La muerte del sabio y la exhortación moral: de las instrucciones del antiguo Cercano Oriente a la paraenesis greco-romana (Parte 2) – Estudio Bíblico

II

Para superar esta amenaza, la instrucción se transmite a los sucesores y seguidores y se conserva para continua reflexión y orientación. El maestro continúa así viviendo a través del grupo social formado por su instrucción y logra una especie de inmortalidad.

Una segunda manera de entender la muerte del maestro se centra en el contexto ritual en el que a menudo se produce el acto de exhortación moral. En los pasajes rituales, el maestro simbólicamente “muere” en el sentido de que ya no estará presente para brindar orientación moral a los liminales. Entrar en un grupo social, experimentar una elevación de estatus, entrar en un nuevo rol social y comenzar una nueva etapa de la vida eran ocasiones en las que nuevas responsabilidades requerían madurez y posiblemente incluso la guía de otros maestros.

Incluido en la muerte ritual del pasado que experimentan los liminales está el papel de su antiguo maestro. Si bien la repetición y la reflexión sobre el pasado pueden seguir siendo importantes, este proceso de recordar lo llevan a cabo aquellos de quienes se espera que actúen con mayor madurez y responsabilidad. Así, el relato narrativo de la muerte del maestro funcionó simbólicamente durante los rituales de paso a una nueva vida.

Una tercera comprensión de la “muerte” del sabio tiene un carácter mítico. Los grupos compusieron leyendas sobre la muerte de sus sabios para acompañar los textos de exhortación moral que se convirtieron en un elemento importante de su mito social. Este mito preservó y moldeó activamente su percepción de la realidad. La leyenda que representa la muerte paradigmática del sabio combinada con la paraenesis para ayudar en la socialización de los nuevos miembros, legitimar la realidad social y mantener la cohesión del grupo. Estos se lograron al indicar que la forma en que el maestro enfrentó la muerte autenticó la instrucción y el universo simbólico que ayudó a formar.

En la mayor parte de las narraciones plenamente desarrolladas que acompañan a los textos paraenéticos, están presentes estas tres formas de entender el significado de la muerte del sabio. Incluso en textos paraenéticos que no se complementan con narraciones, en ocasiones se puede ver la primera fase del desarrollo de las narraciones en los dichos o discursos propiamente dichos. Estos pueden incluir, por ejemplo, dichos sobre la muerte atribuidos al maestro. A partir de aquí se dieron los pasos para el pleno desarrollo de las narraciones de la muerte de los sabios.5

1.1. Instrucciones egipcias. John Gammie, en el segundo ensayo de este volumen, considera correctamente las Instrucciones como un subgénero complejo o compuesto y subraya su prominencia dentro de la literatura paraenética del antiguo Cercano Oriente. De hecho, las instrucciones de sabiduría eran el principal tipo de exhortación moral en Egipto (Brunner, 1980: 964–968; Kitchen, 1979: 235–282). Las instrucciones existentes (sb3yt) en Egipto (así como en Mesopotamia e Israel) tienen dos estructuras formales (Kitchen, 1979: 235–282). La primera y más antigua forma consiste en la

1. Título—que tiene tres formas: la más antigua es “La Instrucción de X (títulos más nombre personal);” la formulación clásica es “Comienzo de la Instrucción hecha por X, títulos más nombre personal)”, y la forma demótica es “(La) Enseñanza de X”. La dirección del «hijo» a menudo se agrega al título.
2. Texto principal: la unión de amonestaciones y dichos en secciones contiguas (Brunner, 1952: 90; y Kitchen, 1979 237f.).6

Un tipo posterior agrega un prólogo o una narración más extensa entre el título y la enseñanza propiamente dicha (Brunner, 1952: 90; Kitchen 237f.). 7 El prólogo a menudo incluye el escenario de la instrucción, un énfasis puesto en el valor de la enseñanza, y una exhortación general a seguir sus preceptos. La narración es un prólogo más extenso en el que se da una historia «biográfica» más larga sobre el sabio y la ocasión específica para la instrucción.

La ocasión para la emisión de la instrucción era normalmente la muerte inminente del maestro.
Además de las instrucciones clásicas, tenemos «biografías idealizadas» encontradas en las tumbas de los nobles egipcios, que comienzan en el Imperio Antiguo y continúan hasta bien entrado el período grecorromano. Se trata principalmente de autobiografías en forma de discurso póstumo en el que el difunto se dirige a los visitantes de la tumba (incluida la familia que viene a realizar los servicios mortuorios) y les presenta su conducta de vida en términos ideales (Bergman: 73-104; Edel : 1–90).8

De hecho, se encontraron dos instrucciones en las estelas de las tumbas: «La Instrucción de Sehetepibre» («La Instrucción Lealista») y «La Instrucción del Sumo Sacerdote Amenemhet». La intención paraenética es enfatizar a los vivos la importancia de la conducta correcta y presentar la vida idealizada del difunto como un ejemplo para la emulación.

Las recompensas por un comportamiento apropiado incluyen una larga vida, bendiciones, un buen nombre que continúa después de la muerte, una tumba apropiada y vida más allá. En estos casos, la exhortación moral, incluida la vida idealizada y paradigmática del difunto, es dada por los muertos a los vivos.9

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