Introducción Familiarizarse con el lector (Parte 6) – Estudio Bíblico

VI

O más bien, en el momento en que intentamos describir este movimiento, interrumpimos su flujo por esta misma descripción, por este paso atrás para ver y comprender nuestras acciones. Ese es el dilema de ser a la vez lector y crítico, como explica Fowler. Por lo tanto, la imaginería de la película es útil: el flujo temporal de el proceso de lectura se puede detener en un punto determinado para permitirnos analizar las relaciones (sincrónicas) de la imagen congelada en la pantalla.

Incluso podemos reproducir la secuencia en cámara lenta para identificar movimientos significativos o para aislar lo que fue demasiado rápido para el ojo. Pero, al mismo tiempo, sabemos que la detención del movimiento es “antinatural” y que, de hecho, el proceso continúa sin interrupción.

4.10 La combinación de los elementos estáticos y dinámicos corresponden a las dimensiones reflexiva y participativa del proceso de comunicación que afecta no sólo al lector y la recepción, sino también al autor y la producción del texto. Ricoeur en su Teoría de la interpretación (1976) proporciona una forma útil de mapear estos cambios en el proceso de comunicación. Distingue tres pares de conceptos relacionados pero contrastantes, a saber, evento y significado, sentido y referencia, y explicación y comprensión.

4.11 El acontecimiento comunicativo que constituye la base y el impulso de la producción del texto es en sí mismo un momento fugaz de la historia. El significado de este evento se retiene en el texto, o más bien, el evento se solidifica en forma de texto. El proceso de inscripción tiene la ventaja de que hace posible que el evento comunicativo se trascienda a sí mismo y llegue a lectores que no tuvieron parte en el evento original. A pesar de la actitud negativa que a menudo se encuentra en los estudios históricos con respecto a la adecuación de los documentos escritos, tienen de hecho notables habilidades comunicativas.

4.12 El sentido del texto está determinado por las relaciones internas del texto que pueden analizarse mediante una serie de técnicas inmanentes al texto. Pero, por importantes que sean las relaciones internas, por la fuerza de su potencial referencial trascienden el texto volviendo al autor y la situación de origen y anticipando el proceso de lectura real.

4.13 La explicación del texto en toda su complejidad (tarea por excelencia del crítico) está en última instancia dirigida a su comprensión. El análisis de sus diferentes relaciones y componentes está al servicio de su comunicación efectiva creando las condiciones necesarias para su comprensión. El efecto en el lector sigue siendo un punto focal importante.

4.14 Los tres pares de Ricoeur pueden desarrollarse aún más si nos damos cuenta de que cada par contiene tanto un elemento estático (significado, sentido, explicación) como dinámico (acontecimiento, referencia, comprensión) y estos contrastes son eminentemente adecuados para describir la interacción entre los diversos constituyentes del proceso de lectura como experiencia temporal. Pero esto requiere una mayor argumentación que no puede desarrollarse en esta breve introducción.

4.15 En este contexto, los siguientes estudios emplean una amplia variedad de técnicas y enfoques, pero todos tienen al lector en el texto como punto focal. Los autores exploran tanto las fortalezas como las debilidades de una orientación al lector y se ha hecho un intento de preservar la atmósfera de diálogo entre los diferentes participantes. Se analizaron tanto textos narrativos como argumentativos y el objetivo fue ilustrar la interacción entre la reflexión teórica y el análisis real de los textos.

Vorster y Wuellner comienzan con una discusión teórica sobre la utilidad del concepto de lector para el material narrativo y se encuentran en constante interacción entre ellos. Schenk luego proporciona la base teórica para el análisis de textos no narrativos.

El contexto más amplio de su contribución es su comentario sobre Filipenses, en el que analiza extensamente las instrucciones dadas al lector y los parámetros teóricos del enfoque del lector.

Fowler y van Iersel ilustran dos tipos de análisis del lector aplicados a un texto narrativo, en este caso el Evangelio de Marcos. Fowler toma como punto de partida la estrategia retórica de dirección e indirección, mostrando cómo la experiencia lectora se guía por esta técnica. Al hacerlo, amplía y aclara las posibilidades de la crítica de respuesta del lector. Van Iersel se acerca a Mark desde un marco teórico diferente y se concentra en el papel del lector como operador de referencias intertextuales y significados connotativos en la realización del texto. Su ensayo forma parte de un estudio mucho más completo del lector en Mark y ofrece un raro ejemplo de la interacción entre la teoría y la praxis.

Las contribuciones de Combrink, Dormeyer y Voelz fueron originalmente pensadas como reacciones al comentario de Schenk de los filipenses, un hecho que podría no ser tan claro a partir de la forma y el orden actuales de los ensayos.

En gran medida fue en respuesta a las críticas de estos tres que Schenk escribió su presente contribución en la que aclara algunas de las incertidumbres y refina su marco teórico. Lategan aplica un análisis del lector a un texto paulino diferente, mostrando cómo operan las instrucciones del lector en diferentes niveles de Gálatas.

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