«¿Qué has venido a ver?» Caracterizaciones de Juan y Jesús en los Evangelios (Parte 8) – Estudio Bíblico

VIII

(5) Luego la declaración de analogía (ἐκ παραβολῆς): “Porque así como es la suerte de los agricultores cosechar sus frutos después de trabajar con la tierra, así también es para los que trabajan con palabras.”

(6) Luego la declaración del ejemplo (ἐκ παραδείγματος): “Demóstenes, después de encerrarse en una habitación y trabajar mucho, más tarde cosechó sus frutos: coronas y aclamaciones públicas [cf. Demóstenes sobre la corona 58].”

(7) También es posible argumentar a partir de la declaración de una autoridad (ἐκ κρίσεως). Por ejemplo, Hesíodo dijo [Obras y Días 289]: “Frente a la virtud han ordenado los dioses el sudor”. Y otro poeta dice [Epicharmus frg. 287]: “Al precio del trabajo, los dioses nos venden todos los bienes”.

(8) Al final debes agregar una exhortación (παράκλησιν) en el sentido de que es necesario prestar atención al que ha hablado o actuado.

Hasta aquí por el presente; aprenderá la instrucción más avanzada más adelante.
Aunque este no es el lugar para presentar una exégesis completa del patrón de elaboración de la chreia de Hermógenes, serán necesarios algunos comentarios en este punto para que podamos entender cómo funciona la argumentación retórica en la composición literaria de un discurso. (Para una explicación más completa, de la que dependo mucho en la discusión que sigue, véase Mack, 1984: 93-99; 1987: 15-28.)

La lista de ocho elementos de Hermógenes puede parecer simple y poco sofisticada, pero una «lectura más atenta muestra… que cada elemento fue cuidadosamente elegido, la composición creativa y la lógica del todo persuasiva» (1987: 22). La chreia seleccionada como ejemplo es un dicho acertadamente atribuido a Isócrates, “una figura fundadora con la que se combinaron la práctica de la retórica y la formación de la escuela helenística” (1984: 94). Es un dicho bien atestiguado en la antigüedad (ver Hock y O’Neil, 1986: 325-26) sobre la educación (παιδεία):

“Isócrates dijo que la raíz de la educación (παιδείας) es amarga, su fruto es dulce”.
La elaboración comienza con una palabra de (1) elogio («Isócrates era sabio [(σοφός)]»), que podría ampliarse según corresponda. “Esto corresponde a la introducción de un discurso” (Mack, 1984: 94) y ayuda a establecer el ethos y la autoridad de Isócrates, deja en claro que la persona “que realiza la elaboración no es el hablante de la chreia”, y proporciona un “ oportunidad de vincular el carácter del hablante de la chreia con el tema de la chreia de acuerdo con la noción estándar de emparejar el carácter con el habla” (1987: 23).

La (2) chreia es luego (re)citada (“dijo así y así”), frecuentemente por medio de una paráfrasis, para presentar el dicho “como enunciado de la tesis a elaborar” (23). Tal amplificación de la «presentación» (ἑρμηνείαν) permite mejorar significativamente el «significado» de chreia.

La (3) justificación («porque los asuntos más importantes generalmente tienen éxito debido al trabajo duro [πόνων], y una vez que han tenido éxito, traen placer [ν̔δονήν]») es de importancia crítica, ya que reafirma la chreia proposicionalmente «en la forma de una afirmación que puede ser argumentada” (1984: 95). “Para hacer este movimiento, el estudiante necesitaría determinar el ‘problema’ incrustado dentro de la chreia y encontrar una proposición generalmente válida que abordara el problema.

En este caso, el ‘problema’ era la relación entre la ‘raíz amarga’ y el ‘fruto dulce’, una relación que la metáfora de chreia dejaba vaga” (1987: 23). La justificación que ofrece Hermógenes, además, traduce la metáfora «raíz amarga/fruto dulce» «en la secuencia ‘trabajo primero/luego recompensa'» (23). Al hacerlo, los términos técnicos de “trabajo duro” (πόνος) y “placer” (ἡδονή) se introducen en la discusión y servirán como metáforas guía para la elaboración que sigue.

El énfasis en el trabajo o el esfuerzo necesario para el éxito era axiomático en la cultura. La ingeniosa referencia al placer también es reveladora, pues alude a una de las “categorías finales” o “fines principales” (ἡδύς “agradable”) usada en la retórica deliberativa, expresando uno de los valores convencionales de la sociedad (1984: 88). , 95). Como tal, la justificación es hacer “un reclamo… por la validez de la tesis en términos de un valor convencional” (1987: 24).

La (4) declaración de lo contrario («porque los asuntos ordinarios [τὰ τυχόντα] no necesitan fatiga [πόνων], y tienen un resultado que es completamente sin placer [ἀηδέστατον]; pero los asuntos serios [τὰ σπουδαῖα tienen el resultado opuesto» ) pone a prueba dialécticamente la validez de la tesis invirtiendo los términos de la justificación. Si “lo contrario se reconoce como verdadero”, entonces “la proposición gana en credibilidad” (24).

En este caso particular, se reiteran los términos para trabajo y placer dados en la justificación, pero reformulados en términos del nuevo contraste entre asuntos ordinarios y serios. Mientras que el primero connota “casualidad” y azar, el segundo denota “excelencia con seriedad…

Así, uno detecta una acumulación de connotaciones con asuntos buenos definidos por el propósito, el trabajo duro y el placer por un lado, y asuntos fortuitos definidos por la casualidad y la infelicidad por el otro” (24).

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