La historia del pronunciamiento en Filón y Josefo (Parte 1) – Estudio Bíblico

I

Resumen

Las historias de pronunciamientos son raras en los extensos escritos de Filón y Josefo. La única excepción a esta declaración es el tratado de Philo Todo buen hombre es libre. En casi todos los casos en Philo los personajes en las historias de pronunciamiento provienen de la historia o mitología griega, más que del mundo judío. En las pocas historias de pronunciamientos en Josefo, aparecen figuras y preocupaciones judías, pero Josefo, al igual que Filón, no utiliza la historia de pronunciamientos para colocar declaraciones llamativas en boca de destacados líderes de la historia bíblica y judía.

0.1 Filón y Josefo, escritores judíos de extremos opuestos del primer siglo d.C., son figuras importantes en cualquier estudio del judaísmo o del cristianismo primitivo. Al igual que muchos autores de la antigüedad, escribieron mucho. Lo que es notable en su caso, y esto sirve para realzar su importancia, es el hecho de que mucho de lo que escribieron ha sobrevivido (en su mayor parte preservado en círculos cristianos). Sus escritos están convenientemente accesibles en la Biblioteca Clásica de Loeb, donde las obras de Filón se publican en doce volúmenes y las obras de Josefo en nueve.

Si bien Josefo es más famoso por sus historias y Filón por sus tratados filosóficos alegóricos, ambos escritores emplearon una serie de géneros para lograr sus respectivos objetivos. También son similares en que cada uno fue al mismo tiempo un pensador original y el preservador y sintetizador de tradiciones heredadas de una variedad de fuentes judías y no judías.

0.2 Todas las anteriores son características que hacen probable que aquí se encuentren numerosos ejemplos de formas como el relato de pronunciamiento, ya que el corpus combinado es extenso, variado y producto de una reflexión original sobre un material tradicional heterogéneo. Que este no sea el caso, que de hecho las historias de declaraciones, con una sola excepción, no son características de los escritos de Filón y Josefo, es un hallazgo significativo, aunque negativo.

Creo que vale la pena presentar la evidencia de estos dos escritores, aunque, o precisamente porque, es en gran parte negativa. Después de haber discutido los relativamente pocos ejemplos de historias de pronunciamientos, señalando características tanto únicas como comunes, presentaré, en forma necesariamente tentativa, algunas sugerencias para explicar los escasos resultados de mi búsqueda.

1. Filón

1.1 He detectado 17 relatos de pronunciamiento en el corpus filónico (listados por libro y párrafo por orden de aparición en la edición de Loeb): Querubines 63; Inmutabilidad 146; Jardinera 65, 80; Abrahán 260ss.; Todo buen hombre es libre (EGMIF) 93–95, 102f., 115, 121f., 122, 123, 124, 125, 127–130, 144, 157; Providencia 29f. Inmediatamente evidente es el hecho de que más de la mitad de estos ejemplos (11 de 17) están agrupados en el último tercio de un tratado, Todo hombre bueno es libre.

Como veremos, ese patrón de distribución está íntimamente ligado a otro fenómeno: casi todos los relatos de pronunciamientos de Filón tratan de personajes de la historia o mitología griega, y no de figuras judías de la Biblia o períodos posteriores.

1.2 De acuerdo con la introducción de Colson a este tratado (que se encuentra en el volumen IX de la edición de Loeb, pp. 2-9), Every Good Man Is Free, “generalmente se cree que es un ensayo juvenil de Philo”, es “un argumento para mostrar el verdad de la ‘paradoja’ estoica de que sólo el sabio es libre”. Colson también señala el hecho de que en este tratado hay “solo cinco alusiones o citas del Pentateuco”, en contraste con “la gran preponderancia de la ilustración secular”.

Esta “ilustración secular”, además de una extensa sección sobre los esenios, está contenida en su mayor parte en viñetas extraídas del mundo griego: el indio Calanus corrige a Alejandro Magno (93-95); el esclavo Heracles parece responder a las objeciones de su amo ignorándolas desdeñosamente (102 ss.); Las mujeres dardanianas, hechas prisioneras por los macedonios, muestran una actuación ejemplar en una situación difícil cuando optan por ahogar a sus hijos antes que permitirles vivir como esclavos (aunque no cabe duda de que este párrafo, que termina con un dicho por parte de las madres, es un relato de pronunciamiento, es difícil determinar su tipo) (115).

El filósofo Diógenes corrige sin miedo el comportamiento «absurdo» de sus captores (121f.), corrige con más suavidad a un compañero cautivo abatido a través de la cita acertada de un pasaje de Homero (122), afirma su «libertad, nobleza y realeza natural» en el rostro de los posibles compradores (en una consulta o consulta de prueba) (123), ofrece una corrección afilada a un posible comprador afeminado que hace que este último se “hunda” (124), y desinfla el ego inflado de “uno de los llamados libertos [que estaba] emplumándose a sí mismo” en otra historia de corrección (157); asimismo, Quereas, “hombre de cultura”, corrige al amenazante Ptolomeo mediante una cita de Homero (125); Theodorus, «apodado el ateo», proporciona respuestas detalladas (que uno no puede evitar sentir que eran característica de él) a las objeciones planteadas a causa de su anterior destierro de Atenas (127-130); finalmente, Antigenidas el flautista sale con una ingeniosa y breve réplica para corregir las presunciones de un rival (144).

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