Los proverbios como dichos de Jesús en la Epístola Apostolorum (Parte 9) – Estudio Bíblico

IX

Pero vale la pena examinar la gama de contextos en los que se hace servir el proverbio. Además de Gos. Thom. 34, donde cualquier especificidad puede deducirse con dificultad, el dicho se encuentra en una variedad de escenarios. En Lucas 6:39, el significado implícito es: «¿Cómo puedes hacerte pasar por juez, siendo tú mismo ciego?» (Bultmann: 99). En Mateo 15:14 los fariseos como “guías ciegos” son el referente.

A partir de entonces el proverbio dominical se aplica a los herejes, a los judaizantes, a los maestros hipócritas, a la mente engañada de quien rechaza la regla de la fe (para este último, Tertuliano Adv. Marc. 4.36), y a los que indistintamente acogen a los caducos (así Cipriano Ep. 43). Pero en los textos existentes, en ningún otro lugar excepto en la Epístula se usa el proverbio para apoyar la recomendación de un autor para tratar el pecado de un compañero creyente.

Esto sugiere para Ep. una publicación. 47.4 lo que se alegaba para 25.8, que este escritor no optaba por apelar a un topos tradicional (aquí como una amenaza disciplinaria), ni por introducir una palabra dominical conocida para establecer tal amenaza; de hecho, no hay ninguna implicación de coerción en absoluto. En cambio, el dicho funciona como una verificación ad hoc y externa de la corrección (quizás mejor, la razonabilidad) del cap. Instrucciones comunales del 47.

5. La Función de los Proverbios en el Ep. una publicación.

5.1.1 Ahora que se han examinado los cuatro dichos proverbiales, queda por evaluar su función como portadores de autoridad en el Ep. una publicación. Al comienzo de este estudio se dejó de lado la búsqueda de una definición precisa de proverbio y se adoptó una delineación de trabajo de cuatro elementos de estos dichos particulares. Los temas relacionados con la función y la autoridad ahora deben abordarse a la luz de los hallazgos anteriores y de la discusión reciente del proverbio en la literatura bíblica y relacionada.

5.1.2 Recientemente, James G. Williams ha insistido en que, en términos formales, el proverbio y el aforismo no pueden distinguirse claramente (80; Crossan: 19). Williams opta en cambio por una distinción en términos de origen implícito, entre voz colectiva (= proverbio) y voz individual (= aforismo). El primero presenta regularmente la sabiduría colectiva antigua, el segundo la subjetividad del individuo.

Esta observación es de importancia para una evaluación de los dichos en el Ep. una publicación. El análisis de las unidades individuales ya ha sugerido que la “voz” detrás de ellas no es, al menos no en origen, la de la figura reveladora de la Epístula. Tampoco es la voz de la simple corroboración. Es una voz de un tercer tipo, que determina no sólo los términos de referencia apropiados (la ‘gramática’ de cada tema, por así decirlo) sino también el principio decisivo (o ‘ley’) bajo el cual el asunto particular en cuestión puede ser resuelta (o más bien, ya ha sido resuelta; ver más adelante, 5.3 a continuación).

Debe sugerirse que aquí el proverbio es un precedente, aunque un precedente de un tipo especial. Pero esta conclusión dependerá de la discusión de dos cuestiones: primero, la naturaleza del tema con el que se relacionan estos proverbios en comparación, por ejemplo, con los proverbios de los evangelios sinópticos; segundo, el tipo de verdad que reclaman los proverbios en general, y estos proverbios en particular.

5.2 En un importante artículo sobre «Usos del proverbio en los evangelios sinópticos», William Beardslee ha sugerido que todos los dichos sapienciales, aunque parezcan generales, tienen «un elemento de confrontación» (1970: 66). Los dichos sinópticos, si bien incluyen instancias de “una sabiduría popular bastante general”, presentan de manera más característica el desafío de la confrontación “inmensamente concentrado e intensificado”. Beardslee recopila ejemplos de dichos proverbiales que muestran paradoja (p. ej., Marcos 10:31 par.: «Muchos primeros serán últimos») e hipérboles (p. ej., Mateo 8:22 par.: «Dejen que los muertos entierren a sus muertos»), y resume la evidencia de la siguiente manera (1970: 69):

[E]l proverbio tiene un uso distintivo en los Sinópticos en el que la paradoja y la hipérbole desafían la típica postura proverbial de hacer un proyecto continuo de la vida de uno, pero un uso que paradójicamente ve este desafío como el camino de la vida en sí mismo.

Entonces, si bien se debe reconocer que muchos de los proverbios sinópticos “simplemente representan la tradición generalizada de la sabiduría práctica”, la característica intensificación de los proverbios funciona “para sacudir al oyente… a un nuevo juicio sobre su propia existencia” (1970: 70– 71).

Este aspecto existencial de los proverbios sinópticos, se puede afirmar, está directamente relacionado con un llamado radical a una nueva comprensión y vida presente, en diversos grados, a lo largo de la tradición sinóptica. En otras palabras, el carácter general y la intención de las tradiciones (o escritos) anfitriones de los proverbios no son incidentales al carácter y la autoridad descubiertos en los propios dichos, tanto inherentes como conferidos por el contexto (ver Beardslee, 1972: 101; Kirschenblatt- Gimblet).

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