“Punto de vista” en la narrativa de Mark (Parte 6) – Estudio Bíblico

VI

En el relato de Marcos, estos cambios de punto de vista están subordinados, por un lado, a la voz en tercera persona del narrador y, por otro, a la voz de Jesús. La voz de Jesús, su “discurso”, ordena los puntos de vista de otros personajes al hacer la distinción ideológica entre los puntos de vista vistos en el plano de la ideología.

La voz de Jesús proporciona una evaluación del contexto para comprender el habla de los demonios, porque Jesús los silencia, para comprender el habla y las acciones de las multitudes, porque Jesús les enseña en una forma diseñada para mantenerlos ignorantes del reino, y para comprender el habla y las acciones de los discípulos, porque Jesús dice que ellos, como las multitudes, son sin entendimiento.

Y es el discurso de Jesús el que proporciona un contexto evaluativo para comprender las palabras y los hechos de las autoridades, porque es su discurso el que los corrige y los condena. El punto de vista ideológico de Jesús, en el que distingue entre percibir las cosas en los términos de Dios y de los hombres, se expresa así en el plano fraseológico. Recordemos, sin embargo, que el discurso de todos los personajes, incluido Jesús, está controlado en última instancia por el punto de vista externo del narrador. Su trama de sus discursos es una expresión de su propio punto de vista ideológico.

3.32 En cuanto a la expresión fraseológica del punto de vista externo del narrador, es decir, de su perspectiva sobre los incidentes narrados desde un punto fuera o por encima de ellos (Uspensky: 50-56; cap. 7), su principal manifestación, además de su voz en tercera persona, ocurre en lo que otros críticos describen como «comentario», «todas direcciones directas al lector» (Booth: 16, 155, 169-209).

Dejando de lado por el momento los comentarios sobre las percepciones psicológicas y los motivos del actor (ver §3.5), una clase de comentario es distintiva en la narrativa de Mark porque supone (o crea) una diferencia entre la competencia codal de los actores en su mundo narrativo y que de los lectores originales en su situación del mundo real.

El frecuente comentario explicativo de palabras o costumbres judías establece esta diferencia entre la competencia de actores y lectores en sus respectivos mundos, pero también implica la competencia del narrador en los códigos de ambos mundos. Ver 5:41; 7:3–4, 11, 19b (?), 34; 12:12; 15:22, 34 y 42.

Literalmente, el efecto de tal comentario es de doble naturaleza. Por un lado, plantea una distancia entre el lector en su mundo y los actores en el suyo, mientras que por otro lado sirve para unir los dos mundos y acercar al lector al mundo de los actores. De la misma manera, el comentario también sirve para aumentar la dependencia del lector del narrador omnisciente, que sabe cosas que el lector no sabe.

Relacionado con este vínculo entre el narrador y el lector está también el único discurso consciente del narrador al lector, en 13:14b: “Que el lector entienda”. Esta admonición sigue a una alusión de Jesús a un texto bíblico en 13:14a, que se cita en el contexto de una predicción de ciertos eventos que tendrán lugar dentro del mundo narrativo de Marcos, pero después del tiempo en que termina su narración. Si bien no es estrictamente un comentario, la amonestación es, sin embargo, un vínculo fraseológico entre el narrador y sus lectores, y entre el tiempo de los personajes de su narración y el tiempo de los lectores originales.

El narrador les dice descaradamente a sus lectores que el tiempo al que aludió Jesús, y su significado tal como lo revela la alusión bíblica, es de importancia crítica para ellos. Presumiblemente, aquí como en otras partes de la narración, el lector tiene cierto grado de competencia en el código bíblico del narrador y sus personajes. En este punto, sin embargo, el narrador no se arriesga a que el lector pase por alto esta alusión al código bíblico.

3.33 Aunque el comentario no aparece con la frecuencia suficiente para igualar la función unificadora de la voz en tercera persona, otro fenómeno fraseológico se aproxima a la función de esa voz porque está vinculada al plano ideológico omnipresente.

En una discusión provocativa y sugerente sobre “Nombrar como un problema de punto de vista en la literatura”, Uspensky (25–32) abre nuevas posibilidades para que los críticos bíblicos manejen las diferencias de nombres y denominaciones en los Evangelios. Aunque hace tiempo que estamos acostumbrados a diferenciar entre qué actores llaman a Jesús “Señor”, “maestro”, “hijo de Dios”, “hijo de David”, “hijo del hombre”, etc., la consideración de los puntos de vista reflejados en los usos de estos “nombres” puede conducir la discusión de ellos principalmente al hacer posible relacionar estos puntos de vista en el nivel fraseológico con puntos de vista que se encuentran en otros niveles.

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