La poética generativa como hermenéutica del Nuevo Testamento (Parte 6) – Estudio Bíblico

VI

Parece que puede adoptarse un enfoque semiótico de la narrativa en el sentido de que existen regularidades estructurales abstractas o universales que pueden identificarse —que se perciben— a partir de la interpretación o de textos particulares y que existen significaciones a nivel de género que resultan de las relaciones sintagmáticas.

La identificación de las estructuras y, por tanto, del género, sin embargo, no es un procedimiento científico objetivo. El hombre da sentido al texto. Si una oración simple puede ser ambigua y las estructuras profundas asignadas dependen de la perspectiva desde la que el hablante nativo ve la oración, ¿cuánto más depende del lector la asignación de las estructuras profundas de una narración particular?

(El cuadrado lógico realmente no nos ayuda aquí, ya que los mismos narratólogos nos aseguran que las narraciones son elípticas —y que hay algunos movimientos que se omiten pero que pueden asumirse debido al principio de implicación— y que son variables como así como movimientos invariables en la narración en el nivel superficial. Además, las secuencias lineales no necesitan estar directamente relacionadas con la secuencia de movimientos dictada por la lógica del cuadrado lógico.)

El mismo padre del estructuralismo, Ferdinand de Saussure, reconoció el lugar del lector en el proceso de estructuración. Saussure trabajó sobre leyendas medievales y concluyó que el lector está involucrado en la estructuración, que los textos no presentan signos y combinaciones unívocas.

Al considerar el problema del personaje en las leyendas alemanas, Saussure concluyó que el lector se enfrenta a una serie de elementos tales como nombres propios, atributos, relaciones con otros personajes y acciones, y que el personaje de la leyenda solo puede ser la creación. del lector, el resultado de juntar y unir los diversos elementos que el lector encuentra a medida que avanza a través de los textos (Culler, 1976: 105-106).

El modelo que sugeriría para su uso en los estudios del Nuevo Testamento es el de la tercera fase de gramática generativa: semántica generativa donde hay una profunda interpenetración de significado y sintaxis. Sugeriría diferentes niveles de significado y de sintaxis, sin que se dé prioridad a ningún nivel ni a ningún polo. Este sería un enfoque sistemático integral.

En tal enfoque, el significado histórico puede ser el foco con otros aspectos atenuados pero nunca eliminados, la significación existencial puede ser el foco, el significado-efecto afectivo puede ser el foco. El mayor beneficio proviene de la atención a todos los diversos niveles que afectan al lector.

En tal enfoque, el lector es central y no puede ser considerado como una calculadora pasiva o una computadora que procesa objetivamente los datos. El lector tiene una competencia o una estructura de la mente que es dinámica, comenzando con la estructura básica que se ha desarrollado (en una especie de patrón establecido por Piaget) sobre la base de desarrollos internos y externos. El lector participa activamente en el proceso de estructuración y, por tanto, en el proceso de significación.

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