Estructura en las parábolas narrativas de Jesús (Parte 7) – Estudio Bíblico

VII

Si al Pródigo se le da la tercera lectura esbozada en §4.4. también requiere que D, C se distingan de IJ/G. En esa lectura el hijo menor =D; al mismo tiempo, es el destinatario de la gracia (RG), y por lo tanto certifica la inversión. El padre es R1 y también IG/J, mientras que el hijo mayor es R2 = RJ.
6.3 Los elementos D, C, IJ/G, R1, R2, RJ y RG, analizados en §6.1–2, pueden resumirse en forma tabular:
GRUPO I CORRIENTE CONTINUA)
R1
R2

(1) Obreros en la viña
Propietario IG/J RJ contratado primero
RG Contratado Último

(2) Talentos
Maestro IG/J
5+2 Talento
1 tonelada

 

alente
(3) diez doncellas
IG/J Novio
Necio
Sabio
(4) Gran Cena
Anfitrión IG/J
JR invitado
RG no invitado
(5) samaritano
RG robado
RJ Sacerdote, Levita
IG samaritano
(6) pródigo
IG/J Padre
Hijo menor de RG
hijo mayor

GRUPO II CORRIENTE CONTINUA)

(7) Mayordomo injusto
Maestro IJ/G
Delegado de RJ/RG
deudores
(8) Siervo despiadado
Rey IG/J
Primer sirviente RG/RJ
segundo sirviente
(9) Inquilinos malvados
? Propietario IJ
Inquilinos
Siervos, Hijo

Las anotaciones de las parábolas de los talentos, las diez doncellas y los labradores malvados no están completas. Por supuesto, no hay notaciones para la columna r en las parábolas del Grupo II.
7. Si se toman las parábolas (1), (4)-(8) como indicativas del “mensaje” de Jesús, se puede decir que Jesús anuncia un cambio fundamental en los destinos de los hombres. Esta inversión está relacionada con las expectativas informadas por el mundo recibido o cotidiano. Además, esta inversión es un estado de cosas perpetuo en el reino: todo lo que el hombre llega a esperar como debido a él es rechazado perpetuamente; pero al que nada espera, el reino le llega como regalo.

Aquellos que escuchan las parábolas tienen la libertad de tomar posiciones frente a la parábola como lo deseen. Pueden optar por insistir en la justicia o pueden conformarse con la gracia. Cómo uno elige depende no poco de dónde viene y hacia dónde va. RG siempre se va de casa para regresar; siempre está cruzando hacia ese fabuloso más allá de Kafka. RJ no puede volver a casa porque nunca se va; se aferra a las certezas de lo cotidiano.
El «mensaje» no puede especificarse más: los oyentes no pueden identificarse antes de la narración, y la inversión es un estado de cosas perpetuo.

El mundo recibido es siempre aquel mundo en el que RJ llega a confiar, del que depende para tener derecho a ello; siempre está en proceso de cristalización y nunca puede especificarse con exactitud. La nueva realidad, por otro lado, solo está en camino; si llegara, se convertiría inmediatamente en la vieja realidad, el mundo recibido.
Quiénes serán los invitados y los no invitados, los contratados primero y los contratados últimos, depende de cómo se comporte el oyente en relación con el movimiento de la narración: ¿no está dispuesto a abandonar la sólida comodidad de lo esperado, o está dispuesto a ¿aventurarse a salir?

De manera similar, el determinante y certificador sigue siendo una cifra porque Dios no “aparece”. Eso sólo significa que Jesús no es de mano dura: ofrece la nueva realidad sobre la autoridad de la parábola, como una inversión cómica de las certezas recibidas, de modo que el oyente es libre de cruzar o no, como quiera. No hay coerción; Dios no “aparece” para forzar el asunto. El tema se une sólo a la metáfora.

Por supuesto, está claro que Jesús se pone del lado de RG en las parábolas. Todas las parábolas son fundamentalmente cómicas, en términos de Via, porque todas son parábolas de gracia, incluso cuando la narración se vuelve formalmente negativa. Esto se demuestra por el hecho de que RG siempre gana; RJ nunca lo hace. Entonces el narrador pronuncia la parábola como un conjuro para aquellos que están dispuestos a aceptar la certificación de una nueva realidad.

Es por las razones articuladas en §§6, 7 que percibí vagamente las parábolas principales como paradigmas dobles o declinaciones de la realidad (1966: 193f.): el primer paradigma saca a la superficie la «lógica» de la cotidianidad y confirma que » lógica” como evidente o autovalidante.

El primer paradigma se hace añicos en el segundo, que trastorna el orden de la cotidianidad al invertir certezas o poner las cosas patas arriba. El análisis anterior es confirmado por la estructura de las parábolas narrativas tal como se esboza en §§1–7.

8.1 Se hizo necesario permitir excepciones en el análisis de los Talentos y las Diez Doncellas ya en §3.11 y especialmente en §§5ss. ¿Por qué es este el caso?

El diagrama (F4), §3.1, no es adecuado como medio para expresar la relación de los participantes con la línea narrativa en estas dos parábolas porque los destinos de R1 y R2 no siguen un ascenso y luego un descenso, o un descenso y luego ascendente, movimiento, como en la parábola de los Obreros. Más bien, los destinos de los dos principales suben o bajan constantemente, es decir,

El amo reparte el dinero según su capacidad (Mateo 25:15) y los participantes actúan de acuerdo con esa estipulación; las doncellas sabias y necias son sabias y necias hasta el fin. Por lo tanto, no hay inversión en estas dos parábolas (§6.1; cf. Crossan, 1974b: nota 41). En consecuencia, R1 y R2 no pueden designarse como RJ o RG. Sin embargo, en otros aspectos, las dos parábolas son estructuralmente como los Labradores de la viña.

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