«¿Qué has venido a ver?» Caracterizaciones de Juan y Jesús en los Evangelios (Parte 2) – Estudio Bíblico

II

En primer lugar, Lucas 3:1–4, 21–22 párr. son de certificación incierta en Q. “Los motivos principales para rastrear” los vss 1–4 hasta Q son, según la reciente recopilación de Q Parallels por John S. Kloppenborg, “(1) la necesidad de postular algún tipo de introducción para 3:7–9, (2) los acuerdos entre Mateo y Lucas contra Marcos [1:2] en la omisión de la cita de Malaquías [3:1] y en el orden relativo de la cita de Isaías [40:3] y la introducción de John, y (3) el ‘acuerdo menor’ ‘la región sobre el Jordan’ [cf. Marcos 1:5]” (Kloppenborg, 1988: 6). Sin embargo, “los acuerdos de Mateo y Lucas contra Marcos son leves y pueden explicarse sin recurrir a un Q Vorlage…

La gran cantidad de material de Marcos presente en esta sección, así como la probabilidad de que Lucas lo redacte en [su vss] 1– 2 hace imprudente incluir [estos versículos] en Q” (6). Además, aunque también hay “algunos acuerdos entre Mateo y Lucas contra Marcos” en los versículos 21 y 22, principalmente “(a) el uso de una forma de participio de ‘bautizar’, (b) ἀνοίγω [‘abrir’] en lugar de σχίζω [‘dividir, desgarrar’], (c) el uso de ἐπʼ αὐτόν [‘sobre él’] en lugar de εἰς αὐτόν [literalmente: ‘dentro de él’], y (d) la colocación de καταβαίνω [‘a descender’] antes de ὡς(εὶ) περιστεράν [‘como una paloma’]», aquí también «el alcance de los acuerdos Mateo-Lucas es demasiado pequeño para postular un Q Vorlage y todos los ‘acuerdos menores’ se explican fácilmente como modificaciones redaccionales de Marcos [1:9–11]” (16; véase el análisis editorial en Kloppenborg, 1987a: 85 n. 157).

En segundo lugar, 3:7–9, 16–17 no menciona explícitamente a Juan por su nombre. Aunque los contextos incrustados de estos versículos en Mateo y Lucas identifican al hablante como Juan (el Bautista), el texto existente de Q no hace explícita esa identificación. Metodológicamente, por lo tanto, estamos obligados a dirigir nuestra atención primero a esos pasajes en (7:18–19, 22–23, 24–28, 31–35) y Gos. Thom. (Dicho 46) en el que se menciona a Juan por su nombre.

Tres comentarios adicionales sobre mi selección de textos de Q and Gos. Thom. están en orden. Primero, presupongo un texto mínimo de Q, es decir, el texto de Q que representa los acuerdos literales de los evangelios de Mateo y Lucas contra Marcos. Mientras que el texto de Thomas es seguro, el de Q es lo suficientemente estable como para no requerir una reconstrucción elaborada. En segundo lugar, no se considerará 16:16, en parte porque su ubicación en Q es incierta. Mateo coloca este versículo en 11:12-13, es decir, después de 7:28, donde la conexión entre Juan y Jesús tiene sentido temático y no sirve a los intereses teológicos obvios de Mateo (que se introducen en 11:14-15; véase Lührmann, 1969: 27-28).

Sin embargo, dado que el contexto que Lucas da para este dicho es mucho más difícil, y dado que no hay razón aparente para que Lucas haya movido este versículo al capítulo 16, parece mejor concluir que tanto el escenario de Mateo como el de Lucas son secundarios o que la ubicación original del dicho en Q es irrecuperable (ver Kloppenborg, 1988: 56).

Si puedo anticipar el argumento para la composición de 7:18-35 que daré a continuación, 16:16 no se ajusta al patrón retórico empleado en la composición de este capítulo. Esta observación corrobora la sugerencia de que este versículo no apareció después de 7:28. Tercero, incluyo a Gos. Thom. 78 en mi discusión, aunque Juan no se menciona allí por su nombre, porque proporciona el único paralelo atestiguado de forma independiente a la descripción de Juan en 7:24-25.

2. Rasgos formales y caracterizaciones cínicas de Juan y Jesús

7:18–35 es ampliamente considerado como una pieza compuesta. Al menos tres pericopas distintas (7:18–23, 24–28, 31–35) componen esta unidad, unidas temáticamente por referencias a Juan y Jesús. Dos indicadores principales de redacción separan el texto en estas tres secciones básicas: (1) 7:24a une (con un genitivo absoluto) las declaraciones hechas sobre Juan en los vss. 24b–28 con la respuesta de Jesús a la pregunta de los discípulos de Juan en los vss. 18 –23; y (2) 7:31 introduce un nuevo tema (“esta generación”) y una nueva forma (la parábola, vs. 31–32), que se relacionan con el contexto de Juan y Jesús mediante la adición de los vs. 33–34 ( véase M. Dibelius, 1911: 6–8; Bultmann, 1976: 23, 164–65, 172; Lührmann, 1969: 25).

7:18-23 generalmente se identifica como una historia de pronunciamiento o apotegma, un dicho (vss. 22-23) colocado artificialmente en un contexto narrativo (vss. 18-19). Aunque Rudolf Bultmann supuso que este dicho podría ser una auténtica palabra de Jesús que circuló independientemente de su contexto (1976: 23, 110, 126, 128, 151), es más probable que toda la escena sea un producto cristiano, ya que la historia parece infundir “el título [‘el que está por venir’] con un contenido específicamente cristiano” (Kloppenborg, 1987a: 107; también Kraeling, 1951: 127–29; Vögtle, 1971: 219–42).

La respuesta atribuida a Jesús se extrae de una serie de textos de Isaías, en el sentido de que con la actividad de Jesús ha llegado el tiempo de la paz. Tenga en cuenta que, aunque hay una clara clasificación de Jesús sobre Juan en este pasaje, «no hay polémica aquí» (Kloppenborg, 1987a: 108).

Cualquier noción de una polémica antibautista se importa al texto a partir de (una lectura errónea de) el contexto, posiblemente inspirado por la propia edición de Lucas, cuyo interés en exaltar a Jesús por encima de Juan se revela de manera más notoria en los dos elementos principales de redacción en esta perícopa. :

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