Redacción y Formulación (Parte 2) – Estudio Bíblico

II

Si, por el contrario, comenzamos nuestro trabajo con un relato de lo que pensamos que el texto quiere decirnos, la problemática fundamental y generativa que retoma el documento, tal vez tengamos razón, pero en el cargado contexto contemporáneo de descubrimiento, puede que no importe mucho. Porque la opinión de todos es tan buena como la de los demás, con respecto a un texto que nadie ha estudiado de principio a fin de todos modos. Una vez más, el mero volumen de cualquier documento significativo presenta obstáculos formidables para el discurso racional e informado. Si, como en el presente caso, uno se propone hacer juicios nunca antes intentados, entonces es mejor comenzar por el principio.

II. El Talmud de la Tierra de Israel

El Talmud de la Tierra de Israel (también: el Talmud palestino, Yerushalmi o el Talmud de Jerusalén), ca. 400 d.C., consta de treinta y nueve tratados, cada uno dedicado a un tratado correspondiente de la Mishná, concluido en ca. 200 d.C. La Mishná, por su parte, está dividida en sesenta y dos tratados (excluyendo la referencia a Abot) y está detrás no solo del Talmud palestino sino también del babilónico. Los dos Talmuds, pues, tomaron forma en torno a un único documento anterior.

Cada uno toma su propia selección de tratados de la Mishná.

Se logra la primera traducción al inglés del Talmud en discusión. He terminado veintinueve de los treinta y nueve tratados, en veinticuatro volúmenes, y otros, principalmente mis alumnos, están trabajando en los otros diez tratados, que aparecerán en diez volúmenes más, treinta y cuatro en total, bajo el título , El Talmud de la Tierra de Israel. Una traducción y explicación preliminares (Chicago, 1982ff.: The University of Chicago Press). El volumen 35 sirve como introducción.

Me parece imprescindible traducir a nuestra propia lengua cualquier texto sujeto a un estudio sostenido y sistemático. En primer lugar, ponemos a disposición de todos para ver precisamente lo que está sujeto a discusión. En segundo lugar, nos comprometemos con el significado del texto en cada punto, exponiendo así los numerosos puntos en los que las cosas realmente no están muy claras. Si la traducción mantiene una estrecha relación con el original, como la mía, y constituye más que una mera paráfrasis (a diferencia de la de Moise Schwab, Le Talmud de Jérusalem.

Traduit pour la première fois en français [París, 1871–1890]), entonces se demostrará que la labor de crítica literaria no descansa en conjeturas o impresiones subjetivas. Tampoco dependerá de la selección aleatoria de cosas extrañas e interesantes. Más bien tomará todo el texto, sus rasgos generales y prevalecientes. Si, y cuando, se ponga en marcha un trabajo histórico y literario sistemático sobre el Talmud de la Tierra de Israel en el Estado de Israel, los colegas allí, por su parte, se darán cuenta de que tienen que traducir todo el documento al hebreo israelí. La alternativa es un texto que nunca esté sujeto a un análisis minucioso, cuyos resultados nunca estén disponibles para pruebas y réplicas.

La traducción que he hecho se llama preliminar, y deseo hacer una breve digresión para explicar por qué. El carácter tentativo de la traducción rige el estado de todos los resultados basados ​​en ella.

Mi traducción al inglés del Talmud de la Tierra de Israel («Talmud palestino», «Yerushalmi») es provisional, aunque no es probable que sea reemplazada por algún tiempo. Es preliminar, primero, porque no se tiene un texto firme y definitivo para traducir; segundo, porque aún no se dispone de un comentario moderno de carácter filológico y haláquico; y, tercero, porque aún está por emprenderse la crítica más baja del texto. En consecuencia, los significados imputados a las palabras hebreas y arameas y el sentido que se les atribuye en esta traducción son, en el mejor de los casos, meramente un primer paso.

Cuando se haya completado un esfuerzo sistemático en la crítica inferior del texto existente, se haya puesto a disposición un estudio filológico completo y un diccionario moderno a lo largo de líneas comparativas, y se haya completado un comentario basado en ambos, entonces el presente trabajo se desvanecerá, habiendo servido para el ínterin. . Desgraciadamente, como dije, ese interino tiende a prolongarse. Los críticos de texto, los lexicógrafos y los exegetas no son aptos para completar su trabajo sobre Yerushalmi dentro de este siglo o incluso en el próximo.

El propósito de mi traducción preliminar es hacer posible un conjunto de estudios históricos e histórico-religiosos sobre la formación del judaísmo en la Tierra de Israel desde el cierre de la Mishná hasta la finalización del Talmud de la Tierra de Israel y el tiempo de la composición de las primeras compilaciones midráshicas. Evidentemente, ninguna obra histórica, y mucho menos religioso-histórica, puede contemplarse sin una teoría del principal documento y fuente de estudio, el Talmud palestino.

Publicada el
Categorizado como Estudios