La forma narrativa (Parte 11) – Estudio Bíblico

XI

1.44 Permítanme ahora hacer mis propios comentarios sobre este sutil análisis.

1.441 A primera vista no deja lugar a una interpretación de la parábola en términos de transposición metafórica. El sistema de transformaciones de modelo a modelo que muestra la estructura subyacente es el significado. La “trama”, que sería el punto de partida de una interpretación existencial, se ignora El “complot”—si hay algo en esta parábola que no sea una parábola, sino una alegoría—está contenido, me parece, en la observación de 13:8 y 13:23 concerniente al asombroso rendimiento de la semilla en el la buena tierra frente al triple fracaso de la semilla en el camino, entre las rocas y entre los espinos.

El binomio “perder”/“ganar”, dramatizado por el exceso de perder (sustracción de tener) y por el exceso de ganar (suplemento de tener) le da a la parábola una “trama”, estructura que funda su parentesco con las otras parábolas. En el lenguaje de Via, esta parábola ofrece lado a lado los temas trágicos y cómicos de todas las parábolas.

1.442 Para una segunda consideración, este análisis no solo descuida e ignora las potencialidades dramáticas existenciales que despliega la narración, sino que ofrece una interpretación alternativa que la incluye. De hecho, el análisis es en sí mismo y como tal una hermenéutica sustitutiva. La hipótesis de fondo es que el texto analizado es la “comunicación de un mensaje de comunicación”.

Y el autor añade esta observación decisiva: “¿Pero el Evangelio no es ante todo una noticia?” (37). Algunas páginas más adelante, hablando del tercer fragmento como un mensaje sobre el código, hace la observación de que “ésta puede ser una de las características de las narraciones parabólicas” (48). Entonces, el sentido puede ser revelado en una especie de “juego de espejos”, “que es quizás, dentro del texto, el juego del sentido, el miroitement du sens” (54).

Y además, considerando la equivalencia entre “espacio” y “palabra”: “il y a là une sorte de miroitement estructural ‘à l’infini’ ou en abysme qui est sans doute caractéristique du texte évangélique, es decir de un texto de comunicación sobre comunicación (Buena Noticia=Evangelio)” (63, nota 34).
Esta tesis es ya una tesis hermenéutica: no hay nada existencialmente significativo que indagar, porque un Evangelio es una comunicación sobre la comunicación.

1.443 Louis Marin (1971b) expresa con mayor fuerza esta tesis hermenéutica en su análisis estructural de la narración de “Las mujeres en la tumba” (Mateo 28:1–8, Marcos 16:1–8, Lucas 24:1–11 ). La narración es una especie de “Búsqueda”, iniciada por el “deseo” (de encontrar el cuerpo), y terminando en la frustración del “deseo”, como deseo de poseer el cuerpo, a través de la sustitución simbólica de una palabra. “La sustitución del objeto del deseo por el mensaje” (45) es, en términos hegelianos, “la transformación del deseo del objeto en la comunicación del mensaje” (46). El factum es el dicho: “El Señor ha resucitado”.

Pero esto sólo significa que “un objeto lingüístico” se sustituye por “el objeto del deseo” (47). El mensaje es el cuerpo muerto como negado.

Aquí Marin piensa que da con la especificidad del texto cristiano: una narrativa superficial sobre un evento sobrenatural habla de otra narrativa, que cuenta la comunicación misma del mensaje. “C’est le momentExceptionnel dans le récit où les chooses, le référent, les corps s’effacent et manquent et où, à leur place, apparaissent—comme des corps, comme des chooses—les paroles, les message, bref où les mots deviennent des chooses” (48).

Esta afirmación, creo, es la clave de la afirmación de que el Evangelio es una comunicación sobre la comunicación y para la disolución de todos los valores referenciales en el juego de las correlaciones. Aquí la postura antihermenéutica se convierte en una tesis hermenéutica. Y esta tesis es la máxima expresión de la ausencia de contenido existencial, la proclamación del sinsentido existencial.

1.444 Pero tan pronto como hemos dicho esto, surge una nueva posibilidad para una tercera consideración, que de repente revela un extraño parentesco entre la noción de comunicación sobre la comunicación y el concepto de Sprachereignis de Fuch.

Esta tercera consideración se ve reforzada por las diversas observaciones de Marin sobre el lugar “vacío”, la “otra voz”, la apertura del texto hacia el otro texto “que es, en su propio núcleo, como su ‘otro’” (1971a). :70; la jerarquía de los egos: Jesús, Isaías, Yahvé), la palabra que habla en y por la ausencia, la transtextualidad como forma de trascendencia (72), y su última frase: “Pero ¿no es éste el significado más general que podemos sacar de un discurso parabólico: ¿la comunicación al lector ‘presente’ de la red de comunicación del Otro, del Totalmente Otro que el hombre?” (74).

Esta intrigante conclusión deja abiertas dos posibilidades: o bien el Otro es sólo un “agujero” en la textura del texto, o es designado como un ser extralingüístico por los residuos del sistema de juego e interacción y entonces el análisis estructural ha terminado. abrirse a otro tipo de interpretación que toma en serio el movimiento de trascendencia del texto más allá de sí mismo.

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