Los proverbios como dichos de Jesús en la Epístola Apostolorum (Parte 4) – Estudio Bíblico

IV

1.2.6 Nuevos y mejores MSS recientemente disponibles ahora muestran que los dos sustantivos con los que comienza el dicho, metḥat (= C. φαντασια) y gānēn (= C. δαιμων), se relacionan entre sí al igual que sus contrapartes coptas. La partícula -sa (“de hecho, pero”; Dillmann, 1970: 321) apenas afecta a la traducción

1.2.7 A partir de entonces, el etíope se vuelve menos fácil de reconciliar con el copto. La frase preposicional, westa medr (= C. ϩιϫΝ πκαϩ, “en el suelo”), es bastante clara. Pero a menos que la cuarta palabra del dicho, ‘asara, deba entenderse como un verbo («unir»; Dillmann, 1970: 747), el único elemento verbal es el posesivo negativo, ‘albo («él/eso no tener…”), que no tiene la connotación de “unir”. En general, sin embargo, es más probable que ‘asara no sea verbal, sino que sea el acusativo del sustantivo ‘ašar («vestigio, rastro, huella»; Dillmann, 1970: 739; el intercambio de «s» por «š ” es común en MSS etíope). Por tanto, se ha de seguir la traducción de Isaak Wajnberg: “…hat keine Fubspur auf der Erde” (Schmidt, 1919: 42).

1.2.8 Dado que ‘asar nunca tiene el significado de «pie», sino que es el etíope regular para Gk. ἴχνος (un antecedente gr. ya permitido para el copto ρετ), es casi seguro que detrás de E. ’asar y C. ρετ estaba el gr. ἴχνος. A la luz de la incertidumbre sobre el verbo original, no es posible decir si el significado pretendido era «pie» o «huella». El segundo es más probable, ya que ἴχνος como «pie» es casi exclusivamente un uso poético (por ejemplo, en Eurípides Bacchae 1133-1134). Llegamos a las siguientes lecturas literales:
C.: “El pie de la aparición de un espíritu difunto no se une al suelo”.

E.: “La aparición de un espíritu difunto no tiene/deja huella en el suelo”.
1.3.1 Se han hecho varias propuestas sobre la fuente u origen del dicho. Adolf Harnack, comentando el relato preliminar del texto de Schmidt, conjeturó que el dicho refleja Sb 18:17 (RSV “Entonces, de inmediato, las apariciones [φαντασίαι] en sueños terribles los turbaron mucho”; Harnack: 8). Guerrier citó Dan 14 (= Bel): 19–20, donde Daniel le comenta a Ciro: “Mira ahora el pavimento, y fija bien de quién son estos pasos [τίνον τὰ ἴχνη ταῦτα]” (56 n. 1).

La hipótesis de A. A. T. Ehrhardt, de que el dicho proviene de “un midrash sobre la historia de la bruja de Endor” en 1 Samuel 28 (362 n. 1), es digna de mención pero actualmente no se puede verificar. Pensando más cerca parecería haber una frase en Job 11:7 LXX: ἴχνος κυρίου εὑρήσεις; (“¿Percibes la huella [o: huella] del Señor?”). Pero incluso aquí las implicaciones son bastante diferentes, y estamos muy lejos de hablar de una fuente.

1.3.2 A menos que el autor haya compuesto el dicho, tal vez (como creía Schmidt) sobre la base de Lucas 24:39 (RSV “Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpad y ved; porque un espíritu [ πνεῦμα] no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo”), es razonable suponer que lo encontró, como dice, “escrito en el profeta”, es decir, en una escritura ahora perdida.

1.3.3 Sin embargo, deben introducirse en la discusión otros tres paralelos. El primero es Ignacio Smyrn. 3.2, un testimonio independiente de la tradición que se encuentra en Lucas 24:39 (así Lightfoot: 1/1. 11 y 2/2. 296–97; Koester, 1957: 47–50; Cameron: 49–51; Schoedel: 226– 27):

“Y cuando llegó a los que estaban con Pedro, les dijo: ‘Tomad, palpadme y mirad que no soy un fantasma sin cuerpo [δαιμόνιον ἀσώματον]’”.

El segundo, derivado de Lucrecio De rerum natura 1.304, es un dicho empleado dos veces por Tertuliano al defender la corporeidad de Jesús resucitado (De anima 5; Adv. Marc. 4.8):

Tangere enim et tangi, nisi corpus nulla potest res. “Porque nada puede tocar o ser tocado, excepto el cuerpo.”
Aún más interesante es el dicho, que James (488 n. 1) tomó como una cita probable de Ep. una publicación. 11.8, en Commodian Carmen apologeticum 559–68. Como en la Epístula, el dicho proverbial ocurre en medio de un relato de aparición posterior a la resurrección. Jesús se dirige a Tomás de la siguiente manera:
“No soy una sombra/sombra [umbra], como lo son los muertos: ‘Una sombra [umbra] no deja huella [vestigium]’”.

1.3.4 Aparece otro grupo de materiales comparables si, más que el dicho formal, se considera el topos de “la búsqueda de la huella de un fantasma”. Familiar de la literatura cristiana primitiva es un pasaje en los Hechos de Juan 93, donde Juan informa (NT Apoc 2. 227):
“Muchas veces deseé, mientras hablaba con él (Jesús), ver su huella [ἴχνος] en la tierra, si aparecía… y nunca la vi”.

A esto debe agregarse Philostratus Heroicus 13.2, donde el venerable Vinedresser relata su encuentro con un espíritu atlético (de Lannoy: 14; cf. también el informe sobre Poseidón en Homer Iliad 13.68–72, y la discusión en Dölger: 115 n. 4 ):

“Mientras pasaba corriendo, no podías ver su huella [ἴχνος], ni su pie hizo ninguna marca en el suelo”.
1.3.5 Las dimensiones religiosas especiales del término ἴχνος han sido bien documentadas. En la antigüedad se encuentran huellas, entre otras cosas, “como exvotos que indican la presencia de un dios” (LSJ: 846b; para evidencia ver Dow y Upson; Castiglione). La huella también se especifica en un llamado de intercesión por un hombre justo, en Apoc. Eliy. 5.12 (Rosensthiel: 111):

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