Ideología del esclavo e interpretación bíblica (Parte 5) – Estudio Bíblico

V

Los comentaristas cristianos, trabajando en gran medida en beneficio de los aristócratas ricos, utilizaron argumentos bíblicos y filosóficos para presentar los intereses y reclamos de los dueños de esclavos de la mejor manera posible (Peterson: 17–34). Por ejemplo, académicos como How, Ross y Priest construyeron “hechos bíblicos” que les permitieron afirmar que la erradicación de la esclavitud era inaplicable a la vida cristiana. Mediante apelaciones selectivas a las prácticas habituales, difundieron enseñanzas morales para reforzar lo que contaba como buena conducta cristiana.

El clero fue condenado por predicar contra la esclavitud porque los sermones abolicionistas se consideraban parte de un esquema traidor y diabólico que eventualmente conduciría a la negación de la autoridad bíblica, el desarrollo del racionalismo, el filantropismo deísta, el panteísmo, el ateísmo, el socialismo o el jacobinismo. afín al comunismo. Se advirtió a los miembros de las iglesias que no se suscribieran a libros, folletos y periódicos contra la esclavitud. La iglesia toleraba la violencia de las turbas contra cualquier persona con tendencias abolicionistas, lo que a su vez aseguraba que el orden social existente no sería cuestionado.

Sin ningún deseo de divorciarse de la institución de la esclavitud, las juntas y agencias de gobierno de la Iglesia emitieron pronunciamientos denominacionales en favor de los lugares comunes oficiales de la ideología esclavista. Las asambleas denominacionales reforzaron públicamente su conformidad con el supuesto principio de propiedad humana. Los negros fueron clasificados como bienes muebles, desprovistos de los derechos humanos mínimos que la sociedad confería a los demás.

La gran mayoría de clérigos y laicos blancos se apropiaron de esta ideología para convencerse de que los seres humanos a los que violaban o cuyo bienestar no protegían no merecían nada mejor. Los cristianos blancos parecían haber estado imbuidos de la visión permisiva de que la esclavitud de los negros no era un precio demasiado alto a pagar por un sistema laboral estable y viable (Conrad y Meyer: 95–130; Woodman: 303–325). En una economía política basada en una agricultura intensiva en mano de obra, el trabajo esclavo parecía totalmente “natural”. La seguridad y la prosperidad de la esclavocracia evidentemente permitieron a los cristianos blancos, esclavistas y no esclavistas por igual, sentirse seguros con los frutos del sistema.

A través de un análisis detallado de la ideología de los esclavos y la interpretación bíblica, podemos discernir las muchas formas en que la esclavitud se mantuvo incluso después de que ya no era el método económicamente más rentable para utilizar los recursos naturales y tecnológicos.

La mayoría de los cristianos blancos habían aprendido muy bien a no aceptar la coexistencia igualitaria de blancos y negros en la misma sociedad (Brooks: 45). Creían que dar a los negros la paridad civil con la población blanca amenazaría la comodidad y el lujo de la felicidad de los blancos, y tal vez disolvería la Unión. Por el bien del bienestar público, las personas con antepasados ​​nacidos en Europa, y no en África, necesitaban ser liberadas del degradante trabajo servil para que pudieran ser libres de perseguir el más alto logro cultural. La esclavitud, sancionada no solo por la ley civil sino también por la ley natural, se consideraba la mejor base para una economía fuerte y para una sociedad superior.

Reflexiones éticas finales

En este artículo he esbozado tres procesos de mitificación que sirvieron como puntales fundacionales de la ideología esclavista en relación con la vida cristiana blanca. Creo que es importante para nosotros rastrear el origen y la expansión de estos mitos porque los mismos esquemas generales de opresión y patrones de esclavitud siguen prevaleciendo hoy y porque la hermenéutica bíblica de la praxis opresiva está lejos de estar muerta entre los exegetas contemporáneos.

Como agentes morales que afirman la vida, tenemos la responsabilidad de estudiar la hegemonía ideológica del pasado para no quedar condenados a los patrones cíclicos recurrentes de distorsiones hermenéuticas en el presente, es decir, violencia contra la mujer, condena de la homosexualidad, espiritualización de las escrituras para justificar el capitalismo.

Mi análisis muestra que los apologistas de los esclavos trabajaron dentro de un marco interpretativo que representaba la transcripción completa de la esclavitud racial de bienes muebles ordenada por Dios. Bloquearon y refutaron sistemáticamente cualquier discurso que presentara puntos de vista contrarios. Utilizando un lenguaje teo-ético, conceptos y categorías, los superordinados blancos insistieron en sus afirmaciones de la supuesta inferioridad inherente de los negros apelando al sistema ético normativo expresado por los dueños de esclavos dominantes.

El contexto político y económico incorporó una estructura de discurso en el que la Biblia se interpretó con autoridad para apoyar los patrones existentes de explotación de los negros.

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