Metáfora joánica: significado y función: un estudio de caso literario de Juan 10:1–8 (Parte 11) – Estudio Bíblico

XI

Esta característica contrastiva polar sugiere el carácter decisional de las metáforas en nuestro pasaje que a su vez hace eco de la urgencia escatológica de las parábolas sinópticas. 37 En la primera tres de los evangelios esa urgencia está relacionada con la nueva era que está amaneciendo en el ministerio de Jesús y sus discípulos; forma parte del contenido kerigmático del mensaje atribuido a Jesús sobre el gobierno de Dios.

Las metáforas que tenemos ante nosotros en Juan 10:1–18 traicionan un tipo similar de urgencia, si se colocan en un contexto muy diferente. Estas metáforas imponen al lector la necesidad de responder a las demandas de Jesús. El tema en juego es nada menos que la “vida” del lector.

¿Aceptará el lector el reclamo de Jesús o permitirá que la existencia sea amenazada por los ladrones/ladrones/extranjeros? La decisión que se impone al lector es sencilla: ¿debo elegir la vida o la muerte, la luz o la oscuridad? Las metáforas joánicas evocan un sentido de urgencia, por muy diferente que pueda ser el escenario escatológico.38

En resumen, las comparaciones que se le piden al lector en Juan 10:1–18 funcionan como metáforas poéticas (diaphors) en virtud de su demanda de participación antes de saber, su impacto impactante y su empuje del lector hacia una paradoja irresoluble. Además, como las verdaderas parábolas metafóricas de los sinópticos, suscitan imágenes contrastantes y provocan decisión.

Pero algunas otras similitudes entre las metáforas de nuestro pasaje y las parábolas sinópticas merecen mención. Abandonamos momentáneamente nuestra orientación de respuesta del lector para notar estas similitudes. Con frecuencia se observa que el emparejamiento de parábolas en la tradición sinóptica es una característica común (cf. p. ej., Lucas 14:28–32; 15:3–10; cf. Brown, 1966:393).

El pasaje bajo investigación empareja imágenes (vv. 1-5 y 7-15), pero lleva ese ensamblaje más allá para producir un complejo de metáforas. El campo metafórico de la agricultura, la siembra y la cosecha es prominente en las parábolas sinópticas, como lo es el de un amo que deja a los sirvientes a cargo durante su ausencia (p. ej., Marcos 4:3–8 y paralelos; Mateo 24:45–51 y Lucas 12). :42–46).39 En Juan 10:1–18 somos testigos de otros dos campos metafóricos, en este caso el campo de las ovejas, los pastores y las personas peligrosas, así como el de la relación padre-hijo.

Es bien sabido ya menudo se enfatiza que las auténticas parábolas de Jesús tienen un realismo sobre ellas. Hablan de la realidad mundana y cotidiana de sus oyentes, destacando la actividad o el acontecimiento más común. Como afirma Amos Wilder, “incluso se puede hablar de su secularidad” (Wilder, 1964:81 y 1982:90). Si eso es cierto, seguramente es correcto hablar de la secularidad de las ovejas y los pastores y la amenaza que representan para el rebaño los intrusos.

O más aún, la secularidad de la relación de padre e hijo es evidente. Las figuras de Juan 10:1–18 se basan en realidades comunes del mundo del primer siglo y utilizan un conocimiento ordinario de sentido común como ocasión para un nuevo significado.40

El esfuerzo por analizar el género de las imágenes del pasaje ha llevado a la conclusión de que funcionan como metáforas poéticas o verdaderas (diáforas), más que como simples vehículos de la verdad (epíforas). He sostenido, sobre la base de una respuesta del lector al pasaje, que estas imágenes comparten las características reclamadas por al menos algunas de las parábolas sinópticas, incluido su carácter participativo, su efecto impactante, su consecuencia inductora de paradojas, su rasgo contrastivo y su cualidad decisional.

En cuanto a su función para el lector, las imágenes son metáforas poéticas y, como tales, comparten mucho con las parábolas atribuidas a Jesús en los evangelios sinópticos, aparte de la cuestión de cómo y en qué medida invitan a la alegorización por parte del lector. Menos importante para nuestra investigación es el hecho de que, al igual que las parábolas sinópticas, las metáforas de nuestro pasaje exhiben la práctica del emparejamiento, el empleo de campos metafóricos y la aplicación de lo secular para abrir lo sagrado.

5. Conclusión

A pesar de las tendencias de los comentarios, Juan 10:1–18 se le presenta al lector como cinco imágenes interrelacionadas, que fluyen una tras otra con brusquedad e inesperado pero con una guía hábil en el texto. El pasaje funciona como un todo único tanto en contenido como en forma, a pesar de los intentos de fragmentarlo y encontrar divisiones sobre la base del contenido o la forma.

El género funcional de las imágenes (es decir, la experiencia del lector), sugiero, es el de la metáfora poética o verdadera, aparte de la cuestión de dónde provocan una simple comparación y dónde estimulan la alegorización.

41 El pasaje comparte mucho con el calidad literaria de algunas de las parábolas atribuidas a Jesús en los evangelios sinópticos, por lo que la tajante distinción entre las metáforas joánicas y las parábolas sinópticas debe ser seriamente matizada.

Esto no es para negar una diferencia entre la función metafórica de una parábola de la historia y las imágenes de Juan 10: 1–18. o metáfora poética.

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