La ramera como heroína: arte narrativo y presupuesto social en tres textos del Antiguo Testamento (Parte 1) – Estudio Bíblico

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Resumen

El narrador como artista trabaja dentro de un mundo social históricamente determinado en el que las interpretaciones compartidas del lenguaje, los gestos, los roles, etc. crean el repertorio de símbolos y sentidos empleados en la creación literaria. En consecuencia, la apreciación completa del arte narrativo requiere crítica tanto literaria como social (histórica). Este ensayo intenta combinar las dos metodologías al examinar la interrelación del arte narrativo y la presuposición social en tres textos que tienen a una ramera, o una supuesta ramera, como actor principal (Gn 38:1–26; Jos 2:1–24; 1 Reyes 3:16–27).

Dos preguntas guían la investigación: (1) ¿Cuál es la imagen de la ramera asumida en el texto? y (2) ¿Cómo afecta esa imagen o entendimiento la construcción o narración de la historia? El estudio argumenta que cada uno de los textos requiere como presupuesto una visión de la ramera como una figura marginal en la sociedad, tolerada pero despreciada, y que la ambivalencia fundamental hacia el papel de la ramera no se resuelve con ninguna acción de la ramera, ni en la literatura ni en la literatura. o la vida

Un deseo de brevedad y aliteración en el título me ha llevado a extender demasiado el significado del término “heroína”. Se pretende aquí como un término de cobertura para tres casos en los que una ramera (o supuesta ramera) juega un papel importante en una narración bíblica. Mi objetivo en este artículo es explorar el papel de la presuposición social en la construcción narrativa o la narración de historias, usando el caso de la ramera o prostituta,1 como ejemplo.

Estoy convencido de que el arte literario y los presupuestos sociales están tan interrelacionados en cualquier obra literaria que una interpretación adecuada requiere el empleo tanto de la crítica literaria como del análisis social. Ninguno solo es suficiente. Cada uno hace suposiciones sobre el otro, a menudo dejándolos sin reconocer ni criticar. Aquí quiero centrarme en sus interrelaciones.

El arte narrativo, en cualquier forma y en cualquier grado de sofisticación, depende de un uso altamente selectivo y intencionado del lenguaje y las imágenes. Las narraciones de la Biblia hebrea, especialmente las contenidas en el Pentateuco y la Historia deuteronomista, representan una forma particularmente comprimida y selectiva del arte de contar historias, en la que los términos o figuras individuales deben tener mucho más peso en el significado sugerido que en el más amplio y extenso. prosa matizada de la novela moderna, o incluso de la novela corta (antigua o moderna).

Por lo tanto, cuando una designación como zônâ se adjunta a un nombre o una figura, se evoca una imagen en la mente del lector o del oyente y una gama de significados, actitudes y asociaciones en las que el narrador puede basarse para construir o relatar la historia. . La doble pregunta que quiero abordar en este artículo es (1) ¿cuál fue la imagen y la comprensión de la zônâ asumida en cada una de las narraciones? y (2) ¿cómo empleó el narrador esa imagen o entendimiento, o cómo influyó en la construcción o narración de la historia?

En mi análisis he dejado de lado la cuestión de la historicidad, en la medida en que ésta era posible sin violar los términos de la narración. Es decir, no he emitido un juicio sobre las afirmaciones históricas hechas por ninguna de las narraciones. Cada uno de los relatos que examinaré se presenta como el relato de un acontecimiento histórico, y la experiencia histórica puede dictar gran parte de los términos de cada relato. Pero cada una es también claramente una obra literaria que ha sido moldeada en su presentación por consideraciones sociales y literarias. Es a estos a los que deseo dirigir mi atención.

En el espacio que se me ha asignado, no puedo dar un análisis literario completo de cada narración ni un retrato completo de la ramera tal como se presenta en los textos bíblicos y otros registros relevantes del antiguo Cercano Oriente. Si bien me basaré de vez en cuando en un estudio más amplio en curso, 2 concentraré mi atención en este artículo en la información proporcionada por los tres textos o requerida para su comprensión.

Mi procedimiento será comentar aquellas características del retrato de la ramera que tienen significado para el texto particular bajo consideración y así componer y desarrollar la imagen a medida que me muevo a través de los tres textos. Comenzaré, sin embargo, con un breve esbozo preliminar, resumiendo aquellos rasgos o elementos que son esenciales para el retrato de la prostituta en la sociedad israelita. Mi tratamiento de los casos individuales intentará explicar y defender ese esbozo.

Primero, definición y terminología. Una prostituta, o ramera, es una mujer que ofrece favores sexuales a cambio de una paga (Gagnon:592; cf. Gebhard:75–81). la raíz znh, usada ya sea sola, como sustantivo o atributivamente. Su estatus social es el de un marginado, aunque no un forajido, un miembro tolerado, pero deshonrado de la sociedad.

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