La Tradición de la Carta Documental Griega Siglo III A.E.C. Hasta el siglo III E.C. (Parte 6) – Estudio Bíblico

VI

Las mismas frases pueden emplearse posteriormente dentro del cuerpo para hacer una transición a un nuevo tema, agregando la conjunción requerida (por ejemplo, «Saber también que…»).

2.311 El escritor puede introducir el cuerpo de la carta, también, acusando recibo de la información, en los siguientes tipos de respuesta (ver White, 1978: 303–4):
Recibí tu carta en la que decías…
Alguien vino y dijo…
Tal como me indicaste, tengo…
Con respecto a…(περί o ὑπὲρ δέ…)

Aunque la última convención enumerada anteriormente (es decir, «Concerniente a…») puede presentar el cuerpo, se usa más a menudo posteriormente en el cuerpo.
2.312 Luego, existen fórmulas introductorias que implican que el destinatario es negligente en un deber y, comprensiblemente, estas frases tienden a preceder a una solicitud o demanda en la que se insta al destinatario a atender el asunto descuidado. En cuanto a las frases comunes de este tipo de fórmulas (ver White, 1978: 303

4), son representativas las siguientes:
Escribí anteriormente que…
Tal como escribí,…
Esta es ahora mi segunda (tercera, etc.) carta,…
Estoy asombrado (θαυμάζω) de que…

Las dos últimas de estas fórmulas se discutieron anteriormente, en relación con las convenciones que sustituyen o se suman al deseo de salud, como expresiones que transmiten la preocupación del escritor por la correspondencia interrumpida. Y, en términos generales; estas dos frases son más características de las cartas familiares en las que el mantenimiento del contacto es el motivo de la escritura, aunque a veces se utilizan para introducir un propósito más específico.

Cuando el mantenimiento del contacto es la ocasión de la carta, estas dos frases sirven como trasfondo de la solicitud de devolución de correspondencia (ya sea que la solicitud se indique explícitamente o no) y el deseo de una carta es el mensaje.

2.32 Nuestro examen anterior de la fórmula de agradecimiento en las cartas de recomendación puede servir como base, en este punto, para una investigación de las convenciones de cierre en el cuerpo. Esta frase se emplea ampliamente después de las declaraciones de solicitud, como se señaló anteriormente. De manera similar, después de que el escritor le pide al destinatario que atienda algo, en ocasiones expresará confianza en la voluntad del destinatario de atender la solicitud, por ejemplo, “Te pido, por lo tanto, que no hagas otra cosa; pero sé que todo lo harás bien”9.

Estos dos ejemplos ilustran una de las funciones primarias que cumplen las convenciones que cierran el cuerpo, a saber, el intento de promover las buenas relaciones de los corresponsales. Otras frases estereotipadas, que muy a menudo tienen el mismo propósito, son el anuncio de una visita del escritor y su solicitud de que el destinatario haga una visita

Hay ocasiones, por supuesto, en las que la visita proyectada es más amenazadora que amistosa o beneficiosa. En cualquier caso, y en términos generales, las fórmulas que cierran el cuerpo (cuando se emplean) están relacionadas con las frases de apertura y cierre, al transmitir la disposición del escritor en la escritura.

2.321 Otra clase de fórmulas que gravita hacia el cierre del cuerpo, y que es similar en el estado de ánimo a la perspectiva de una visita amenazante, es aquella en la que el escritor intenta obligar al destinatario a atender algo que ha pedido/ordenado. Las siguientes frases son características de esta función:
Haz que sea tu preocupación…
Por lo tanto, no dejes de…
Cuida que… (White, 1978: 305-6).

Más amenazantes en matiz son las frases estrechamente relacionadas, «No actúes de otra manera» (μὴ ἄλλως ποιήσῃς) y «Si debes actuar de otra manera» (White, 1978: 306; 1972 A: 7–9).

2.322 Luego, de nuevo, el remitente a menudo solicita información al final del mensaje, por medio de frases como “Escríbeme para que sepamos” e “Infórmame (διασάφησον o δήλωσον) sobre…” (White, 1978). : 302; 1972 A: 4-5). La divulgación de información se anunciaba más a menudo al final del cuerpo que a la apertura, en el período ptolemaico temprano, por medio de la siguiente frase o alguna forma abreviada de la misma: “Os escribí, pues, para que podáis conocer” (White, 1978: 302).

La función de esta fórmula parece haber sido reemplazada en la era ptolemaica tardía o romana temprana por la forma cortés de la convención de divulgación, “Quiero que sepas que…”, una frase que generalmente introduce el cuerpo.
En resumen, las convenciones que concluyen el cuerpo parecen servir como puente para una mayor comunicación (ya sea que el tono sea positivo o negativo) o funcionan como un medio para finalizar y/o subrayar la ocasión de la carta.

2.33 Podemos concluir el estudio de las frases epistolares en el cuerpo volviendo a las convenciones de transición que se emplean dentro del cuerpo. Debe admitirse, de entrada, que con frecuencia se excluye hablar de un «medio» del cuerpo, debido a la brevedad de una gran cantidad de cartas de papiro. Por otra parte, los conectores gramaticales y las frases de transición se emplean con la suficiente frecuencia como para justificar su descripción.

 

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