La eventualidad de los textos (Parte 2) – Estudio Bíblico

II

Si cada segundo de nuestra vida se repite un número infinito de veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo fue clavado en la cruz. Es una perspectiva aterradora. En el mundo del eterno retorno, el peso de la responsabilidad insoportable recae sobre él y en cada movimiento que hacemos. Por eso Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la más pesada de las cargas (das schwerste Gewicht). (Kundera: 5)

La cuestión del peso o la ligereza no es insignificante. Por el contrario, es la cuestión de la significación misma. El significado presupone la iteración: lo que se repite es significativo (de peso) y lo que no es insignificante (inmaterial). Peso/ligereza, recurrencia/no recurrencia, significación/insignificancia. (La) diferencia es cuestión de tiempo. Significado/absurdo: ¿Cuál es el punto? ¿El punto del tiempo?

Estructuras Eventuales

Cuestionar “el punto… [el] punto inatacable, favorable y fatal a todo pensamiento” es preguntar por la relación entre tiempo e interpretación. Durante las últimas décadas, ningún tema ha suscitado un debate más acalorado entre filósofos, teólogos, críticos literarios y bíblicos que el problema de la importancia o insignificancia de la temporalidad para la interpretación. Las estrategias interpretativas contrastantes pueden entenderse como diferentes respuestas a la(s) pregunta(s) de tiempo.

En las siguientes páginas, examino tres formas de análisis que recientemente han influido en la crítica bíblica al considerar sus versiones alternativas de la temporalidad. En el movimiento desde el estructuralismo, pasando por la hermenéutica, hasta el posestructuralismo,1 la temporalidad se representa de manera cada vez más radical.2 A medida que gira y gira, el punto del tiempo se vuelve cada vez más oscuro.

El impacto extraordinario del estructuralismo en la crítica bíblica es, al menos en parte, una función de la influencia de larga data de los métodos de análisis históricos críticos. El estructuralismo cuestiona los supuestos filosóficos que forman la base de la crítica histórica tradicional en todas sus formas. El crítico histórico siempre mira más allá del texto en busca de significado y significado.

El punto del texto, en otras palabras, siempre está en otra parte. Este “más allá” o “en otro lugar” puede tomar una variedad de formas: la situación sociocultural en la que surgió el texto, los hechos históricos reales relatados en la narración, las palabras originales del hablante, la intención del autor u otros escritos. y dichos a partir de los cuales se construye el texto.

Aunque las suposiciones y los métodos de cada forma particular de análisis varían considerablemente, todos los críticos históricos implícita o explícitamente están de acuerdo en que los textos son representativos y el significado es referencial. Comúnmente se asume que el texto es un signo de algo que está fuera de sus límites. Este referente “exterior” funciona como algo así como un “significado trascendental” que fundamenta el texto. La tarea del intérprete es establecer el significado asegurando la relación entre el significante textual y el significado extratextual.

El estructuralista rechaza esta lectura del texto. En lugar de buscar significado más allá del texto, el estructuralista busca patrones significativos dentro del texto mismo. Al explicar las implicaciones de largo alcance de “la revolución fonémica en la lingüística”, Lévi-Strauss escribe:

No solo renovó las perspectivas lingüísticas; una transformación de esta magnitud no se limita a una sola disciplina. La lingüística estructural ciertamente jugará el mismo papel renovador con respecto a las ciencias sociales que la física nuclear, por ejemplo, ha jugado para las ciencias físicas. ¿En qué consiste esta revolución, cuando tratamos de evaluar sus implicaciones más amplias? N. Trubetzkoy, el ilustre fundador de la lingüística estructural, dio la respuesta a esta pregunta.

En una declaración programática, redujo el método estructural a cuatro operaciones básicas. Primero, la lingüística estructural pasa del estudio de los fenómenos lingüísticos conscientes al estudio de su infraestructura inconsciente; segundo, no trata los términos como entidades independientes, sino que toma como base de análisis las relaciones entre los términos; tercero, introduce el concepto de sistema: “La fonética moderna no solo proclama que los fonemas son siempre parte de un sistema; muestra sistemas fonémicos concretos y aclara su estructura”; finalmente, la lingüística estructural apunta a descubrir leyes generales, ya sea por inducción “o… por deducción lógica, lo que les daría un carácter absoluto”. (Citado en Ricoeur, 1974:34)

Desde este punto de vista, los textos no son creados por individuos inventivos, sino que se producen mediante la operación de leyes generales que los autores particulares desconocen. En conjunto, las leyes que gobiernan la producción textual forman una totalidad sistemática. Dentro de este todo sintáctico, el significado está determinado por la interrelación de los términos más que por la referencia a algo fuera de la estructura de los significantes.

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