Observaciones introductorias sobre el estudio estructural de la narrativa (Parte 4) – Estudio Bíblico

IV

Todas estas observaciones sobre el drama pueden aplicarse a la épica, ya que para Aristóteles las partes constitutivas de la épica y del drama son las mismas, exceptuando las acciones musicales y ópticas. Al igual que el drama, ut épica utiliza peripecia, escenas de reconocimiento y factores cargados de afecto, por ejemplo, modos de habla definidos gramaticalmente y funciones del lenguaje definidas pragmática y retóricamente (XXIV, 1f., 1459b). Además, la épica se distingue del drama por la extensión de la composición sintagmática y por el uso de la métrica (XXIV, 4, 1459b). Debido a la similitud del drama y la épica, la «trama» de la épica (la «narración») se construye como en el drama, es decir, «dramáticamente», en torno a una acción única que es coherente e independiente en sí misma, con un principio, medio, y fin (XXIII, 1, 1459a).

1.1.4 Resumiendo la teoría estructural de la “narrativa” de Aristóteles, y reformulándola un poco en la terminología moderna, podemos afirmar: El núcleo o la base de la “narrativa” forma un marco estructural coherente que es condicionalmente transformable, sintagmáticamente definido y pragmáticamente efectivo en cuanto al modo de recepción.

Es un marco estructural que sólo es posible en términos de acciones concebibles entre una situación inicial y una situación final y representada por actores seleccionados. Los actores se insertan en este marco por medio de «expansiones» («adiciones») sintagmáticas y semánticas del texto, de modo que las acciones definen a los actores en lugar del «carácter» del actor que define las acciones posibles.

El sintagma de las acciones se compone de tres secuencias compositivas, la situación inicial, la peripecia y la situación final. Los diversos tipos de texto (por ejemplo, tragedia, comedia) se generan de tal manera que las tres secuencias compositivas se determinan con respecto a la forma en términos de contrarios (complementariamente, por oposición), pero con respecto al contenido, se determinan en términos de contradicción (en oposición absoluta): En “comedia” el movimiento sintagmático de las acciones va desde un desequilibrio inicial (la desgracia, que excluye la fortuna), pasando por la peripecia “mediadora”, hasta un equilibrio final (la fortuna, que excluye la desgracia).

En la “tragedia” el movimiento sintagmático de las acciones va desde un equilibrio inicial a través de una peripecia “mediadora” hasta un desequilibrio final12, de modo que la peripecia “mediadora” se define con respecto a la forma como la “inversión”, pero con respecto al contenido se define por la permutación: equilibrio (símbolo: +) ./. [“en oposición a”] desequilibrio (símbolo: -) // [“paralelo a” o “puede ser sustituido por”] situación inicial (símbolo: i) ./. situación final (símbolo: f), es decir, por la relación sintagmático-semántica de “valores” positivos (+) y negativos (-) (i, f) como peripecia permutante (símbolo: p). La siguiente matriz generativa surge de estas consideraciones13 : *

Esta matriz también se puede transformar en el sentido del “cuadrado lógico” (que se discutirá más adelante), en cuyo caso tenemos: representa la peripecia p por las flechas opuestas ← y →, y la permutación generativa por el símbolo habitual en lógica formal para la contravalencia (cf. Albert Menne).

1.1.5 Finalmente, hay en Aristóteles otra teoría fundamental para el estudio de la narrativa estructural, una teoría que parece haber sido puesta en relación con la estructura de la «narrativa» solo en el período moderno15. Me refiero a las observaciones sobre el cuadrado lógico que se mencionaron anteriormente; se explica en las Categoriae (Kathēgoriai) y Deinterpretatione (Peri hermēneias) de Aristóteles (cf. sobre todo Aristóteles, categ., X, y de interpret., X), recopiladas por Pseudo-Apuleius de Madura en Peri hermeniae Apulei (cf. Apuleius: 261–278, especialmente 266f.), y elevado a un topos de lógica clásica por Anicius Manlius Severinus Boethius (ca. 480–524 E.C.) en tres comentarios sobre los escritos aristotélicos mencionados anteriormente (In Categorias Aristotelis, In librum Aristotelis De interprete, editio prima, editio secunda) (cf. Migne: 175, 291, 320f., 468, 471)16 , y aún hoy se trata en la lógica matemática (cf. Menne: 49, 67, 87).

Robert Blanché, creador del “hexágono lógico” (que se presentará a continuación), se queja con razón de que el cuadrado lógico clásico se restringe a la conjunción (implicación) y disyunción (oposición) de oraciones (proposiciones); por lo tanto, debe generalizarse en el sentido de una conjunción y disyunción de términos (conceptos, contenidos significativos, etc.) si se quiere que sea apropiado para establecer universales de razón pura (21 y ss.).

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