Hacia un análisis estructural del evangelio de Marcos (Parte 2) – Estudio Bíblico

II

Pretendemos aquí resumir el curso de esta investigación, señalar los caminos abiertos en el curso de estas exploraciones más o menos fructíferas, y presentar luego con mayor extensión una muestra de los resultados obtenidos a partir de una serie de perícopas.

1. El Problema: Valores y Operaciones Semánticas

1.1 La primera tarea y el primer riesgo del análisis estructural consiste en proponer para el análisis no la descripción de los textos mismos sino de un nivel distinto al de la manifestación lingüística. Esto no quiere decir que la manifestación sea secundaria o sin importancia.

Pero es sólo la traducción al orden lexemático (es decir, al orden utilizado en la lectura) de operaciones semánticas realizadas sobre las unidades elementales de significación. Las palabras, o lexemas, y sus combinaciones en oraciones, párrafos y secuencias textuales representan sólo una “cobertura” (a veces incierta o fantástica, a menudo aproximada al menos en algunos de sus detalles, pero siempre discutibles) de una organización significante cuyo funcionamiento y las prestaciones deben definirse con precisión.

Esta “cubierta” lexemática, que se ajusta a las exigencias de la percepción y de la comunicación, no contiene el significado como sustancia fija que estaría encerrada en cada palabra como en un contenedor. Más bien proporciona un medio de acceso al universo de significación del texto al representar los valores semánticos2, su inserción, su combinación y su transformación en el escenario y con los recursos de lenguajes (naturales) específicos.

Debido a que existe una distancia variable entre el nivel de manifestación y la organización significante, la sustitución del lenguaje natural por el metalenguaje descriptivo es más o menos difícil.

1.2 Cuando el principio organizador y unificador no se localiza fácilmente en el nivel lexemático, o cuando no se puede deducir rápidamente, se entiende que la descripción del texto exige una paciente reconstrucción del nivel de los valores y de las operaciones semánticas.

Este es el enfoque que finalmente intentamos aplicar al Evangelio de Marcos. Este procedimiento parece ofrecer un nuevo punto de vista para la evaluación de la profunda continuidad y de las profundas interacciones que caracterizan el relato evangélico. Además, permite el establecimiento y la justificación de comparaciones y correspondencias específicas que no podrían ser demostradas por un argumento que permaneciera en un plano puramente léxico.

Nuestra investigación se ha desarrollado en dos direcciones: una buscaba establecer las características “narrativas” de la narración evangélica; el otro exploraba su componente “discursivo”. Porque, en efecto, aunque ya no se quiera establecer un algoritmo narrativo de todo el Evangelio de Marcos, es necesario comparar este tipo de texto con el modelo narrativo canónico. Como se verá más adelante, cuando se lleva a cabo este tipo de análisis, a menudo es más fácil desentrañar el laberinto de operaciones realizadas sobre los valores semánticos.

2. El Evangelio de Marcos: un discurso de “sanción”

2.1 El relato evangélico presenta un caso interesante de interacción del “hacer somático” y del “hacer cognitivo”3. La identidad y el valor de los actores no se revela por completo ni uniformemente a todos los personajes.

Las relaciones de cognición y reconocimiento se complican por una serie de factores: por una cierta reserva y un anhelo de “secreto”4 por parte de Jesús, quien también es plenamente consciente de los pensamientos, intenciones y motivaciones hostiles, a pesar de la la astucia, la duplicidad y las mentiras más o menos conscientes de sus adversarios; por una lucidez repentina y sospechosa por parte de los demonios; y tanto por la ignorancia como por la falta de conocimiento de ciertos testigos y de la multitud.

Jesús está en el centro de este espacio cognitivo y su identidad es objeto de operaciones contrarias por parte de los demás personajes. Uno puede seguir las líneas de transformaciones opuestas que, de episodio en episodio, conducen al reconocimiento de su identidad por parte de ciertas personas y al desconocimiento por parte de otras. Esta sería una perspectiva valiosa para el establecimiento de un modelo narrativo a la escala del relato evangélico completo. Sin embargo, este modelo se aplicaría exclusivamente al espacio cognitivo. No lo hemos seguido en nuestro análisis5.

2.2 Otro aspecto merece atención. La circulación del conocimiento también tiene lugar sobre el eje del enunciado bajo la forma de un objeto cognoscitivo que circula entre el enunciador y el enunciado. Resulta que, en el relato evangélico, el contenido de este saber no concierne únicamente a las relaciones, somáticas o cognitivas, entre los actores del enunciado, sino también a la verdad de los personajes, de los programas narrativos y de la organización. de los valores

El Evangelio de Marcos no es una excepción aunque parezca menos “teológico”. Al mismo tiempo que se recuerdan las acciones y las situaciones en virtud de un saber perteneciente a la categoría del “aparecer”, se propone la verdadera significación en virtud de un saber perteneciente a la categoría del “ser”6.

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