Parábola y ejemplo en la enseñanza de Jesús (Parte 4) – Estudio Bíblico

IV

Quienquiera que haya unido las unidades previamente separadas de 10:25–28 y 10:30–36 hizo más que simplemente yuxtaponerlas y confiar en el enlace de palabras de πλησίον en 10:27,29,36 para mantenerlas juntas. Este redactor anterior a Lucas9 desarrolló cuidadosamente la parábola en 10:30–36 con los nuevos marcos de 10:29 y 10:37 para que el resultado final fuera hermoso.

Diálogo de doble controversia cuidadosamente construido: en cada mitad la pregunta conduce inmediatamente a la contrapregunta, ya sea bíblica o parabólica, y en cada mitad la respuesta del abogado recibe la contrarrespuesta de aprobación de Jesús. Las dos mitades de la nueva creación terminan con mandatos de acción muy similares de Jesús: εἶπεν δὲ αὐτῷ…ποίει (10:28 = 37b). Formalmente es perfecto, pero materialmente siempre existe el significado divergente de πλησίον en 10:36.

2.15 En resumen: este no es un diálogo auténtico entre un abogado y Jesús en 10:25–37; tampoco son dos diálogos de controversia en 10:25–28 y 10:29–37 unidos por palabras πλησίον. El diálogo de una sola controversia en 10:25–28 se ha expandido muy cuidadosa y hábilmente a una doble controversia tomando la parábola de 10:30–36 y enmarcándola con 10:29 y 10:37.

Lo más probable es que esta nueva creación fuera anterior a Lucas y estuviera presente en el texto Q, de donde Lucas la aceptó, pero Mateo eliminó la segunda mitad porque no le gustó. La armonía formal y estilística combinada con la falta de armonía material y conceptual han argumentado la conclusión: la parábola del Buen Samaritano fue originalmente independiente de su contexto actual y fue terminada originalmente por una pregunta retórica en plural en 10:36.

2.2 De la tradición a Jesús

La parábola en 10:30-36, que termina en una pregunta retórica, ha sido aislada como una parte independiente de la tradición. Como tal, ¿fue una creación de la comunidad primitiva o una auténtica parábola de Jesús? Se presupone aquí que es posible llegar a la enseñanza del Jesús histórico y que el criterio de disimilitud es la mejor herramienta metodológica para juzgar si la forma más antigua disponible de una perícopa proviene del mismo Jesús10.

El contenido de 10:30-36 con su evidente idealización de un samaritano hace que esta narración sea extremadamente diferente desde el punto de vista del judaísmo antiguo. Por otro lado, mientras que su contenido no sería del todo incompatible con los intereses samaritanos de, por ejemplo, Lucas-Hechos, la forma misma de la perícopa la hace bastante diferente a la creatividad de la iglesia primitiva para quienes las parábolas no eran exactamente una especialidad En consecuencia, a juzgar por el principio de disimilitud, la parábola de 10:30-36 se deriva del Jesús histórico.

En este punto cabría esperar que la parte más difícil de la investigación hubiera terminado. Pero en realidad la parte más difícil aún está por delante: de la redacción a la tradición a Jesús es comparativamente fácil cuando el siguiente paso es de la imagen al significado. Es aquí donde las herramientas técnicas y los principios metodológicos son menos seguros y establecidos.

La clasificación e interpretación del Buen Samaritano como relato ejemplar (Beispielerzählung), como ejemplo normativo más que como parábola figurativa, es completamente correcta en lo que se refiere a la tradición y la redacción. El contexto general de Lucas 10:25–37 y especialmente el mandato de despedida de 10:37b lo designan inequívocamente como una historia de ejemplo. Pero cuando se elimina este contexto tradicional y 10:30-36 queda solo como una creación del Jesús histórico, ¿cómo se debe clasificar e interpretar: ejemplo o parábola?

2.3 De la imagen al significado

2.30 En una investigación limitada como esta, el análisis del significado no tendrá como ayuda las pautas preliminares de la enseñanza no parabólica de Jesús ni los estudios confirmatorios de todas sus otras parábolas. Tendrá que sondear la comprensión con una ayuda externa principal, la teoría de lo que es y hace una parábola, y una ayuda interna principal, la estilística estructural de la narración misma.

2.31 (a) El punto de una parábola. Desde Jülicher, a fines del siglo pasado, ha sido costumbre distinguir entre alegoría y parábola y notar las muchas lecciones que se derivan de la interpretación de los diversos elementos de la primera, al mismo tiempo que se enfatiza la única lección dominante que surge. En este último caso. Más recientemente, sin embargo, esta distinción, así articulada, ha sido cuestionada y los eruditos se han preguntado si no podría haber etapas intermedias entre la única lección de la parábola y las múltiples lecciones de la alegoría.

Esto se volverá a señalar más adelante (cf. §4.2) cuando se sugiera una diferencia más esencial y fundamental entre estas dos formas literarias. Por ahora, basta mencionar que, sin importar cómo se diferencie entre alegoría y parábola, hay acuerdo en que siempre hay dos puntos a distinguir en cada una: un punto literal que surge del nivel superficial de la narración; y un punto metafórico que vive en un nivel mucho más profundo y aparece en una dialéctica misteriosa con el punto anterior. A diferencia de esto, un ejemplo funciona en un solo nivel y tiene un solo punto.

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