Forma y función del relato del pronunciamiento en la vida de Diógenes Laercio (Parte 5) – Estudio Bíblico

V

5. Elogios. Este tipo, el complemento de las correcciones, está marcado por la respuesta afirmativa del filósofo a una persona o posición descrita en el escenario. En la respuesta que da, alaba y encomia algo que una persona ha dicho o hecho o defendido, a menudo revelando un valor o importancia previamente oculto en la persona o cualidad que está afirmando.

En las Vidas, solo el dos por ciento de las historias se han identificado como elogios. En cuanto a la forma, donde el estímulo es verbal, la respuesta esperada se da verbalmente; donde el escenario es no verbal, la respuesta parece ser pronunciada voluntariamente por el sabio. Ejemplos:

Un día él [Diógenes] detectó a un joven sonrojándose. “Sé valiente”, dijo, “ese es el matiz de la virtud”. (6.54)
Un día, observando a un joven que estudiaba filosofía, él [Diógenes] dijo: “Bien hecho, Filosofía, porque desvías a los admiradores de los encantos corporales hacia la verdadera belleza del alma”. (6.58)
Su opinión de sí mismo era tan alta que cuando alguien le preguntó: «¿A quién debo encomendar a mi hijo?» él [Crisipo] respondió: “A mí; porque si hubiera soñado que hubiera alguien mejor que yo, yo mismo estaría estudiando con él.” (7.183)

5.1 A veces es necesario que el filósofo corrija un concepto erróneo o una suposición falsa antes de que se pueda ver el verdadero valor de lo que recomienda. Los siguientes ejemplos combinan los elementos de corrección y elogio:

Esquines le dijo: «Soy un hombre pobre y no tengo nada más que dar, pero te ofrezco a ti mismo», y Sócrates respondió: «No, ¿no ves que me estás ofreciendo el mayor regalo de todos?» (2.34)
Al ser preguntado por un tirano qué bronce es mejor para una estatua, él [Diógenes] respondió: «Aquel del que fueron moldeados Harmodio y Aristogeiton». (6.50)

Cabe señalar que Harmodio y Aristógeiton fueron famosos por su intento de matar al tirano ateniense Hipias y a su hermano Hiparco en la fiesta de las Panateneas en 514 a.E.C.
5.2 También hay un ejemplo en Vidas de una historia híbrida de objeción y elogio:

Había un músico corpulento a quien todos despreciaban y solo Diógenes alababa. Cuando se le preguntó por qué, dijo: “Porque siendo tan grande, todavía canta con su laúd y no se vuelve bandolero”. (6.47)
5.3 Estos elogios, ya sea en forma pura o híbrida, subrayan para el lector/oyente las cualidades y valores de la vida que los filósofos consideran dignos de emular.

En estas historias no solo los sabios son representantes de estos valores sino también las figuras encomendadas. Ya sea que elogien a una juventud virtuosa o el estudio devoto de la filosofía, la oposición a la tiranía o la frugalidad de la vida, estas historias enfatizan los valores positivos y las personas que los adoptan, corrigiendo y objetando los valores contrapuestos defendidos por la sociedad.

6. Descripciones. Las historias de pronunciamiento en las que el principal interés del filósofo es describir una situación, escena, acción o persona de una manera adecuada o llamativa se asignan a esta categoría. El proceso de evaluación, tan característico de las correcciones y elogios, no interviene. El sabio más bien se enfoca en las cualidades conmovedoras o incongruentes de un escenario al dar su respuesta.

Las descripciones comprenden alrededor del siete y medio por ciento de las historias que aparecen en las Vidas. En estos apotegmas, el marco es verbal casi con tanta frecuencia como no verbal, mientras que todas las respuestas son verbales, aunque ocasionalmente van acompañadas de un acto. Mientras que dos tercios de las respuestas son voluntarias del sabio (particularmente cuando el entorno no es verbal), el resto se da a pedido. Ejemplos:

Cuando los ratones se subieron a la mesa, él [Diógenes] se dirigió a ellos de esta manera: «Mira, ahora incluso Diógenes tiene parásitos». (6.40)

Cuando le trajeron la noticia de que había sido condenado y que sus hijos habían muerto, su comentario [de Anaxágoras] sobre la sentencia fue: “Hace mucho tiempo la naturaleza nos condenó a muerte a mis jueces y a mí”; y sobre sus hijos: “Yo sabía que mis hijos nacían para morir”. (2.13)
A un calumniador que mostraba un rostro grave, él [Bion] le dijo: “No sé si te ha tocado la mala suerte o a tu vecino la buena”. (4.51)

Cuando un pequeño gorrión fue perseguido por un halcón y se precipitó en su pecho, él [Xenócrates] lo acarició y lo soltó, declarando que un suplicante no debe ser traicionado. (4.10)
Después de asegurarse de que el costado del barco tenía un grosor de cuatro dedos, él [Anacharsis] comentó que los pasajeros estaban muy lejos de la muerte. (1.103)

Estas historias descriptivas tienen una cualidad cautivadora que atrae la atención del lector/oyente hacia una nueva forma de percibir una situación que, en circunstancias ordinarias, podría pasar desapercibida o verse de una manera más predecible o tradicional. En estas escenas, se muestra que los sabios son hábilmente inteligentes al capturar, en una declaración resumen, la esencia misma de una escena en particular. En observaciones humorísticas y comentarios dramáticos, en expresiones de ternura y comentarios comprensivos, aportan sus puntos de vista especiales a la interpretación de los acontecimientos.

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