Método para una exégesis estructural de los discursos didácticos. Análisis de 1 Tesalonicenses (Parte 22) – Estudio Bíblico

XXII

En las siguientes secciones, las exhortaciones son más directas e imperativas. Primero, es la fuerte exhortación a una vida libre de inmoralidad que es necesariamente parte de una existencia comunitaria honesta y amorosa con los hermanos: 4:1–12 (mini-sistema “C”). La esto le sigue una exhortación a consolarse unos a otros basándose en su propia fe en la resurrección de Jesús: 4:13–18 (mini-sistema “A”). Luego, sucesivamente, se introducen exhortaciones a la vigilancia, 5:1-11 (mini-sistema “F”); exhortaciones a devolver bien por mal, así como a ayudar y advertir a los que tienen una conducta mala o débil y a hacer el bien a los que tienen autoridad, que les están haciendo el bien, 5:12–15 (mini-sistema “D”) ; luego, por fin, una exhortación a apegarse a los verdaderos dones de Dios (el Espíritu, las profecías como palabras de Dios) y rechazar las falsas doctrinas, 5:16-22 (mini-sistema “B”).

Cada una de estas exhortaciones forma por sí sola un discurso programado coherente: detalla los diversos pasos que uno necesita saber dar para llevar a cabo cada comportamiento específico. En otros, cada uno proporciona la competencia cognitiva apropiada. Además, juntos podrían formar un breve tratado/carta sobre la moral cristiana que sería coherente en sí mismo.

Porque, en efecto, aunque las exhortaciones del nivel dialógico se yuxtaponen entre sí, no obstante están vinculadas entre sí a través de sus temas (como señalamos en varios casos), es decir, a través de inversiones específicas de las estructuras discursivas. Una lectura de nuestro texto limitada a los pasajes pertenecientes al nivel dialógico, y excluyendo los versos que sirven como conectores con el nivel justificante, muestra claramente la unidad de este nivel y que, de hecho, comanda el desarrollo global del desarrollo discursivo de la carta.

Sin embargo, en sí mismo, el nivel dialógico no sería un discurso didáctico. No sería persuasivo; no haría que los enunciados hicieran. Nos referimos aquí al enunciado, es decir, al lector construido por el texto. Si los tesalonicenses históricos necesitaban o no ser persuadidos es irrelevante aquí: Pablo escribió como si necesitaran serlo. Para ello era necesario introducir bajo y dentro del discurso principal (el discurso dialógico que dirige el desarrollo discursivo global) otro discurso que pudiera ser su base. De esta manera, los destinatarios eventualmente estarían motivados a hacer, es decir, estarían queriendo, deseando y teniendo que hacer lo que se les presenta en las exhortaciones.

No se vuelve a contar todo el Kerygma (la historia de Jesús y la iglesia primitiva), no toda la historia de las interacciones de Pablo y los Tesalonicenses. Sólo se introducen los elementos que han de ser bases interpretativas de las exhortaciones del nivel dialógico. Y así el nivel de garantía es fragmentado y parcial. Sintácticamente, ya diferencia de la organización que se encuentra en las narraciones, se subordina al nivel dialógico a pesar de que estos fragmentos justificantes se reúnen en la primera parte de la carta.

Sin embargo, semánticamente, el nivel dialógico está subordinado a los niveles justificantes. El nivel dialógico está constituido por una serie de prolongaciones interpretativas de elementos de los niveles justificantes: cada minisistema dialógico de transformaciones presupone el nivel justificante, o más precisamente, una parte de él. En otras palabras, la “existencia modal y semántica” del sujeto de hacer de cada exhortación se establece a través de los elementos propios de los niveles narrativos

Esto lo confirma un estudio detallado del simbolismo y de los valores profundos que caracterizan cada sistema semántico simbólico correlacionado con cada sistema de transformaciones pertinentes. No podemos presentar aquí este análisis semántico: unas pocas observaciones generales son suficientes para nuestro propósito actual.

Cada uno de los (mini) sistemas de transformaciones (en el plano sintáctico) corresponde a una isotopía (un conjunto coherente de “valores”, en el plano semántico). Un análisis semántico completo implicaría estudiar las relaciones de contrariedad, de contradicción y de implicaciones entre las unidades simbólicas asociadas a las transformaciones pertinentes para dilucidar los rasgos semánticos que colocan a estas unidades en estas relaciones. Pero sin realizar tal análisis uno puede reconocer los tipos de valores que caracterizan, por un lado, las isotopías del nivel justificante y, por otro lado, las isotopías del nivel dialógico.

En el caso de 1 Tesalonicenses se puede reconocer que la isotopía del nivel justificante primario (correspondiente al sistema de transformación pertinente “yo”) implica valores más fundamentales que las isotopías del nivel dialógico. Por ejemplo, el sistema semántico del nivel de garantía primario involucra categorías como las siguientes:

En el cielo con Dios/ vs. /bajo la ira eterna/ como expresión de la categoría /vida vs. muerte/ (correspondiente a la contradicción 1:10a (5:4a) vs. 2:15d: nótese que las posiciones de los los términos del sistema simbólico/semántico se han desplazado en comparación con los del sistema de transformaciones representado en la Tabla VI);

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