La forma narrativa (Parte 6)

VI

¿Pero en qué medida? Greimas aquí es mucho más cauteloso que los autores estructuralistas que consideraremos más adelante. Para él, no es cierto que todos los elementos “diacrónicos” hayan sido y puedan ser eliminados. ¡De lo contrario! La estructura «acrónica» hace más prominente el “residuo diacrónico” del análisis, a saber, el binomio confrontación vs. éxito, que es el binomio “sémico” que subyace al elemento “semántico” de lucha, presente en todo tipo de “ensayo” (épreuve).

Con “juicio” vuelve la secuencia temporal y con ella la libertad del héroe, para quien los pares lógicos son alternativas libres. Los seis “actantes” encuentran su campo de acción cruzado en el juicio del héroe. A partir de este núcleo diacrónico, la expansión temporal del relato está asegurada por todos los dispositivos que constituyen el arte de contar, que despliegan, demoran, distancian y dis-tienden la estructura acrónica (“écartements fonctionnels”, [Greimas: 207]).

La tensión dramática, en la estructura superficial, expresa esta estrategia de dis-tensión entre términos opuestos de un par acrónico (travesura vs reintegración).

Lo que me sorprende, aquí, es que el análisis estructural no disuelve en absoluto el elemento dramático, sino que realza su significado en contraste con el significado acrónico del cuento. “Solo después de este análisis completo aparece el verdadero significado del cuento popular: como en el mito (Lévi-Strauss ha predicho y confirmado este punto) despliega contradicciones, dispositivos igualmente imposibles e incumplidos.

En el contexto del cuento popular ruso, esta contradicción mítica puede formularse en estos términos: la libertad del individuo tiene como corolario la alienación. La reintegración de valores tiene que ser pagada por una instalación de orden, es decir, renunciando a esta libertad” (210).

1.36 ¿No podríamos decir, entonces, que la función del análisis estructural es revelar el núcleo diacrónico por medio de las estructuras acrónicas? Este núcleo diacrónico constituiría la semántica profunda de la narración en la que fácilmente podría injertarse una interpretación existencial.

De hecho, esta no es la dirección que toma el análisis estructural. Tiende más bien a considerar el elemento dramático como la manifestación en el discurso del modelo actancial y la antropomorfización de la propia estructura acrónica, gracias a lo cual el relato aparece como una sucesión de hechos y acciones en el tiempo. Todo lo que interesa al análisis estructural es la estructura compleja que se expone y se distiende y que, como tal, no implica elementos figurativos. El “juicio” retrocede entonces al estatus de mera “expresión figurativa del modelo de transformación” (212).

Sin embargo, la posibilidad de dos interpretaciones, una enfatizando el elemento diacrónico, la otra la estructura acrónica, está enraizada en el relato mismo como una “mediación”: mediación entre estructura y comportamiento, entre permanencia e historia, entre sociedad (contrato, etc. .) e individual (héroe, ayudante y traidor).

Como tal, la mediación de la narración consiste o bien en “humanizar el mundo”, dándole una dimensión individual y de acontecimiento —“El mundo es justificado por el hombre, el hombre está integrado en el mundo” (213)—, o bien se mantiene el orden existente. como insoportable. Luego el esquema del relato ofrece “el arquetipo de una mediación como promesa de salvación” (213).

1.37 ¿No vienen estas últimas citas como una extraña consecuencia teológica? Pero cualquiera que sea la importancia de estas interpolaciones personales de Greimas, surge la pregunta metodológica: para nuestro propósito hermenéutico, ¿cómo se relacionan entre sí estas dos interpretaciones (diacrónica y acrónica)? ¿Se puede conectar una interpretación existencial a la interpretación acrónica sin la mediación de la diacrónica?
Antes de volver a este difícil problema, consideremos un paso más en el desarrollo del análisis estructural.

1.4 Análisis estructural francés de las narrativas

Se dio un nuevo paso cuando algunos estructuralistas franceses combinaron el método estructural con una ideología estructuralista. Con este último término me refiero a una concepción general sobre el estatus filosófico del discurso como “texto”.

1.41 Para ellos, la autonomía del texto no es sólo un factor de distanciamiento en la comunicación humana, sino que tiene el significado de abolir por completo la dimensión referencial del lenguaje. Siguiendo una observación de Roman Jakobson (según la cual el elemento “poético” en la comunicación es enfatizar el mensaje por sí mismo, es decir, a expensas de su función referencial), Roland Barthes (1966, 1970, 1971) y su Los seguidores declaran que el significado de una narración no es otra cosa que la integración de sus elementos dentro de la clausura de su forma.