Sobre la noción de género en “Parábola y relato ejemplar: una aproximación literario-estructuralista” de vía (Parte 10) – Estudio Bíblico

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Sin embargo, a pesar de este conocimiento, no continuaron y concluyeron que los textos que presentaban las características de estos géneros, por ejemplo, cartas, apocalipsis y escritura histórica, se formaron de acuerdo con principios de selección y disposición que no se derivan de la forma. -tipos críticos de material contenidos en ellos.

3.33 Si los críticos de la forma hubieran llegado a la conclusión de que los géneros literarios (o subliterarios) operaban como «Formen», habrían proporcionado evidencia de una dimensión adicional de los medios estructurados que aclarar, reescribir y llevar más allá el programa de forma crítica.

Mi punto principal es que los críticos de la forma han producido evidencia amplia, si no completa, para hablar sobre estructuras supra-orales, es decir, genéricas. Lo han hecho identificando unidades completas —“Formen”— sobre la base de un inventario de sus elementos/partes constituyentes y de los sistemas formales mediante los cuales los elementos se ordenan sintagmáticamente.

Así, mientras que un texto dado se compone de oraciones estructuralmente gramaticales («bien formadas»), su estructura crítica de la forma no es idéntica a la estructura de sus oraciones (ver, por ejemplo, la relación entre la estructura de la oración y la forma supraoral). -estructura crítica en las similitudes de Mateo 13:44–46)24.

Aunque a menudo confunden tipo con género, los folcloristas hacen la misma distinción cuando hablan de estructura lingüística y estructura folclórica; estructura folclórica es sinónimo de estructura crítica de la forma. Bajo esta luz, las oraciones o partes de oraciones constituyen o apuntan a los elementos de las estructuras supraorales25. Las estructuras supraorales son, por lo tanto, estructuralmente análogas a las estructuras oracionales. Via se ha referido a esta analogía en términos de actantiel al señalar la analogía entre actant y el participio presente, y entre textemas y palabras (§2.122 y §3).

Sin pensar en términos de género, la mayoría de los estructuralistas operan con la analogía entre estructuras oracionales y supraoracionales. La crítica de la forma se beneficiaría de las nítidas distinciones y los nuevos criterios sugeridos por la crítica estructural. Por lo tanto, recomendaría que las diversas secciones de la Historia de la tradición sinóptica de Bultmann que se titulan “La forma y la historia de…” sean releídas y reescritas bajo esta luz, y con la ayuda de la crítica del folclore moderno.

Sin embargo, en cualquier reelaboración de la crítica de la forma, uno haría bien en observar que los críticos de la forma usan con frecuencia la palabra estilo para referirse a fenómenos de los que hoy hablaríamos como estructurales. En consecuencia, un nuevo esfuerzo en la crítica de la forma también tendría que tener en cuenta los estudios de estilo más recientes realizados tanto por lingüistas como por críticos literarios (cf. Love y Payne; Chatman; Riffaterre, 1971). Baste decir que el estilo es tanto autoral como genérico, y que se requiere un análisis cuidadoso para determinar la relación entre ellos en cada texto; la distinción entre autor y genérico, por supuesto, corresponde a la distinción entre composición y género.

3.3 Asumiré que los comentarios anteriores ofrecen base suficiente para hablar de “kleine Formen” como estructuras supraorales, como medios lingüísticamente informados de un orden superior o más allá de la oración26. Mi punto final es que la analogía propuesta entre “Formen” y géneros requiere que consideremos una estructura supraoral que está “por encima” o “más allá” de la “kleine Formen”.

3.31 Es bien sabido que los críticos de la forma negaron la existencia de géneros literarios en los escritos bíblicos. Les impresionó el hecho de que especialmente los escritos cristianos carecían de afinidades genéricas con el gran arte de la antigüedad clásica, e igualmente les impresionó el hecho de que podían discernir la historia preliteraria de prácticamente todo el material de nuestros textos. Por lo tanto, concluyeron que nuestros textos eran históricamente subliterarios o no literarios, y formularon una hipótesis que llamaré la teoría evolutiva de los escritos bíblicos: los escritos han evolucionado desde textos individuales (tradiciones) hasta colecciones intermedias de textos, para los textos completos como los tenemos.

Nuestros textos finales, por lo tanto, no son más que ediciones de colecciones o tradiciones, y los géneros de las ediciones finales están determinados por los tipos de tradiciones contenidas en ellos. Así tenemos libros de leyes como colecciones de leyes, libros de revelaciones como colecciones de revelaciones o visiones, y cancioneros como colecciones de canciones (Gunkel). No hace falta decir que las personas que escribieron tales libros (generalmente de forma anónima) no eran autores en ningún sentido moderno o antiguo de «autor», sino editores o coleccionistas.

3.32 De esta manera, aquellos estudiosos “estructuralistas” de las “kleine Formen” perdieron de vista e ideológicamente descartaron estructuras genéricas independientes de las “kleine Formen”. Sin embargo, por extraño que parezca, estas eran a menudo las mismas personas que conocían y hablaban de las letras y la epistolografía antigua, que decían que el «apocalipsis» era un género judío y que citaban las estrechas relaciones entre Lucas-Hechos y el género helenístico, la historiografía.

Sin embargo, a pesar de este conocimiento, no continuaron y concluyeron que los textos que presentaban las características de estos géneros, por ejemplo, cartas, apocalipsis y escritura histórica, se formaron de acuerdo con principios de selección y disposición que no se derivan de la forma. -tipos críticos de material contenidos en ellos.

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