La doctrina de la elección en la perspectiva histórica (Parte 4) – Estudio Bíblico

IV

A menudo nos encontramos con esta idea influyente. Lo encontramos en el Molinismo, con los Remonstrantes, y con muchos Luteranos. Pero al mismo tiempo es claro que la idea de presciencia ensombrece la soberanía de la elección de Dios y es una contradicción flagrante de la fe cristiana.28

Calvino vio esto. Conocía el sinergismo por lo que es. Rechazó la praescientia como recurso explicativo. No niega el conocimiento previo de Dios (Inst. III, xxi, 5), pues Dios ve en efecto todas las cosas como presentes ante Él y su conocimiento se extiende sobre toda la historia y sobre toda la creación. Pero la pregunta es si la predestinación puede y puede depender de esto como su causa y base. Calvino encontró esta relación de dependencia presente en Ambrosio, Orígenes, Jerónimo y “casi todos los padres de la iglesia” (ibid., xxiii, 6). Enseñaron que Dios distribuyó Su gracia entre los hombres dependiendo de Su “presciencia” de quién la usaría correctamente (ibid., xxii, 8).

Agustín también enseñó supuestamente la idea de la presciencia, pero la rechazó después de obtener más conocimiento de las Escrituras. Luego llamó vano razonamiento defender la presciencia de Dios frente a su gracia y decir “que fuimos elegidos antes de la fundación del mundo, porque Dios conoció de antemano que seríamos buenos, no que él mismo nos haría buenos” (ibid. ) 29

La razón de la oposición de Calvino es clara: esta praescientia implica la justificación por las obras. “Porque si decís: Porque él previo que serían santos, por eso los escogió, invertiréis el orden de Pablo. Podemos inferir con seguridad, entonces, si él nos eligió para que fuéramos santos, su previsión de nuestra futura santidad no fue la causa de su elección” (ibid., xxii, 3).

Según Calvino, la idea de presciencia no resuelve ningún problema. Se refirió a Valla, quien enseñó que la vida y la muerte son más el resultado de la voluntad de Dios que de su presciencia. Dios ve de antemano, “pero como él prevé las cosas que han de suceder, simplemente porque ha decretado que así sucedan, es vano discutir acerca de la presciencia, mientras que es claro que todos los eventos suceden por su designación soberana” (ibid., XXIII, 6). Además, podríamos preguntarnos por qué Dios no contrarrestó el mal que preveía (ibid.).

Calvino se resiste a la idea de la presciencia al igual que se resiste a la interpretación de la providencia de Dios como un “mero permiso”. 30 Ve en ello un ataque contra la grandeza de Dios. Supone un Dios que espera cuyo juicio y acto final dependen y siguen la aceptación y decisión del hombre, de modo que la decisión final y principal recae en el hombre; enseña el destino propio en lugar del destino divino (Inst. I, xviii, 1).

Es la misma defensa que encontramos más tarde con Kuyper 31 y otros, y que Bavinck resume en palabras que transmiten que reemplazar la predestinación con la idea de presciencia es enfáticamente contradicho por las Escrituras, la experiencia religiosa y el pensamiento teológico. 32

Sin embargo, la influencia del sinergismo fue y siguió siendo tan grande que, reproyectada en la doctrina de la praescientia, invadió repetidamente la Iglesia y la teología. Bavinck llega a llamar a esta solución «general», ya que es aceptada por las iglesias ortodoxa griega, católica romana, luterana, protestante, anabaptista y metodista. como acto soberano de Dios y hacer transparente su relación con el acto y la decisión del hombre, relación que debe ser de síntesis.34

Hasta ahora hemos hablado de sinergismo con referencia a la doctrina de la elección. Es claro, sin embargo, que aunque el sinergismo siempre funciona en conexión con la salvación, la idea de presciencia también puede estar conectada con la otra decisión posible del hombre, la decisión de la incredulidad. Incluso ha sucedido que la presciencia fue rechazada con respecto a la salvación mientras que fue aceptada en relación con la elección del hombre por la incredulidad.

Esto nos lleva a una posición bastante diferente de la de Vorstius, los Remonstrants y muchos otros. Para la convicción reformada sobre sola fide — sola gratia rechaza la idea de presciencia en el sentido de praevisio fidei. Los teólogos reformados estaban demasiado convencidos del carácter instrumental de la fe para hacer que la elección dependiera de esa fe y basar la elección en una fe prevista, es decir, la calidad de esa fe como el habitus del hombre que, al menos a la vista y conocimiento de Dios, tendría que preceder a la elección. Pues en ese caso esta fe se habría desprendido de su relación real con la salvación, y se habría convertido en el fundamento o causa de la elección.

Pero ha habido quienes han creído posible hablar de presciencia acerca de la decisión de la incredulidad, pero no acerca de la de la fe. Encontramos el mejor ejemplo de esto en la Fórmula de Concordia que hace una clara distinción entre predestinación y presciencia. La predestinación sólo afecta a los hijos de Dios, elegidos para la vida eterna.

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