La eventualidad de los textos (Parte 7) – Estudio Bíblico

VII

La hermenéutica, en otras palabras, continúa la teoría filosófica, buscar el pensamiento autopensante que se supone que completa la autoconciencia. El reconocimiento del estructuralismo de la ineludibilidad de las operaciones inconscientes hace que este telos sea para siempre inaccesible. La hermenéutica surge como respuesta a lo que Ricoeur considera la crítica estructuralista de la reflexión.7
…corresponde a una filosofía reflexiva entenderse a sí misma como una hermenéutica, a fin de crear la estructura receptiva para una antropología estructural. En este sentido, es función de la hermenéutica hacer coincidir la comprensión del otro —y de sus signos en las diversas culturas— con la comprensión del yo y del ser.

La objetividad estructural puede entonces aparecer como un momento abstracto —y válidamente abstracto— de una apropiación y reconocimiento a través del cual la reflexión abstracta se convierte en reflexión concreta. En el límite, esta apropiación y este reconocimiento consistirían en una recapitulación total de todos los contenidos significantes en un conocimiento de sí y del ser, como intentó Hegel, en una lógica que sería la de los contenidos, no la de las sintaxis. (1974:51)

Debe enfatizarse la afirmación central presentada en este pasaje: la hermenéutica busca “hacer que la comprensión del otro —y de sus signos en varias culturas— coincida con la comprensión del yo y del ser”. En otro lugar Ricoeur subraya este punto: “Busco comprenderme a mí mismo retomando el sentido de las palabras de todos los hombres; es en este plano que el tiempo oculto se convierte en la historicidad de la tradición y de la interpretación” (1974:51, énfasis mío).

Esta es una conclusión notable. De entrada, Ricoeur define la tarea de la hermenéutica como la recuperación de lo reprimido por el estructuralismo.

Por un lado, la lingüística estructural parte de una decisión de carácter epistemológico, a saber, permanecer dentro de la clausura del universo de los signos. En virtud de esta decisión, el sistema no tiene afuera; es una entidad autónoma de dependencias internas. Pero esta es una decisión metodológica que violenta la experiencia lingüística. La tarea es entonces, por otro lado, recuperar para la comprensión del lenguaje lo que el modelo estructural excluía y lo que es quizás el lenguaje mismo como acto de habla, como decir. (1974:85)

Lo excluido o reprimido que el estructuralismo encuentra “esencialmente inaceptable en la existencia humana” asume al menos dos formas estrechamente relacionadas: el tiempo o la historia y la otredad. Como hemos visto, Ricoeur sostiene que para desgarrar las estructuras sistemáticas es necesario “romper el cierre del signo” “abriendo el signo sobre el otro”. Sin embargo, este “otro” ahora parece ser un reflejo del sujeto indagador. Al hacer “coincidir la comprensión del otro… con la comprensión del yo”, Ricoeur niega la alteridad del otro. Otro vuelve a lo mismo en una estructura de reflexión que niega la diferencia.

Esta negación de la alteridad y de la diferencia equivale a la negación del tiempo y de la historia. Si el yo se descubre a sí mismo en cada otro, entonces el hermeneuta inevitablemente no se comprende a los demás sino a sí mismo en “las palabras de todos los hombres”. Dentro del círculo hermenéutico, el pasado implica el presente y el futuro, y el presente y el futuro representan el pasado.

El tiempo del círculo es el tiempo atemporal del idilio.
Nadie puede dar a otro el don del idilio; sólo un animal puede hacerlo, porque sólo los animales no fueron expulsados ​​del Paraíso. El amor entre perro y hombre es idílico. No conoce conflictos, ni escenas espeluznantes; no conoce desarrollo. Karenin rodeó a Teresa y Tomás de una vida basada en la repetición, y él esperaba lo mismo de ellos.

Si Karenin hubiera sido una persona en lugar de un perro, seguramente hace tiempo que le hubiera dicho a Teresa: “Mira, estoy harto de llevar ese rollo en la boca todos los días. ¿No se te ocurrió algo diferente? Y ahí radica toda la difícil situación del hombre. El tiempo humano no gira en círculos… (Kundera: 298).

A pesar de sus mejores esfuerzos, Ricoeur no puede “llegar a algo diferente”. Aunque intenta atar las lágrimas y secar las lágrimas que pesan sobre la existencia humana, la hermenéutica filosófica de Ricoeur termina siendo pesada en lugar de ligera.
SBL

Si se postula el momento [øieblikket], la paradoja está ahí, porque en su forma más abreviada la paradoja puede llamarse el momento. (Kierkegaard, 1985:51)8
¿Hay alguna respuesta a estas preguntas?

Y nuevamente pensó el pensamiento que ya conocemos: La vida humana ocurre solo una vez, y la razón por la que no podemos determinar cuáles de nuestras decisiones son buenas y cuáles malas es que en una situación dada solo podemos tomar una decisión; no se nos concede una segunda, tercera o cuarta vida en la que comparar varias decisiones. (Kundera: 222)

Quizás el punto, el punto del tiempo, tiene algo que ver con cómo uno lee SBL o cómo lee SBL. Derrida comienza un ensayo seminal dedicado a la poesía de Paul Celan al observar:

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