«¿Qué has venido a ver?» Caracterizaciones de Juan y Jesús en los Evangelios (Parte 7) – Estudio Bíblico

VII

Son verdaderos filósofos. Todos los demás, dice Lycinus, son cobardes abyectos, fabricando una bienaventuranza irreal en un mundo de ensueño, como si estuvieran rodeados de riquezas y reyes (Hermotimus 75, 71).
Este pasaje de Luciano confirma que la metáfora de la caña sacudida por el viento no se usa para connotar algo efímero o alguien inestable (contra Fitzmyer, 1981: 674; Bornkamm, 1960: 50).

La imagen es más bien de flexibilidad complaciente y tiene sentido en un contexto que aborda cómo uno vive su vida y dónde busca la verdad. La polémica de Tomás contra la vida “suave” de las cortes de los reyes coincide con la crítica que se encuentra en Q, lo que sugiere que el hablante de este dicho se caracteriza por modos de expresión cínicos. Sin embargo, no se menciona a Juan en este pasaje, ni se hace referencia a la figura de un profeta. ¿Hay alguna razón para imaginar que Gos. Thom. ¿podría atestiguar una etapa anterior de la tradición, que se interpretó más cuando se elaboró ​​en su contexto Q?

3 El patrón de la elaboración de Chreia en Hermógenes

7:18–35 tiene todas las características de una composición cuidadosamente elaborada que combina varias caracterizaciones de Juan y Jesús y exhibe un modo cínico de descripción. Varias características literarias nos obligan a preguntarnos si toda esta unidad se compuso como un bloque y cómo: (1) el texto comienza con una escena que aborda la relación de Juan y Jesús, seguida de una bienaventuranza; (2) luego incluye un dicho que caracteriza a Juan en forma de antítesis, conserva una cita rara (por Q) de las Escrituras y una declaración atribuida a Jesús en primera persona del singular; y (3) luego presenta una parábola, aplica esa parábola de manera paradigmática a Juan y Jesús, y concluye con un proverbio.

Observar que estos dichos se formulan como una serie de unidades discretas pero interrelacionadas que atañen a la caracterización de figuras nombradas y notorias proporciona la pista inicial para la resolución de nuestra consulta. Pero la clave crítica se da al comienzo mismo del texto, en la pregunta de Juan acerca de Jesús. Tanto un escenario como un dicho se presentan en esta escena: se plantea una pregunta, se da una respuesta; se busca una identificación y se traza un perfil. Generalmente descrita como una historia de pronunciamiento, esta perícopa se ajusta perfectamente a la definición de chreia.

De acuerdo con la definición clásica de Aftonio de Antioquía (finales del siglo IV-principios del V E.C.), una chreia es “una [1] concisa [2] reminiscencia [de un dicho o acción, ἀπομνημόνευμα] [3] acertadamente atribuida a algún [específico ] carácter” y generalmente “[4] útil [para vivir]” (Hock y O’Neil, 1986: 225; cf. 23–26; véase también Robbins, 1988: 2–4). Su función “no era principalmente ofrecer instrucción sino agregar a la caracterización de una figura conocida” (Mack, 1987: 4).

Y “a juzgar por el gran número de chreiai atribuidas a los cínicos, [la chreia] debe haber sido especialmente apropiada para la filosofía y el carácter [cínicos]” (6; véase también Fischel, 1968). Chreiai se elaboraba con frecuencia en discursos más largos. Tales elaboraciones requerían una habilidad y práctica considerables, y se aprendieron a través de años de ejercicios disciplinados y graduados.

El patrón más influyente de la elaboración de chreia fue analizado por Hermógenes de Tarso (nacido en 161 E.C.) cerca del final del siglo II y principios del III E.C., aunque los teóricos griegos y los retóricos romanos ya habían elaborado los detalles de la tradición por el siglo I a.E.C. (Kennedy, 1963: 270; 1984: 12; Mack, 1984: 85; Hock y O’Neil, 1986: 10). 2 Hermógenes enfatizó que la chreia podría manipularse mediante un patrón de elaboración (ἐργασία) para convertirse en el base para las composiciones retóricas en forma escrita, y no ser simplemente “un mero ejercicio elemental diseñado para ayudar al joven estudiante a analizar una obra [dada] de literatura” (Hock y O’Neil, 1986: 163).

Al comparar el patrón de elaboración que conserva Hermógenes con el orden y la lógica de 7:18-35, veremos cómo se compuso este bloque en Q, y podremos identificar sus características distintivas, determinar su modo de argumentación y aclarar el elementos esenciales de su caracterización.
Hermógenes sobre la Chreia (Hock y O’Neil, 1986: 177):

Pero ahora pasemos al asunto principal, y este es la elaboración (ἐργασία). En consecuencia, que la elaboración sea como sigue: (1) Primero, un elogio, en pocas palabras, para el que habló o actuó. Ellos (2) una paráfrasis de la propia chreia; luego (3) la justificación.

Por ejemplo: Isócrates dijo que la raíz de la educación es amarga, su fruto es dulce.
(1) Elogio (ἔπαινον): «Isócrates era sabio», y usted amplía el tema moderadamente.
(2) Luego la chreia (ξρεία): “Él dijo esto y aquello”, y no debes expresarlo simplemente sino más bien ampliando la presentación.
(3) Luego el razonamiento (αἰτία): “Porque los asuntos más importantes generalmente tienen éxito debido al trabajo duro, y una vez que han tenido éxito, traen placer”.
(4) Luego la declaración de lo contrario (κατὰ τὸ ἐναντίον): “Porque los asuntos ordinarios no necesitan esfuerzo, y tienen un resultado que es completamente sin placer; pero los asuntos serios tienen el resultado opuesto.”

Publicada el
Categorizado como Estudios