Metáfora joánica: significado y función: un estudio de caso literario de Juan 10:1–8 (Parte 4) – Estudio Bíblico

IV

Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y ladrones; pero las ovejas no les hizo caso.
9A. yo soy la puerta;
si alguno entra por mí,
él/ella será salvado
y entrará y saldrá
y encontrar pastos.

10B. viene el ladron
sólo para robar y matar y destruir;
A. vine
para que tengan vida,
y tenedlo en abundancia».
La Imagen del Buen Pastor (vv. 11–15)

11A. «Soy el buen pastor.
El buen pastor da su vida por
la oveja.

12B. El que es un asalariado
y no un pastor
de quien no son propias las ovejas,
ve venir al lobo
y deja las ovejas
y huye;
y el lobo se los arrebata
y los dispersa.

13. Huye
porque es un asalariado
y no se preocupa por las ovejas.
14A. Soy el buen pastor;
yo se lo mio
y los míos me conocen,
15. como el Padre me conoce
y conozco al Padre;
y doy mi vida por las ovejas».
Una ampliación de la imagen del Buen Pastor (v. 16)
16. «Y tengo otras ovejas,
que no son de este redil;
Debo traerlos también,
y escucharán mi voz.
Así habrá un solo rebaño, un solo pastor».
Una imagen teológica (vv. 17–18)
17A. «Por eso me ama el Padre,
porque doy mi vida
para que pueda tomarlo de nuevo.
18B. nadie me lo quita,
A. pero lo dejo por mi propia voluntad.
Tengo poder para ponerlo,
y tengo poder para tomarlo de nuevo;
este encargo lo he recibido de mi Padre.”n021

Tres características emergen de este análisis. La primera se refiere a la forma en que los contrastes aparecen y son variados. En la primera imagen el patrón es B/ A; en el segundo A/B; en el tercero A/ B/ A/ B/ A; en el cuarto A/B/A; y en la imagen teológica A/ B/ A. En todos los casos, excepto en el segundo, la imagen concluye con el positivo (A). La serie comienza con una imagen negativa, continuando con la calidad polémica del contexto del pasaje que se encuentra en el capítulo 9 y específicamente en 9:40–41

Las dos primeras imágenes se forman simétricamente con un patrón B/ A/ A/ B. Es después de la conclusión negativa de la segunda imagen que el comentario narrativo en los versículos 6–7a se dirige al lector. Toda la serie de imágenes comienza con el negativo y concluye con el positivo. La variación del patrón mantiene al lector desprevenido y sorprendido. Pero la declaración positiva final de cada (excepto la segunda) de las imágenes y de toda la serie enfatiza continuamente lo afirmativo en la mente del lector. Esta alternancia entre lo positivo y lo negativo tiende a continuar la misma variación iniciada en el capítulo 9. Sin embargo, el impacto general del tono afirmativo de todo 10:1-18 aleja al lector de la conclusión polémica de la narración anterior ( Capítulo 9).

El lector queda desprevenido por la variación de las comparaciones afirmativas y negativas. Sin embargo, la segunda característica del pasaje es que el lector también es desafiado por las rápidas transiciones entre las imágenes. La transición entre la primera imagen de entrar en el redil y la imagen compleja de lo que hacen la oveja y el pastor es abrupta y sin señal ni aviso.

Primero Jesús es el que entra por la puerta (v. 1), luego la puerta misma (v. 7). Mientras el narrador impone una transición explicativa en los versículos 6-7a, la imagen de Jesús como puerta de las ovejas (v. 7b) da paso inesperadamente a la del buen pastor (v. 11) sin ninguna preparación metafórica o narratoria. El lector es conducido desde una discusión de cómo personas no autorizadas en lugar de personas autorizadas entran al redil al comportamiento de la oveja y el pastor, a la consideración de la puerta al redil, al buen pastor, y finalmente a la relación del Padre e hijo. Todo esto en el transcurso de dieciocho versos (cf. Kysar, 1986:164-165).

La expansión de la imagen del buen pastor que se encuentra en el versículo 16 mueve rápidamente al lector a considerar otra dimensión de la imagen anterior (vv. 11–15). Se mantiene el lenguaje metafórico de las imágenes anteriores (“oveja”, “redil”, “voz”, “rebaño” y “pastor”), pero se amplía la imagen. Este único versículo, sin embargo, hace más que ampliar la imagen del buen pastor.

Los lectores se dan cuenta sutilmente del hecho de que aquí llegan a alguna conclusión sobre las imágenes humanas en las que se han estado moviendo. El lenguaje de la imagen (que en términos de contenido es una expansión de la cuarta imagen, como han observado los comentaristas) sirve para unir las primeras cuatro imágenes. (Vea la discusión sobre la integridad del pasaje a continuación).

Asimismo, la imagen teológica de los versículos 17-18 continúa a los lectores en el mundo de las ovejas y los pastores (“porque doy mi vida”, v. 17), pero ahora llevándolos a un nuevo reino imaginario. Esta conclusión no resume el “significado” de las imágenes anteriores. Se les deja valerse por sí mismos sin abstracción teológica. Más bien, el lenguaje teológico ofrece una nueva imagen, que se podría etiquetar como relación divina.

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