«¿Qué has venido a ver?» Caracterizaciones de Juan y Jesús en los Evangelios (Parte 15) – Estudio Bíblico

XV

La afirmación de que algunos no bailan al son de la flauta nupcial ni se lamentan en los funerales sugiere que el comportamiento discordante se considera ofensivo. La diferencia entre lo que espera “esta generación” y el grupo proporciona un análogo a la chreia. Como con Q, así con Jesús. La afrenta de uno ofende al otro (cf. 10,16). Los detractores descontentos que los critican han malinterpretado su identidad legítima. De acuerdo con el punto de la justificación, por lo tanto, y basándose en la segunda declaración de una autoridad, la analogía ilustra la razón por la que Jesús se pronuncia sobre su legitimidad y la de otros: el estilo de vida del pueblo Q es realmente la causa de tomar ofensa.

(6) La discusión de la actividad de Juan y Jesús en 7:33–34 proporciona la declaración del ejemplo. Dichos paradigmas debían, por definición, ser tomados de “la arena de la historia” (Mack, 1987: 25). Junto con el enunciado por analogía sirvieron para corroborar la veracidad de la tesis elaborada. Este ejemplo particular explica la comparación general que se describió en la analogía, ilustrando en un caso concreto el acto de ofenderse. La caracterización está claramente en cuestión. Juan y Jesús, que ya fueron nombrados al principio en la chreia, se especifican como los ejemplos elegidos.

Su conducta, caracterizada en orden inverso a la protestada en la analogía, respalda la del pueblo Q. En consecuencia, son denunciados en términos de oprobio (“demonios, recaudadores de impuestos, pecadores”) por asociarse con personas que se cree que carecen de posición social (cf. v. 22; y ver MacMullen, 1974: 140; Stambaugh y Balch, 1986: 77– 78; Smith, 1989: 474–86). La apelación a Juan y Jesús, por lo tanto, está diseñada para presentar un ejemplo negativo de los términos de la justificación. El fracaso de “esta generación” en el pasado para aceptar el papel de Juan o comprender la identidad de Jesús es indicativo de las dificultades actuales que enfrenta el grupo Q en sus encuentros con sus contemporáneos.

Afirmar que Juan y Jesús han “venido” inteligentemente alude a la pregunta planteada inicialmente en la chreia, aunque la escatología apocalíptica no está a la vista. La narración simplemente requiere que el lenguaje de la venida transmita ese modo de creación de mitos que caracterizó a aquellos reclutados por Sabiduría como sus emisarios al mundo (ver Bultmann, 1986: 28). Incluso la designación de “Hijo del hombre” específicamente atribuida a Jesús se traduce en un tono suave y genérico (cf. 9:58; y véase Colpe, 1972: 431–32). Juan y Jesús son ambos caracterizados como cínicos: el uno “asceta”, el otro “hedonista” (cf. Marcos 2:18-19; sobre estos dos tipos ver Malherbe, 1982: 49-58), actúan juntos para bendecir a la comunidad de q

(8) El proverbio en 7:35 no sirve tanto como una exhortación a prestar atención al hablante, lo cual sería inapropiado en el contexto de Q. Siguiendo el ejemplo de la elaboración de Aphthonius, deberíamos designarlo como el «epílogo corto» (Hock y O’Neil, 1986: 225) o periodización final. Se afirma que la tesis propuesta como argumento es válida porque la Sabiduría acredita al hablante. Decir que la Sabiduría es “justificada” por sus hijos habla de una reivindicación forense (ver Schrenk, 1964: 211, 214; Lührmann, 1969: 30).

De hecho, el término δικαιοῦν (“justificar”) opera con la categoría final de “lo que es correcto” (τὸ δίκαιον) que se empleaba en el discurso retórico forense (cf. Retórica de Aristóteles 1.3.5), defendiendo a las personas presentadas por cargos formulados. contra ellos en el pasado (Mack, 1987: 12, 18). Y decir que la Sabiduría es absuelta por sus “hijos” invoca la tradición sapiencial judía (cf. Sir 4,11; Prov 8,32; Sab 7,27)

Juan y Jesús son sus enviados paradigmáticos, pero el grupo Q también está implicado (ver también Kloppenborg, 1987a: 95). Se dice que la persona que no se ofende con Jesús es la más pequeña en el reino de Dios; el pronunciado derecho por medio de la elaboración es bendecido con la caracterización: Hijo de la Sabiduría.

Y así se absuelve al grupo Q. Se afirma que su tesis elaborada es válida, basada en la estructura misma del mundo: en presencia de la Sabiduría, ese símbolo del orden, anclado en el tejido de la creación misma. Ella representa la tenacidad de la cordura social incluso en el momento de su aparente falta (ver Mack, 1985: 139-50). Al apelar a ella para que valide su tesis, Q reclama un viejo orden elaborado elaboradamente caracterizado como nuevo.

5. Conclusión

¿Qué hay entonces de la chreia? “Chreiai no eran reportajes sino anécdotas muy elaboradas en interés de una memoria muy selectiva” (1987: 39). El patrón de la elaboración de chreia en 7:18-35 refleja un grado considerable de timidez sobre lo que está haciendo su grupo. Es consciente de la brecha histórica que los separa de Jesús y Juan. Sin embargo, afirma estar escuchando algo en lo que no eran realmente parte. Afirma, aunque indirectamente, que las historias del pasado son cuentos contados sobre ellos. Tomando como referencia una caracterización de esos «fundadores», Q dice que también es así.

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