Observaciones introductorias sobre el estudio estructural de la narrativa (Parte 12) – Estudio Bíblico

XII

Su renuncia se explica inmediatamente, sin embargo, cuando se comprende por primera vez que los motivemas están, como universales “narrativos”, situados jerárquicamente por debajo de las posibilidades de realización en las lenguas individuales. El asombro de Neufeld, por lo tanto, proviene de la confusión generalizada, incluso entre los lingüistas, entre el lenguaje en general (gramática universal) y las «maneras de expresión» en idiomas particulares, una confusión que ocurre a pesar de Louis HjeImslev intenta distinguir entre la pura “forma de contenido” y la mera “sustancia de expresión” (cf. Trabant: 39ff., 96ff., 133ff.). Lubomír Dolezel ha dedicado un ensayo muy instructivo a este problema y extraigo de él los siguientes puntos (1972):

1.3.2.1 Un modelo completo de estructuras narrativas debe constar de cuatro “bloques”: los de la “trama”, de los “personajes”, del “encuadre sociológico” y de las interpretaciones (56). Estos cuatro «bloques» pueden distinguirse parcialmente por motivos metodológicos, pero distinguirse completamente solo en gramáticas parciales de la «gramática de la narrativa».

Las dos primeras partes han sido suficientemente explicadas por comentarios anteriores; los dos últimos tienen que ver con el contexto y el cotexto (cf. sobre esta distinción Petöfi), que están incrustados o estarán incrustados en textos particulares. Debido a que Dolezel quiere explicar todos los niveles o estratos de la organización textual, su modelo se aproxima tanto al modelo estratificacional 61 como al enfoque multidimensional de Heda Jason (cf. n. 19 anterior; Dolezel, 1972: 58).

1.3.2.2 Modificando una propuesta de Roland Barthes (1966), Dolezel distingue tres niveles de manera similar a Dundes: los del motivoma, de la estructura del motivo y de la textura del motivo (Dundes, 1964a:58). A diferencia de Dundes, Dolezel busca una definición «gramatical» formal de los términos (Dundes, 1964a: 59-61), que es necesaria para una «gramática de la narrativa» exacta.

1.3.2.2.1 Un motivo (símbolo: M) es una proposición (cf. Brandt) en la que un actante (símbolo: Ant) se asocia predicativamente con un acto (símbolo: Act) (formalmente descrito: M = Ant + Act) . Act y Ant se definen cada uno a través de una serie de frases que están unidas por la función motivémica y colectivamente forman el vocabulario motivémico. “El sistema de los motivemas es entonces un conjunto de proposiciones definidas en el vocabulario de los motivemas por la función del motivo” (Dolezel, 1972:59).

Dado que aquí nos ocupamos de construcciones metalingüísticas, tanto las frases del vocabulario como las proposiciones formadas a partir de ellas tienen estatus metalingüístico, es decir, pertenecen a la gramática universal (forma pura de contenido) que es independiente de las lenguas particulares ( sustancia de expresión). “Si se expresa en un lenguaje natural, la proposición motifémica asume la forma de una oración llamada MOTIFEMA STRING”, cuya forma básica está indicada por la fórmula N(oun)ant + V(erb)act (Dolezel, 1972:59).

1.3.2.2.2 Un motivo (símbolo: m) es una proposición en la que una acción (símbolo: a) se asocia predicativamente con un “carácter” (símbolo: c) (fórmula: m = c + a), y se expresa en lenguajes naturales por CUERDAS DE MOTIVOS, es decir, por oraciones que tienen la forma básica Nc + Va. “Semánticamente, las cadenas de motivos se expresan en términos del VOCABULARIO NARRATIVO BÁSICO; este vocabulario consta de dos listas de expresiones estandarizadas: (a) nombres de personajes, (b) términos de clase de acciones” (Dolezel, 1972:60). El nivel de estructura motivémica también tiene estatus metalingüístico.

1.3.2.2.3 La textura motivo pertenece, por otra parte, a la lengua objeto de lenguas particulares y se define como una oración narrativa de un texto narrativo; puede normalizarse por medio de “procedimientos de reescritura” específicos que son comparables a las cadenas de motivos (Dolezel, 1972: 60)62, de modo que los procedimientos descriptivos metalingüísticos pueden considerarse como elementos de una gramática universal con bastante independencia de sus realizaciones en expresiones pertenecientes a lenguas particulares.

1.3.2.3 Dolezel se dedica sobre todo a la importante cuestión que planteábamos al principio sobre las relaciones entre estos tres niveles (1972:61). Entre un motivo y un (alo)motivo, existe una relación de especificación; es decir, un alomotivo especifica un motivo. Por ejemplo, el “carácter” maestro-rey-padre descrito anteriormente con respecto a las parábolas de Jesús (cf. supra sub 1.2.1) es en cada caso una especificación de un actante particular.

Entre el alomotivo y la textura hay una relación de verbalización; es decir, sólo en la textura de un lenguaje particular se expresan verbalmente las estructuras metalingüísticas de motivo y (alo)motivo. Para entender el estudio de la narrativa estructural moderna, es de decisiva importancia que los elementos de verbalización no estén asociados en una proporción uno a uno con los elementos de especificación; más bien nos enfrentamos a una inconformidad o no linealidad: los motivos y sus especificaciones (alomotivos) pueden verbalizarse en diferentes lenguajes particulares por medio de elementos de expresión más amplios completamente diferentes.

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