La parábola del buen samaritano un ensayo de investigación estructural (Parte 6) – Estudio Bíblico

VI

5.21. En la prueba, el abogado está en la posición de Oponente. El puesto actancial de Ayudante no está ocupado. O más bien, va a ser llenado de manera paradójica por el propio abogado que, al final, admitirá indirectamente su derrota al hacer suya la palabra con la que Jesús superó la prueba. De ser el que pone a prueba a Jesús, pasa a ser el que es probado por Jesús. Lo contrario es cierto en el caso de Jesús.

5.22. Lo que está en juego en todo esto, el Objeto en el diagrama actancial, no se menciona en nuestro texto. Para descubrirlo, tenemos que buscar la obra y el corpus. Jesús, al ser puesto a prueba en la que está en juego su vida (con todo tipo de “personas” en posición de Oponente: Judas, el Sanedrín, las autoridades romanas, etc.), transforma la situación y se convierte en quien pone a prueba a los que lo mataron.

5.3. Oposición II. La parábola: ladrones y samaritanos.

5.30. Sin embargo, esta situación metatextual no deja de tener ilustración en la parábola misma. Una comparación entre el diagrama actancial que acabamos de sugerir y el que vamos a encontrar en el cuento llamado “el buen samaritano” no dejaría de tener interés.

5.31 Para dibujar este último diagrama, debemos notar, en primer lugar, que el que se llama simplemente “un hombre” está, al mismo tiempo, en las posiciones de Objeto y Sujeto y de Emisor y Receptor. Un hombre (en Jerusalén) se envía a sí mismo (a Jericó). En el camino se encuentra con unos bandidos (Oponentes) que interrumpen su búsqueda, y un Auxiliar (el Samaritano) que, cuidándolo, hace posible que continúe su búsqueda, aunque nunca se nos dice si lo logra. Nuestro diagrama sería entonces el siguiente:

5.32. Este esquema, sin embargo, no tiene en cuenta todos los aspectos de la narración. En particular, no nos ayuda a comprender lo que decíamos antes sobre la elección de actitudes que se le pide al abogado, y que termina con su admisión de que debe darse prioridad a la actitud llamada “misericordia”. Aquí hay que tener en cuenta dos hechos adicionales.

5.33. En primer lugar, dos personas van a estar en una posición paradójica desde el punto de vista actancial. El sacerdote y el levita no son ayudantes ni oponentes. Es esta doble negación la que los excluye del diagrama actancial. No hacen más que mirar y pasar. ¿Agregan, entonces, algo de importancia a la historia? Para responder a esta pregunta, debemos mirar el código cultural.

5.34. En segundo lugar, entonces, encontramos en este código algunas designaciones que son familiares (bandidos, posadero), y otras que son menos familiares, como sacerdote (ἱερεύς no πρεσβὐτερος), levita, samaritano. No quiero decir que los primeros no planteen problemas, sino que el segundo conjunto tiene un carácter más enigmático en nuestra cultura.

5.35. Es el corpus el que nos dice que las personas designadas como escribas, abogados, sacerdotes, fariseos, etc., están en conflicto con Jesús y se le oponen violentamente. El mismo corpus nos dice, refiriéndose a esa parte de la Biblia llamada Antiguo Testamento, que los judíos (y los galileos y otros “provinciales”) odiaban a los samaritanos. En el contexto inmediato de nuestro texto (9: 52-54), algunos samaritanos no permiten que Jesús entre en su aldea.

5.4. Oposición IV. La Narrativa (Diálogo y Parábola): Sacerdote/Levita y Abogado.

5.40. En el texto, pues, nos encontramos ante un doble juego de oposiciones. Además de los Oponentes que ya hemos mencionado: Jesús contra el abogado, tenemos también la pareja: Sacerdote y levita contra el samaritano. Mientras que el primer par de Oponentes dan lugar al texto, el segundo par no juega el mismo papel en la narración. Está, por así decirlo, injertado en una oposición mucho más fundamental: los bandidos contra el samaritano. No agrega nada al diagrama actancial ya que el sacerdote y el levita no intervienen en la acción excepto para “mirar” y “pasar de largo”.

5.41. Raras, en efecto, son las narraciones que introducen en su trama a «personas» que no tienen posición en el diagrama actancial. La introducción oblicua del sacerdote y el levita solo puede justificarse si tienen algún tipo de relación con uno de los actantes. Aquí la relación es de oposición. La mención del samaritano lleva a una comparación entre su posición, la de Auxiliador, y las demás posiciones. En la dinámica del diagrama actancial, los bandidos son los Oponentes, mientras que el sacerdote y el levita son No Ayudantes/No Oponentes. Están afuera mirando hacia adentro.

5.42. Si el sacerdote y el levita no juegan ningún papel en el diagrama actancial, salvo como representantes de no Oponentes/no Ayudantes, juegan un papel importante en la articulación de la narración y de su discurso. Al abogado se le preguntará: «¿Cuál de estos tres ha sido el prójimo…? en 10:36. Ya hemos hablado de la función sémica de esta elección. Pero también tiene un aspecto polémico.

5.43. La elección que debe hacer el abogado no es solo entre tres “personajes”, sino entre un Ayudante y dos No Ayudantes/No Oponentes y, curiosamente, el Ayudante es un Samaritano. Los otros dos son opositores de los samaritanos:

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