Parábola y ejemplo en la enseñanza de Jesús (Parte 6) – Estudio Bíblico

VI

Cuando la historia se lee como si el Jesús judío la contara a una audiencia judía, es imposible evitar enfrentarse al hombre bueno no solo como bueno sino como samaritano, y parece muy poco probable en su contexto histórico original que tenga cualquier otro significado o samaritano, salvo el marginado socio-religioso, habría llegado a los oyentes aunque estuviera presente en la intención de Jesús17.

De ahí que el dinamismo interno del relato y la situación histórica de los días de Jesús coincidan en que el punto literal del relato desafía al oyente a juntar dos palabras imposibles y contradictorias para una misma persona: samaritano (10:33) y prójimo (10:33). 36). Toda la idea central de la historia exige que vio lo que no se puede decir: Buen+Samaritano18.

En labios del Jesús histórico, el punto literal exige que el oyente responda a la historia enunciando lo contradictorio, lo imposible, lo indecible. De esto ya está claro que el punto literal no es el de un ejemplo en el que se invita al oyente a ir y hacer lo mismo. En tal historia, nombrar al hombre como samaritano sería innecesario, distraería y, en el análisis final, sería enemigo del poder persuasivo de la historia en una audiencia judía. Hubiera sido mucho mejor, para tal propósito, haber convertido al herido en un samaritano y al ayudante en un judío fuera de los círculos clericales.

2.324 Si abandonamos finalmente y por completo la idea de un ejemplo, como derivado de la tradición y no de Jesús, ¿es posible ver esto como una parábola y así sugerir el salto del punto literal recién esbozado al punto metafórico que es el verdadero fin de la creación literaria? El punto literal enfrentaba a los oyentes con la necesidad de decir lo imposible y de poner su mundo al revés y radicalmente cuestionado en sus presupuestos.

El punto metafórico es que así el reino de Dios irrumpe abruptamente en la conciencia de una persona y exige la anulación de los valores anteriores, las opciones cerradas, los juicios establecidos y las conclusiones establecidas. Pero toda la fuerza del desafío parabólico es que el justo punto del punto metafórico no es ontológicamente distinto de la presencia del punto literal. El oyente que lucha con el dualismo del Bueno/Samaritano en realidad está experimentando en ya través de esto la irrupción del reino sobre él.

No sólo sucede así, sucede en esto.

Nada de esto niega en modo alguno que lo que hace el Buen Samaritano sea una buena acción absolutamente a imitar. Jesús, por supuesto, da esto totalmente por sentado y su historia no tendría ningún sentido a menos que esté claro que lo que hizo el samaritano fue bueno. Pero así ocurre con cada parábola en el nivel literal: la audiencia debe reconocer la normalidad, ya sea de un suceso típico o de una instancia posible, dentro de la cual se mueve el nivel literal.

En el nivel literal, el oyente podría responder que ningún samaritano actuaría así y el caso se cerraría de inmediato. Pero si puede aceptar el nivel literal y llegar a decir “buen samaritano”, entonces el reino de Dios ha venido sobre él en esta experiencia. La conclusión sería que la tradición encerró Lucas 10:30–36 en 10:25–37, y la clasificación académica siguió su ejemplo al llamarlo un ejemplo en lugar de una parábola; una parábola del Jesús histórico fue “malinterpretada” al tomarse su punto literal en lugar de su punto metafórico y tanto más fácilmente cuanto que el primero implicaba una acción moralmente excelente. Pero el punto parabólico original fue la llegada del reino de Dios a los oyentes en ya través del desafío de pronunciar lo indecible y admitir así otro mundo que en ese mismo momento estaba poniendo el suyo bajo un juicio radical.

II. El problema de los ejemplos

3.0 La parábola del Buen Samaritano ha sido interpretada como una auténtica parábola del Jesús histórico que tanto la tradición como la redacción reducen a la categoría de ejemplo. El siguiente punto es indagar, pero con menos detalle19, los otros relatos ejemplares dados en la clasificación de Bultmann y aún seguidos en trabajos recientes sobre las parábolas.

3.1 El rico insensato (Lucas 12:16–21)

3.11 Esta parábola aparece también en el Evangelio de Tomás, GT 63, pero en una versión más concisa20. El complejo en Lucas 12:13–21 tiene cuatro unidades diferentes: la negativa de Jesús a juzgar un problema de herencia en 12:13–14; su advertencia contra la avaricia en 12:15; la parábola del hombre rico en 12:16-20 y la generalización moral final en 12:21.

Signos de sutura literaria se muestran en el diálogo singular de 12:13–14 (εἶπεν αὐτῷ) y el plural de 12:15 (εἶπεν…πρὸς αὐτούς) repetido en 12:16–21 (εἶπεν…πρὸς αὐς). En segundo lugar, 12:13–14 aparece también en el Evangelio de Tomás, pero en GT 72; y 12:16–20 que está presente en forma abreviada en GT 63 carece de cualquier aplicación moral correspondiente a 12:21 (οὕτως). Estos fenómenos indicarían que la narración de Lucas 12:16-20 = GT 63 ha sido retomada por la tradición en un complejo moral que advierte contra los bienes materiales a costa de las riquezas celestiales.

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