Paraenesis y las epístolas pastorales: observaciones léxicas sobre la naturaleza del subgénero y sondeos sobre su papel en la socialización y las liturgias (Parte 1) – Estudio Bíblico

I

Resumen
La Colección de Epístolas Pastorales (PE) exhibe las principales características del estilo epistolar paraenético descrito por pseudo-Libanius. Como letras, reflejan las características de la filofrenesis, la parusía y la homilía. Como paraeneseis representan la instrucción de una comunidad por un apóstol encargado de su cuidado. Esta exhortación moral, como la paraenesis en general, es irrefutable e incontestable. Las funciones sociales de la paraenesis incluían la socialización, la legitimación de un nuevo mundo y el refuerzo de la identidad.

Los escenarios litúrgicos y rituales de la paraenesis incluían el bautismo (función social principal), la ordenación y el matrimonio (socialización secundaria). Sin embargo, los paraeneseis cristianos en estos entornos eran subversivos, ya que entraron en conflicto con las culturas judía y greco-romana y las visiones del mundo que las apoyaban.

1.1 Los escritos cristianos más antiguos que han sobrevivido intactos están en el género epistolar, 1 y veintiuna composiciones dentro de la colección más grande que llamamos Nuevo Testamento se han agrupado formalmente como un epistolar. La recopilación de cartas cristianas en colecciones ya estaba ocurriendo en el siglo II y varias de estas colecciones incluían cartas bajo el nombre de Pablo. 2

Los títulos del siglo II para cada una de estas composiciones distinguen entre cartas a iglesias y cartas a individuos, una distinción ya supuesta en el Fragmento de Muratorian. Hubo códices en circulación en el siglo segundo que contenían solo las cartas a las iglesias. 3 Se infiere que había códices separados que contenían las cartas que pretendían dirigirse a las personas.

1.2 La antigua costura todavía es visible en el orden actual del epistolar paulino donde Primera y Segunda de Timoteo, Tito y Filemón cierran una colección que ha comenzado con nueve cartas a las iglesias. Entre los testigos más antiguos del orden en que se leían las cartas a los individuos, el Fragmento Muratoriano y Ambrosiastro presuponen que Tito fue seguido por Primero y Segundo Timoteo. En ese orden, se leerían como una colección que tendría su propia historia que contar y su propia enseñanza que transmitir.

El vocabulario, la sintaxis y el estilo que son peculiares de estas cartas, así como su tema especial ( apenas se encuentran en los otros diez paulinos) han dado lugar a su apodo moderno, las Epístolas Pastorales (en adelante, PE). El título mismo implica que deben entenderse no simplemente como epístolas separadas sino colectivamente con una perspectiva y coherencia propia de una colección epistolar. En los mundos helenístico y romano tales colecciones eran bastante comunes.

Eran ordinariamente en prosa pero los de Horacio están en hexámetros, los de Ovidio Ex Ponto en elegíacos. Los epistolarios de un Cicerón, un Horacio, un Plinio, en realidad fueron escritos por las personas nombradas; la mayor parte de su contenido había tenido una preexistencia en composiciones separadas que llamaríamos una correspondencia real entre personas, aunque sin duda escrita con miras a una eventual recopilación y publicación. Otras colecciones epistolares son construcciones literarias cuyo autor no tiene por qué ser necesariamente la persona bajo cuyo nombre se escribe la carta. Tal es el caso de las cinco colecciones de epístolas cínicas, el grupo de siete cartas a otras tantas iglesias que abren el Libro de Apocalipsis (1:4–5; 2:1–3,22), y el tercer siglo correspondencia entre Pablo y Séneca.6

1.3 Pero, se pregunta, ¿qué aporta la colección epistolar como tal al género epistolar? La carta individual en el mundo helenístico se recibía como un regalo que expresaba una relación amistosa (philophronesis), como un signo de la presencia del escritor (parousia) y como un discurso conversacional con el destinatario (homilia).7 Cuando un lector antiguo encontró una colección de cartas, ¿qué sugería ese desarrollo del género epistolar más allá de la philophronesis, parousia y homilia de la composición individual? Incluso en un expediente o en un archivo, una colección de cartas implica que la comunicación que registran y transmiten se consideró por alguna razón de una importancia más que efímera.

Cuando se publica una colección de cartas, el lector asume que el autor y/o el coleccionista estaban convencidos de que los asuntos sobre los que se escribieron tenían una importancia duradera para un público más amplio, pero precisamente como cartas. Así, el lector debía entender que la persona bajo cuyo nombre aparecía la correspondencia se preocupaba por su bien y se preocupaba por él, que las cartas de hecho lo ponían personalmente en la vida y la presencia de su lector.

Una colección de cartas decía simultáneamente que no solo el asunto comunicado era importante para el público para quien se publicaba la colección, sino que la persona en cuyo nombre venía era importante y consideraba importante a su lector también.

Publicada el
Categorizado como Estudios