La historia de ‘Caín y Abel’ en un contexto de liberación (Parte 4) – Estudio Bíblico

IV

En tercer lugar, ya debería estar bastante claro que el enfoque de Boesak está en el texto. Lee la forma final de la historia de ‘Caín y Abel’ con especial atención a sus características literarias. Además, él no pero también como parte del canon cristiano.

Pero hay una serie de características del modo de lectura de Boesak que no están claras. Como Boesak no articula una metodología clara subyacente a su modo de lectura, no está claro por qué Boesak adopta este modo particular de lectura.1 Tampoco está claro si el enfoque de Boesak está en la lucha de los personajes dentro de la narración o en personas reales que están representadas en la narración.2

Pasamos ahora a la relación entre el modo de lectura de Boesak y la lucha por la liberación en Sudáfrica. A lo largo de su lectura permite que la historia nos hable hoy: su preocupación no es “lo que pasó una vez” sino que “nos habla de algo que sucede hoy” (p. 148). El vínculo entre el texto y la lucha de liberación actual se basa en dos factores: primero, un compromiso general de leer el texto desde dentro de una situación particular de lucha, y segundo, una analogía de lucha que vincula la actual situación de lucha sudafricana con una situación de lucha pasada, una situación de lucha que se ubica en el texto.

Lectura detrás del texto

La lectura de Mosala de la historia de ‘Caín y Abel’ surge explícitamente de su respuesta a la lectura de la historia de Boesak (Mosala, 1987: 22-23). Mi preocupación en esta etapa no es examinar la crítica de Mosala a la lectura de Boesak, sino construir a partir de sus propios comentarios su lectura de la historia de ‘Caín y Abel’.
Habiendo resumido brevemente la lectura de Boesak de la historia de ‘Caín y Abel’, Mosala describe brevemente su propia lectura. Él argumenta que

hay amplia evidencia que sugiere que la monarquía davídica, que forma el telón de fondo histórico de la historia J que encontramos en Génesis 4, inauguró un proceso implacable de despojo de tierras de los campesinos de las aldeas en Israel. Lo que la historia, tal como está ahora, busca hacer es validar esta falta de tierra de los campesinos de la aldea sobre el terreno, apenas convincente, de que su cosecha no era una ofrenda aceptable para el Señor.

Sobre esta cuestión de una ofrenda aceptable o no aceptable al Señor, una hermenéutica bíblica crítica de la liberación habría pensado inmediatamente en la cuestión de la exacción de tributos por parte de las clases dominantes de la monarquía israelita a los campesinos de las aldeas. Esta perspectiva habría planteado la cuestión de la lucha de clases en el Israel monárquico y cómo se significa su realidad en una práctica textual ideológica discursiva como la que representa Génesis 4.

También hay evidencia de que los campesinos de las aldeas a menudo resistieron las invasiones de sus nahalahs, sus tierras heredadas o familiares (2 Reyes 21). Si bien no existe ninguna indicación de sus victorias en los textos de la Biblia, excepto en el Nuevo Testamento (Mat. 21:33ss.), es razonable creer que la muerte de Abel puede representar una de esas victorias. Pero, por supuesto, el texto nos llega de manos de la clase dominante y, por lo tanto, difícilmente se podría esperar una celebración textual de esa muerte. Los compromisos de clase e ideológicos de Génesis 4 son inequívocos.

Este factor, sin embargo, no es inmediatamente obvio para el lector. Requiere una lectura que surja de una base firme en la lucha por la liberación, así como una base en perspectivas teóricas críticas que puedan exponer la estructura profunda de un texto (págs. 22-24).

Mosala articula una metodología clara que subyace en su modo de lectura. Sus estrategias interpretativas son claras. Su estrategia inicial en lo que se refiere al texto es utilizar métodos histórico-críticos para determinar el texto y su contexto. Para Mosala, la consecuencia importante de aplicar estos métodos es que sitúan el texto en su marco sociohistórico, que en este caso es el período monárquico. Con la identificación de este escenario, Mosala pasa entonces a un análisis histórico-materialista del texto.

Y aquí vemos el enfoque de Mosala. Está en el contexto histórico-materialista detrás del texto del cual el texto mismo es un producto.1 El método materialista de Mosala incorpora dos estrategias interpretativas relacionadas: indaga en las condiciones materiales del texto (que incluye un análisis de la naturaleza del modo de producción, la constelación de clases requerida por ese modo, y la naturaleza de las manifestaciones ideológicas que surgen de ese modo de producción y se refieren a él) y las condiciones ideológicas del texto (incluidos los orígenes de clase del texto y los intereses de clase del texto). Detrás de estas investigaciones está el reconocimiento de que la Biblia es un sitio de conflictos de clase histórico-culturales específicos (Mosala 1986: 187).

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