 2) – Estudio Bíblico

II

Más tarde le repite la misma historia a su esposo y José es encarcelado.
Una prenda, dos historias, es historia contra su historia. En este episodio, la prenda de José es el objeto mediador entre deseos divergentes. Aquí, una prenda sugiere un texto masculino y otro femenino, dos lecturas marcadas por el género.

Si escucháramos únicamente las palabras de la esposa de Potifar, como lo hacen los sirvientes y su esposo, sin los comentarios principales del narrador, la prenda abandonada representaría el deseo de él y el rechazo de ella. El narrador, sin embargo, nos deja saber que Joseph había rechazado en ocasiones anteriores sus insinuaciones y que su historia es ficticia, una total invención.

Mientras que para Joseph la prenda representa su lealtad a su amo, para ella la prenda se convierte en un medio de manipulación, un dispositivo estratégico para una trampa exitosa. La interpretación que propone para la presencia de la prenda muestra que la explicación es una cuestión de punto de vista y sugiere además que no es ni la verdad ni la falsedad de la historia lo que importa, sino su verosimilitud. Su esposo cree su historia y Joseph es enviado a prisión.

Para José, la prenda abandonada representa su rechazo a la esposa de Potifar y, por lo tanto, su lealtad a su amo y, en última instancia, su obediencia a Dios. George W. Coats (89) señala que en el contexto de la relación de José con el poder, la prenda abandonada muestra ante todo “una especie de iluminación humana, un compromiso con el prójimo porque es un prójimo que confía en la relación, el compromiso a una relación porque sólo en esa relación la vida tiene sentido”.

Para José, las prendas tienen un significado especial y sugieren un vínculo específico entre los hombres. Su padre, Jacob, le regala una túnica larga con mangas porque “amaba a José más que a ningún otro de sus hijos, porque era hijo de su vejez” (Gn 37,3). Los hermanos de José se vuelven resentidos y sus celos se convierten en odio después de que José informa sobre ellos a su padre y luego cuenta sus sueños, que, según ellos, predicen que se inclinarán ante él.

Cuando Jacob envía a su hijo favorito para ver si a los demás les va bien en los pastos, los hermanos de José conspiran para matarlo. Reuben, el mayor, logra convencerlos de que perdonen la vida del niño. Despojaron a José de su túnica y lo metieron en un pozo. Los comerciantes madianitas que pasaban rescataron al niño del pozo y lo vendieron a los ismaelitas. Al descubrir que José había desaparecido del pozo donde lo habían escondido, los hermanos toman la túnica de José, la mojan en la sangre de un macho cabrío y se la muestran a su padre.

La túnica ensangrentada de José se presenta en lugar de una explicación, y es comprensible que Jacob llegue a la conclusión de que su hijo favorito ha sido devorado por una bestia salvaje.

Jacob le dio a José la túnica como muestra de su afecto por él. José abandona su túnica en manos de la esposa de Potifar, su razón declarada es el respeto por su amo. En ambos casos, una prenda representa un vínculo afectivo, una confianza entre hombres. Cuando el Faraón nombra a José visir de Egipto, le da al joven hebreo no sólo su anillo de sello, sino también prendas de vestir de lino fino y un collar de oro (Gn 41,42).

José marcará su reconciliación con sus hermanos dándoles prendas ceremoniales y provisiones antes de que salgan de Egipto (Gn 45:21). Para los hombres, las prendas expresan sentimientos. Cuando vencidos por el dolor, los hombres rasgan sus vestiduras. Rubén, al descubrir la desaparición de José, “rasga” sus vestiduras (Gén 37,29), y lo mismo hace Jacob al ver la túnica ensangrentada de José (Gén 37,34).

Más tarde, cuando son acusados ​​de haber robado la copa adivinatoria, los hermanos de José también “rasgan” sus vestidos (Gn 44,13). Ya sea una muestra de amor y respeto o una señal de desesperación y luto, para Jacob y sus hijos, las prendas son elementos simbólicos.

Al darle a José una túnica larga con mangas, Jacob lo distingue de sus hermanos. José emulará la parcialidad de su padre, pues le dará a su hermano carnal Benjamín no solo una vestidura ceremonial, como le dio a sus otros hermanos, sino “trescientos siclos de plata y cinco vestidos de fiesta” (Gén 45:22). Al distinguir entre hermanos sin tener en cuenta el orden de nacimiento, Jacob establece un orden jerárquico basado en el gusto del padre por un hijo, y las prendas de vestir son los marcadores distintivos de este nuevo orden filial.

La túnica de José establece un vínculo visible entre padre e hijo, el sello de aprobación para que todos vean la elección de José como hijo predilecto y heredero legítimo. Las prendas de vestir son los significantes textuales que, en la última parte del Génesis, apoyan el tema de la rivalidad entre hermanos y la consiguiente victoria de los más jóvenes. Implementan el nuevo orden jerárquico de dominio electivo en oposición a la regla predeterminada “natural” de soberanía de los primeros y más antiguos.

Cuando Rebeca estaba embarazada de Esaú y Jacob, el Señor le dijo: “Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos nacidos de ti serán divididos; el uno será más fuerte que el otro, el mayor servirá al menor” (Gn 25,23). La historia de Jacob actualiza las palabras del Señor.

Publicada el
Categorizado como Estudios