¿Puede un Dios Esclavizado Liberar? Reflexiones hermenéuticas sobre Filipenses 2:6–11 (Parte 9) – Estudio Bíblico

IX

En ambos casos no se podía detectar fácilmente la protesta social evidente y aparente en las expresiones religiosas de los oprimidos. Sin embargo, sería muy engañoso afirmar que, a menos que un esclavo evangélico afroamericano se haya casado con el abolicionista por motivos religiosos de Daniel Alexander Payne y a menos que un campesino latinoamericano católico defienda la teología de la liberación de Gustavo Gutiérrez que su respectiva religiosidad es una forma de aquiescencia en su opresión.

No disponemos para la antigüedad de una abundante documentación de religión popular ni de una tradición oral viva, que en los ejemplos modernos nos permita ver los elementos de resistencia a la opresión en la aparentemente inocua religiosidad de los oprimidos. Parece más creíble creer que tales elementos estaban presentes y no en la experiencia religiosa de los esclavos grecorromanos.

Donde existan relaciones de gran disparidad en el poder social, se generará conflicto social. Parece probable que los esclavos de la comunidad cristiana primitiva sintieran tal conflicto social y que esto moldeara los significados, por irrecuperables que fueran, que invirtieron en las expresiones religiosas comunes de la iglesia primitiva.

Espero haber demostrado la importancia del uso de la analogía en una hermenéutica que puede sondear más allá de las estructuras de opresión, incrustadas en un texto, las posibilidades de liberación no dadas por el texto pero reclamadas por los oprimidos.

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