La parábola del sembrador Ingenuidad y método en la interpretación (Parte 6)

V. Implicaciones

5.1 Me he preocupado ante todo de insistir en una lectura ingenua de la parábola. Hay que dejar que hable por sí mismo y que siga contando de fondo en fondo. Como dijo Frost sobre el poema: “Léalo cien veces: siempre mantendrá su frescura como un metal mantiene su fragancia”.

Nunca puede perder su sentido de un significado que una vez se desplegó por sorpresa a medida que avanzaba”. Por lo tanto, se debe permitir que la parábola evoque su propio horizonte y su significado en ese horizonte, independientemente de sus intérpretes. Se le debe permitir despertar sus propios registros correspondientes en nuestra audiencia e incluso crearlos. En esta exposición sin trabas a ella, somos capturados por la maravilla primordial de que la existencia emerge y prevalece sobre la nada.

5.11 Pero también me he preocupado por investigar las estructuras del lenguaje y las estructuras de la conciencia que permiten tal comunicación. Tal clarificación del lenguaje y su funcionamiento refina y corrige nuestras herramientas y métodos habituales de interpretación.

5.2 Solo se debe agregar que este tipo de estudio abre el acceso al Jesús histórico y al Evangelio en formas que conllevan un nuevo tipo de contundencia. Se trata de una óptica nueva o refinada. La parábola da testimonio de Jesús a su manera y del lenguaje-mundo concreto que condicionó su anuncio y su destino.

5.3 La relación de este estudio de una parábola con otras formas del Nuevo Testamento puede sugerirse mediante una breve atención a la historia del milagro o “paradigma”. Aquí también tenemos, por así decirlo, el Evangelio en miniatura; aquí también su horizonte escatológico y su realidad vienen a la palabra. En esta “forma”, la operación salvadora que suscita asombro frente al impedimento y la limitación coincide con el escenario de la parábola.

En comparación con una novela o «leyenda», la economía y la densidad del lenguaje corresponden a la «autonomía» de la forma de parábola. En ambos casos, la gestalt produce “distancia”, excluye cualquier referencia inmediata o convencional (o “a través del significado”) y, por lo tanto, ilumina una realidad más amplia. El paradigma tiene poder porque, como en el caso de la parábola, su realismo ha pasado por un cambio radical. El medio dinamiza el contenido. Un episodio diurno se convierte en una hierofanía.

5.31 Esto no quiere decir que una novela corta o una “leyenda” (o, en el caso de una parábola, una interpretación alegorizante secundaria) no pueda también “señalar” una revolución de expectativas similar. He citado un ejemplo de esto en el caso de la leyenda de Pedro de la pesca milagrosa de los peces. Pero en tales casos vemos a la comunidad relacionando el modelo básico con su propia historia o, en el caso de Novelle, con estilos de propaganda popular.

5.4 Desde el punto de vista de la lingüística es importante insistir en que la interpretación de una parábola o de un relato de un milagro debe ir más allá de preocupaciones ideacionales, teológicas, morales o históricas, todas ellas reduccionistas. La importancia del texto está inseparablemente relacionada con la “maquinaria” de su lenguaje, no solo semántica sino también léxica, gramatical, sintáctica, etc.

Todos esos formalismos y códigos se remontan a la historia más antigua del habla y la conciencia humanas y sirven a la nueva comunicación. Es su operación en el texto la que establece la realidad pública de lo que se habla y autentifica el “mundo” que se evoca. El auditor ingenuo responde a estas señales sutiles, pero es tarea del intérprete penetrar y comprender sus operaciones.