La función narrativa (Parte 2) – Estudio Bíblico

II

Si estas dos premisas pueden enunciarse correctamente, entonces el evento bajo consideración puede deducirse lógicamente, y se dice que esto es una explicación del evento.

Está, sin embargo, que la historia no parece ajustarse a este modelo. Pero eso solo prueba que la historia aún no es una ciencia completa, porque las regularidades que fundamentan sus pretensiones explicativas no están enunciadas explícitamente o son pseudoleyes tomadas de la sabiduría popular o de la psicología no científica; o bien son claramente prejuicios, residuos de relatos mágicos o místicos de realidades humanas y cósmicas.

La única salvedad que Hempel atribuye a su tesis intransigente es que, en el mejor de los casos, la historia sólo se basa en “bocetos explicativos”, es decir, en regularidades que, si bien no llegan a ser leyes verificadas, apuntan sin embargo en la dirección en la que regularidades más específicas. puede ser descubierto; también prescriben los pasos a seguir para satisfacer el modelo de explicación científica.

1.2 Nada, por tanto, en la construcción del modelo hempeliano parece concernir a la naturaleza narrativa de la historia. En su primera etapa, la discusión se dirigió a las discrepancias entre la práctica histórica y el modelo al que se suponía que debía ajustarse. Pero es a partir del reconocimiento de estas discrepancias que la estructura narrativa última de la historia surgió como un contraejemplo del modelo de Hempel. Todos los adversarios del modelo hempeliano están de acuerdo en que las leyes no funcionan en la historia del mismo modo que lo hacen en las ciencias naturales. El historiador no establece leyes. Él los emplea.

Es por eso que pueden permanecer implícitos y, sobre todo, pueden pertenecer a niveles heterogéneos de universalidad y regularidad, de acuerdo con los conjuntos heterogéneos de expectativas por parte del lector de la escritura histórica, que no llega a tal texto con un sentido único. , modelo monolítico de explicación en mente. Si tal es el caso, es porque la explicación histórica, a pesar de su estrecho parentesco con la explicación en las ciencias naturales, ejerce una función muy diferente. Debe, por así decirlo, interpolarse en una especie de discurso que ya presenta una forma narrativa.

1.3 Aquí, un análisis del tipo hempeliano adolece desde el principio de su falta de consideración de la distinción inicial entre un evento físico, que simplemente ocurre, y un evento que ya ha recibido su estatus histórico al ser narrado en crónicas, relatos legendarios y memorias. El análisis de Hempel se basa en un concepto neutral de «enunciados singulares que afirman la ocurrencia de eventos únicos en lugares y tiempos específicos» (Frankel: 409), o en una «relación de eventos individuales que han ocurrido una vez y solo una vez» (410).

El acontecimiento histórico, al ser separado de su escenario inicial, se ve privado de su especificidad y alineado con un concepto general de acontecimientos sin ninguna conexión privilegiada con la narración. Si, por el contrario, tenemos en cuenta que los acontecimientos históricos obtienen su estatuto histórico no sólo de su ubicación en enunciados singulares, sino también de la posición de tales enunciados singulares en configuraciones de cierto tipo que, propiamente hablando, constituyen un historia, entonces el foco de la discusión epistemológica deja de ser la naturaleza de la explicación en la historia, sino su función.

Uno puede muy bien estar de acuerdo en que la explicación qua explicación es la misma en historia que en las ciencias naturales y que oponer comprensión y explicación en este nivel es una causa perdida. La pregunta, sin embargo, no es si la estructura de explicación es diferente, sino ¿en qué tipo de discurso funciona esta estructura explicativa?

2. El significado de la trama

2.11 Es en este punto que quiero introducir el concepto decisivo de trama. Para ser “histórico”, diría que un evento debe ser más que un hecho singular. Un evento recibe su definición de su contribución al desarrollo de una trama. El concepto de trama, digamos de anticipación, nos proporcionará el nexo de unión entre la narración histórica y la ficción.

2.12 Pero, ¿qué es una trama? La fenomenología del acto de seguir una historia puede servir como punto de partida. Tomando prestado de la Filosofía y comprensión histórica de W. B. Gallie, una historia describe una secuencia de acciones y las experiencias de varias personas, ya sean reales o imaginarias. Estas personas se presentan en situaciones que cambian o ante cuyos cambios reaccionan. Estos cambios, a su vez, revelan aspectos ocultos de la situación y de los personajes y dan lugar a una nueva situación que requiere pensamiento, acción o ambas cosas. La respuesta a este predicamento lleva la historia a su conclusión.

2.2 Seguir una historia, entonces, es comprender las acciones, pensamientos y sentimientos sucesivos como teniendo una dirección particular. Con esto quiero decir que somos impulsados ​​por el desarrollo y respondemos a este impulso con expectativas sobre el resultado y el final de todo el proceso.

Publicada el
Categorizado como Estudios