Metáfora joánica: significado y función: un estudio de caso literario de Juan 10:1–8 (Parte 5) – Estudio Bíblico

V

Metáfora joánica: significado y función: un estudio de caso literario de Juan 10:1–8 (Parte 4) – Estudio BíblicoEs decir, se continúa el lenguaje metafórico en las afirmaciones teológicas sobre la relación entre el Padre divino y el hijo. La “lógica” del autor implícito en los versículos 17–18 ya no son confusos cuando uno se da cuenta de que los versículos no son un intento de resumir las imágenes anteriores, sino que son una continuación de las imágenes que arrastran al lector a otro mundo de imágenes.

Surge una característica final del pasaje: Juan 10:1–18 no carece de ayudas para la lectura, las primeras de las cuales se traicionan al considerar su estructura superficial. Cada imagen comienza con una palabra clave que facilita el cambio de imaginación del lector (por muy abrupto que sea el cambio). El participio, ho eiserchomenos, anuncia el foco central de la primera imagen. “Las ovejas” en el versículo 3b redirige la atención del lector al tema de la segunda imagen. Los dichos “Yo soy” de los versículos 7 y 11 ayudan a la atención del lector. “El Padre” en el versículo 17 insinúa que el objeto de la imagen ahora ha cambiado del ámbito humano al divino. El autor implícito ha guiado efectivamente al lector a través del aparente laberinto de imágenes del pasaje.

En conclusión, desde la perspectiva del lector y su respuesta, la estructura del pasaje se mueve de manera consistente y artística, aunque inesperadamente, a través de cuatro imágenes consecutivas e incluso a través de la imagen teológica. El comentario del narrador en los versículos 6–7a es menos una división entre dos partes principales que una ayuda para leer las imágenes. La división efectuada por el comentario invita al lector a continuar con las imágenes verbales. El comentario en los versículos 6–7a debe verse en términos de su función de ayudar al centro de atención del lector, así como una indicación de que algún tipo de cambio de género está por ocurrir.

3. Una lectura literaria de la integridad de Juan 10:1–18

Cuando se ve intratextualmente, hay una notable unidad en el pasaje, a pesar de las reservas de los comentaristas sobre el tema. Esa unidad se evidencia tanto en el pasaje total como dentro de sus partes componentes.

Cada una de las subunidades tiene una integridad propia y, al mismo tiempo, está unida a otras. La primera imagen está unida internamente por las palabras “puerta” (thura) y “entrar” (eiserchomai). Además, se forma como un paralelismo antitético completo, de modo que el lector es conducido de lo negativo a lo positivo. La imagen del comportamiento de la oveja y el pastor está unida por el tema de la voz (phonē) en los versículos 3b, 4 y 5, así como con “oíd su voz” en el versículo 3b y “no conocéis el voz de extraños” en el versículo 5. La palabra “voz” forma así cierres alrededor del par de imágenes contrastantes de la voz familiar del pastor y la voz ajena del extraño.

Sin embargo, las dos primeras imágenes están entrelazadas de varias maneras. Lo más obvio es el hecho de que ambos invitan a la visualización de las ovejas y el redil, así como al personal legítimo e ilegítimo que cuida de las ovejas. Pero están aún más unidos por la personalidad del «ladrón/ladrón» en el primero y el «extraño(s)» en el segundo, las dos identificaciones crean sujetalibros alrededor del par de imágenes.

La unidad de la imagen de la puerta a las ovejas se logra mediante la repetición de los dichos “Yo soy” en los versículos 7 y 9, así como el tema de la venida (ēlthon en el v. 8 y 10b y erchetai en el v. 10a) . Agregue a esas ocurrencias el uso de entrar (eiselthē en el v. 9), y entrar y salir (eiseleusetai y exeleusetai en el v. 9) y la lectura se satura con representaciones de movimiento. Como consecuencia, el lector se ve atrapado en un mundo en movimiento. Además, tres “afirmaciones en yo” unen el pasaje (vv. 7, 9, 10), añadiendo un tono de inmediatez personal a las dos imágenes.

La imagen del buen pastor repite el dicho “Yo soy” de los versículos 11 y 14, formando nuevamente la apertura y el cierre de la subunidad entre la cual se intercala la representación del asalariado. La alusión a dar la vida por causa de las ovejas aparece dos veces (vv. 11 y 15). Además, el par de expresiones idia (v. 12) y ta ema (dos veces en el v. 14) unifica el pasaje y al mismo tiempo fomenta aún más un tono de intimidad.

La imagen del buen pastor se vincula temáticamente con su antecesora a través de las figuras del ladrón/atracador en la primera y del asalariado en la segunda. Lingüísticamente las dos imágenes están vinculadas a través de la recurrencia de los dichos del “yo”. Cada una de las imágenes tercera y cuarta se forman alrededor de expresiones “yo soy”. El “Yo soy” se repite en cada uno (vv. 7b, 9 y 11, 12). En consecuencia, el lector gana sutilmente un sentido de la unidad de las dos imágenes a través de su similitud formal.

Los dichos del “yo” también vinculan entre sí las imágenes de la puerta y del pastor a través de su tono emocional de inmediatez personal. El movimiento característico de la imagen de la puerta a las ovejas se continúa en la del buen pastor (“se ​​echa”, v. 11, “viene”, “se va”, y “se esparce”, v. 12, y “huye ”, vv. 12 y 13). El lector continúa habitando un mundo lleno de movimiento en el tiempo y el espacio.

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