«¿Qué has venido a ver?» Caracterizaciones de Juan y Jesús en los Evangelios (Parte 5)

V

Aunque la aparente caracterización de Juan en términos de ropa suave y, específicamente, “la oposición de Juan a aquellas personas vestidas con ropa suave en [una] morada real” parecen anómalas dentro de la tradición del evangelio, tal oposición es una “característica frecuente de la polémica de los cínicos grecorromanos contra su cultura contemporánea” (556-57). Los cínicos, por supuesto, eran “filósofos” morales populares que “florecieron en el Imperio Romano” durante el primer siglo E.C., adoptaron un “estilo de vida independiente” y lucharon por esa forma de “autosuficiencia (αὐτάρκεια)” que permitía uno “para estar satisfecho con la dieta más simple y el mobiliario personal”.

Exhibían un “rechazo de los reclamos de la sociedad al repudiar el estado, el matrimonio y las costumbres sexuales [y sociales] aceptadas” de la época, y buscaban “convertir [a las personas] haciéndolas entrar en razón… por medio de discurso atrevido (παρρησία)”, insistiendo en “la capacidad del individuo para liberarse del anhelo de fama, riqueza y placer que aprisiona [a la humanidad]” (Malherbe, 1976: 201, 203).

A los fines de la comparación, los ejemplos más pertinentes de una oposición cínica a la vida “suave” pueden seleccionarse de los escritos de los mismos cínicos, esas epístolas cínicas que provienen principalmente “de la época de Augusto” (Malherbe, 1977: 2). , están escritos en nombre y bajo la autoridad de los héroes cínicos del pasado, “parecen haber sido escritos como piezas de propaganda y son una fuente principal para nuestra comprensión del cinismo” (1976: 202).

En la Epístola 19 de pseudo-Crates (“A Patrocles”) hay una polémica contra Odiseo quien, a diferencia de Diógenes, fue falsamente llamado por algunos “el padre del cinismo porque una vez se vistió con la ropa del cínico”. La crítica gira en torno a la afirmación de que “la capa no hace a un cínico, sino al cínico a la capa”. La principal acusación contra Odiseo es que era el “más suave” (μαλακώτατον) de todos sus compañeros, una dulzura ejemplificada por el hecho de que ponía el placer (ἡδονήν) por encima de todo, siempre sucumbía al sueño y a la comida, y alababa la dulce (ἡδύν) vida (1977: 68–69).

Es importante reconocer que esta descripción de Odiseo “es un epítome de la epopeya homérica, que registra el esfuerzo de Odiseo por regresar a su palacio real ya Penélope” (Vaage, 1987: 558). Como tal, la vida “suave” que se critica se sitúa implícitamente en el contexto del palacio. Entre paréntesis, podemos señalar que otras epístolas cínicas apelaron más positivamente a la figura de Odiseo, usando su antiguo atuendo cínico como evidencia que sanciona el estilo de vida cínico (p. ej., pseudo-Diogenes Epistle 7 [“To Hicetas”], citando Homer Odyssey 13.434–38 ; ver Malherbe, 1977: 10, 98-99; 1978: 50-51).

En aquellos casos en los que se considera noblemente a Odiseo, su vestimenta se describe como admirablemente apropiada para los reyes (por ejemplo, pseudo-Diógenes Epístola 34 [“A Olimpia”]), ya que es precisamente el atuendo que usa toda persona sensata, incluidas aquellas Cínicos que evitan a los déspotas tanto como a los calumniadores en el ágora (1977: 142-45).

En la epístola 29 de pseudo-Diogenes («A Dionisio»), se habla del tirano Dionisio en la segunda persona del singular, se le critica por buscar seguridad rodeándose de guardaespaldas y ciudadelas, y se le ofrece un pedagogo cínico para «alejarlo de la blandura». (μαλακίας). Tal “suavidad” se identifica como la “enfermedad sagrada… llamada tiranía”, y se caracteriza como una vida rodeada de aduladores que buscan ganancias personales, roban las posesiones del tirano y corrompen las normas de su hogar.

Aunque “deben emplearse cortes, cauterización y medicación” para aliviar la putrefacción infecciosa, se representa a Dionisio rechazando los rigores de una panacea cínica y eligiendo más bien, a la manera de los niños (παιδία), alimentar su insaciable enfermedad (1977: 126). –29).

En la Epístola 29 de pseudo-Crates (“A Hipparchia”), la vida cínica se caracteriza como una robusta resistencia (ὑπομένειν), que otros no pueden soportar debido a su “blandura” (μαλακίαν; 1977: 78–79). En la Epístola 28 de pseudo-Diógenes, “los llamados griegos” son objeto de invectivas cínicas porque “aparentan todo, pero no saben nada”. En particular, la denuncia acusa que se envidian unos a otros cuando ven a otra persona usando ropa un poco más “suave” (μαλακώτερον ἱμάτιον; 1977: 120-21).

De manera similar, en la Epístola 12 de pseudo-Diógenes (“A Crates”) se critica a las masas (οἱ πολλοί) por buscar un atajo hacia la felicidad (εὐδαιμονίαν); fracasan, incapaces de llevar una vida de austeridad debido a su “blandura” (μαλακίαν; 1977: 106-7). Todos estos ejemplos, que fácilmente podrían multiplicarse (ver Vaage, 1987: 557-61), indican que la oposición a la vida “suave”, caracterizada por ropas lujosas o viviendas palaciegas, fue una característica de la crítica cínica de la cultura.

La caracterización de Juan en 7:24-26 sugiere que su lugar en la historia de las religiones corresponde a estos críticos cínicos contemporáneos de la civilización grecorromana. Es por esta razón que aquí se dice que Juan es más que un profeta.